Cuando San Martín y Bolívar se disputaron la gloria

Una novela reconstruye la entrevista que mantuvieron en Guayaquil por más de siete horas, sin testigos y en la que se decidió el futuro de la independencia.

Ahí le dejo la gloria es la última novela del colombiano Mauricio Vargas Linares, donde reconstruye desde la historia y la ficción -como otra forma de contar la realidad- la entrevista de Guayaquil que tuvo a San Martín y Bolívar.

Este periodista y escritor de paso por Buenos Aires para presentar su último libro en clave novela, ya el segundo de tinte histórico luego de El mariscal que vivió de prisa confiesa en diálogo con Télam: "Al periodista le interesa el ganador, Bolívar; al novelista el perdedor, San Martín, aunque éste es el que menos perdió porque humanamente, existencialmente, Bolívar perdió más".

Por más de cuatro años Vargas Linares, investigó, leyó, viajó, buscó y sistematizó todo aquello sobre la reunión secreta de José de San Martín y Simón Bolívar en Guayaquil, Ecuador, en julio de 1822. "Fue la única vez que los hombres más grandes de América Latina se encontraron", adelanta sobre el encuentro que ficcionaliza en el libro editado por Planeta.

"Nada de misterio", asegura Vargas Linares sobre esta entrevista clave, aunque enigmática por la falta de testigos, del corazón independentista en busca de la liberación del Perú. "La pregunta, y esto es los más apasionante, era :¿por qué actuaron así? ¿Por qué San Martín cede todo tan fácil? ¿Por qué Bolívar se lleva todo por delante? Así, empecé a buscar las motivaciones, los móviles".

"Y la primera conclusión es que no es un encuentro de dos buscadores de gloria en su mismo momento. Vamos a suponer que la gloria está arriba de una montaña: Bolívar iba en pleno ascenso, San Martín ya había estado en la cima y volvía de regreso", devela el colombiano.

Es que la esencia de Ahí le dejo la gloria es la pincelada que Vargas Linares hace sobre los libertadores en aquel entonces: "Mientras Bolívar está lleno de sueños, de certezas en su capacidad de lograrlo todo y que nada parece detenerlo, San Martín ya había tenido la gloria, la había experimentado y también experimentó la traición, el ejercicio del poder. Bolívar no".

"Las victorias de guerra -continúa- te garantizan llegar a la gloria, el ejercicio del poder garantiza desgastarla. De alguna manera, San Martín es un desilusionado, Bolívar un iluso. El éxito y la magia de la entrevista está ahí, en que San Martín tiene la lucidez de entender que nada va a detener a Bolívar y le abre el campo de la gloria diciéndole `pruébela´".

Es que, "San Martín sabe que en el fondo de la copa hay un veneno terrible: el poder. La gloria produce un momento de aplauso general y apenas termina surgen los enemigos". Por eso "ahí le dejo la gloria", como Vargas Linares titula la novela, es la frase que en la ficción redondea la mística de ese encuentro de estos dos hombres que comparten la liberación del Perú pero parados en situaciones bastantes disimiles.

Así, con el telón de fondo de la decisiva reunión en tierras ecuatorianas, Vargas Linares sumerge al lector en el corazón de estos personajes de la historia, "en la forma de enfrentarse al mundo, en los razonamientos a la hora de la lucha y hasta en la intimidad de sus habitaciones, como que Bolívar, según su amante, Manuelita, se desempeñaba mal en la cama".

"La ficción no es la fantasía -advierte- es otra manera de contar la realidad", por eso, explica "que entre más solidez documental y entre más rigor haya en aquellos datos históricos, más infraestructura tiene el novelista para volar". Y no hay dudas que Vargas Linares se animó a despegar "siempre con la historia", refuerza.

De la mano de una atrapante tensión narrativa, que va y viene entre uno y otro, el escritor se apoya en modismos un tanto lejanos: "El compromiso no sólo es rescatar hechos y personajes sino también palabras, dichos, lenguas perdidas", considera.

"Dos gallos en el corral se llevan mal" fue la frase que Vargas Linares puso en boca de Bolívar cuando en su despacho de Guayaquil San Martín le ofreció combatir bajo sus órdenes, porque, como retrata con paciencia el colombiano, si bien estaban en la misma sintonía independentista sobrevolaba en ellos cierto resquemor.

"Bolívar lo recibe con todos los honores, con un caribe sobreactuado. San Martín, frío a lo europeo, que ha sufrido el poder, le pone barreras a todas las `meloserías´ de Bolívar, que en definitiva son porque él también desconfía de la capacidad de San Martín de sacar adelante la aventura del Perú", cuenta.

¿Los dos libertadores? "No hay dos latinoamericanos que hayan contribuido más para cambiar la historia de estas tierras", dice convencido el autor, que a la hora de responder sobre su preferido trastabillea: "Bolívar siempre es avasallante, te conquista pero San Martín es absolutamente enamorador".

La gloria, "un sol que ilumina y quema", fue lo que un cansado San Martín le dejó a un Bolívar dispuesto a saborearla. Cuando entrada la noche del 28 de julio de 1822, San Martín se retiró, silencioso y discreto, del convite que el venezolano le ofreció, la historia se hizo responsable de contar el resto, con el enigma a cuestas de una reunión que nadie presenció.

Opiniones (1)
11 de Diciembre de 2016|10:51
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11 de Diciembre de 2016|10:51
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  1. Si la trama es como aquí se la comenta, hace trascender aún mas la grandeza real de San Martín. Y concuerda el pavoneo de Bolivar con su admirador que mira los rabanitos.
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