La iglesia de la Carrodilla cumplió 100 años

En 1913 se hizo la parroquia donde asistían trabajadores de la viña de Luján y Maipú. En el predio donde se ubica se hace cada años las celebraciones centrales de Semana Santa.

En una pequeña porción de un terreno de gran extensión -limitado por el canal Zanjón (al oeste) y la calle Córdoba del Tucumán al este (próxima a la villa de Maipú)- hace 100 años se levantó la capilla -y con los años- iglesia de La Carrodilla. Hoy es una de las más históricas de Mendoza no sólo desde lo religioso -en el predio situado justo en el límite de Godoy Cruz con Luján- cada año miles de mendocinos concurren para hacer el Vía Crucis de la Semana Santa - sino también por el significado cultural que tiene la imagen de la Virgen de la Carrodilla, conocida por ser la "patrona de los viñedos".

En cada Fiesta Nacional de la Vendimia, cuando la canción de Hilario Cuadros y Pedro Herrera se mete en la intimidad de la celebración en los cerros, la emoción se mezcla con lo más genuino de la Fiesta, que no es otra cosa más que el reconocimiento de la labor de los trabajadores de las viñas y bodegas.

En la tarde de este domingo se realizó en la sala de la parroquia -desde ayer centenaria y situada en avenida San Martín y Carrodilla de Luján de Cuyo- charlas y conferencias acerca de cómo la figura religiosa de la Vendimia adquirió la trascendencia actual y cuál fue el camino recorrido por la familia que la trajo de Europa a Mendoza.

La parroquia Virgen de la Carrodilla, además de ofrecer misas y bautismos, se hacen allí reuniones de Cáritas, Alcóholicos Anónimos y Narcóticos Anónimos. También en sus salones se reunen movimientos católicos, como Encuentro Matrimonial (que promueve el diálogo en las parejas) y además cuenta con un museo parroquial -abierto al público todas las tardes- y el conocido Calvario, que es un centro religioso, fundado hace muchos años por un cura franciscano que -tras ser expulsado de España- hizo la promesa de levantar tres calvarios para recordar la pasión de Jesús: uno lo hizo en La Rioja, otro en Catamarca y el restante, en el predio situado frente a la parroquia que hoy cumple 100 años.

Esta parroquia hoy es un lugar que integra el itinerario turístico de Mendoza, entre otras razones, porque El Calvario de La Carrodilla fue declarado por el Gobierno como sitio de interés turístico. En el museo de la parroquia hay un antiguo clavecín del general San Martín.

La historia de la Virgen de la Carrodilla se remonta a 1810, cuando Antonio Solanilla, español residente en Buenos Aires, se instaló en el distrito La Carrodilla -afirman que su hogar quedaba en la farmacia que se sitúa frente a la parroquia-. Solanilla vino de Aragón, España y fue amigo del general José de San Martín. Su nieto Benigno fue uno de los que elaboraron la Constitución de Mendoza.

Si bien la parroquia que hoy conocemos tiene 100 años, cruzando la avenida San Martín se encuentra el oratorio que tiene su propia historia y que es de mucho más atrás: el mismo Solanilla la erigió como lugar de oración de los trabajadores rurales de la época, en tiempos que en Mendoza -como todo Argentina- vivió momentos de revueltas políticas hasta definirse como provincia, en la segunda mitad del siglo XIX. Una anécdota fue la del terremoto de 1861, que si bien impactó y destruyó la sede política de la provincia -en la plaza de la Fundación, calles Alberdi y Beltrán de Ciudad- unos kilómetros más al sur, en La Carrodilla, el sismo también fue de gran impacto, pero el oratorio no mantuvo firme y tras el terremoto albergó a muchas familias viñateras que se quedaron sin casa.

En 1897,  las Hermanas Dominicas del Santo Rosario instalaron allí un colegio. Y en monseñor 1913, Américo Orzali - arzobispo de Cuyo con sede en San Juan-, erigió canónicamente la parroquia Nuestra Señora de la Carrodilla, justificado por el incremento de la población y el mejor servicio religioso y de la difusión de la fe que se hacía necesaria. Su primer párroco fue el presbítero Carlos Carrol.

En 1955, el segundo arzobispo de Mendoza, monseñor José María Buteler, le encargó la parroquia a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI), quien siguen hasta hoy.

La patrona de los viñedos

La historia oral mendocina cuenta que una noche de tormenta, viendo amenazada la futura cosecha, Antonio Solanilla prometió a la Virgen de la Carrodilla que si la granizada no caía, traería una imagen suya desde España al oratorio familiar de su nueva patria. Así comenzó el culto a la Virgen aragonesa, que de protectora de las tormentas de su tierra natal pasó a ser con el tiempo la guardiana de los viñedos mendocinos. 

La Virgen de la Carrodilla es una de las advocaciones más presentes en la cultura popular mendocina, y sobre todo, una de las devociones más extendidas, ya que guarda el título de Patrona Celestial de los Viñedos.

Durante años supo ser el centro de mulitudinarias peregrinaciones, que llevaron en 1938 a declararla Patrona Celestial de los Viñedos, y así, sumar honores a María en cada Fiesta Nacional de la Vendimia. 

Un 13 de febrero, pero de 1938, la Virgen de la Carrodilla fue coronada como Patrona Celestial de los Viñedos. Ese mismo año se incluyó a la Bendición de la Cosecha, actualmente Bendición de los Frutos, en los actos oficiales de la Vendimia. 


 

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