El enfermero acusado de ingresar el arma a los presos en el Lagomaggiore está lejos de recuperar su libertad

Jorge Carlos Tobares permanecerá detenido por disposición del fiscal Eduardo Martearena, ya que las pruebas recabadas lo comprometen y, entre otras cosas, habría mantenido varias comunicaciones telefónicas con los familiares de los internos. Pese a esto, su familia insiste con la inocencia.

Pese a las denuncias públicas de su mujer –donde argumenta que es todo una operación política y su esposo es un chivo expiatorio-, el enfermero del Hospital lagomaggiore Jorge Carlos Tobares Trejo se encuentra muy comprometido en la investigación que lleva adelante el fiscal especial, Eduardo Martearena, quien lo imputó por haber colaborado con los tres internos que mataron al guardiacárcel Nelson Haro y se fugaron, la madrugada del 23 de abril.

Así lo confirmaron fuentes de la investigación, quienes resaltaron que lo que más compromete al enfermero son una serie de llamadas telefónicas que figuran en el celular de Tobares y que tienen como destinatarios a los familiares de los internos. Y si bien el imputado se defendió alegando que les prestaba el teléfono para que hicieran llamados a sus familiares y así puedan comunicarse mientras estaban detenidos. Sin embargo, en la sala judicial –donde estaban detenidos- hay un teléfono. Además, de acuerdo a los registros, algunos de los llamados fueron efectuados en horarios en los que los familiares estaban de visita en el pabellón.

Defensa

Nancy Sarmiento es la esposa de Tobares. Desde hace tiempo, al igual que un grupo de compañeros del Lagomaggiore, insisten en que el imputado no es más que un chivo expiatorio o “un perejil”.

Esta mañana, en Canal 7, Sarmiento insistió en que se trata de una operación política, ya que es muy raro que los hayan detenido a tan sólo 12 horas de haber ocurrido el episodio. Asimismo, insistió en que son varios los enfermeros que tienen acceso a la sala y que con esto sólo “están manchando el buen nombre de mi familia”.

Sin embargo, el panorama es más complicado para Tobares de lo que sostiene su esposa. Es que, según informaron fuentes de la investigación, hay varios puntos que no sólo que impiden que Tobares salga de debajo de la lupa, sino que lo comprometen cada vez un poco más.

Además de la refutada versión de los llamados telefónicos a la familia de los presos, otro de los puntos que lo comprometen es que ese día era Tobares quien tenía a su cargo a los internos y era él quien les había suministrado los medicamentos ese día.

Asimismo, es casi un hecho que el arma fue ingresada al lugar la tarde del 22 de abril no por un familiar –ya que todos, hombres y mujeres, fueron requisados por los guardiacárceles-, sino por alguien que tiene la facultad de ingresar sin ser revisados. Y, justamente, son los médicos y enfermeros quienes gozan de ese principio de confianza. Además, el arma ingresada era calibre 38, muy grande para haber sido ocultada en partes íntimas, por lo que se supone que la introdujeron ocultándola en una sábana.
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20 de septiembre de 2017 | 10:35
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