Ismael Serrano: el cantautor abrazado a la esperanza

En el marco de una gira nacional, el cantautor madrileño estuvo en Mendoza. El Auditorio Ángel Bustelo fue ayer, el punto de encuentro para los cerca de 2.000 espectadores que se acercaron a sentir "Sueños de un hombre despierto", el último trabajo discográfico de Ismael Serrano. Tres horas de espectáculo, de emoción y de poesía prolijamente interpretada.

Apareció de jean, camisa blanca y tiradores, luego de que los músicos que lo acompañan empezaran a bocetar los primeros acordes de una noche inolvidable, con los sueños despiertos y las metáforas invadiendo cada rincón. La presentación de Ismael Serrano en Mendoza fue una sucesión de canciones para emocionar, de palabras equilibradas y destellos de risas, de un denotado crecimiento musical y madurez ideológica.

Pasadas las 22 y con el Bustelo colmado comenzó un espectáculo de tres horas de duración. Además de presentar nuevo disco -“Sueños de un hombre despierto”-, el cantautor madrileño repasó canciones de álbumes anteriores. “Este es un espacio de encuentro para compartir temas que aman la esperanza. Bienvenidos. Manos a la obra”, expresó el músico. Y así, con la ansiedad de un público latente, desplegó las primeras impresiones.

Ismael Serrano estableció desde el principio, un pacto ficcional con sus seguidores. Desde el escenario vuelto la ciudad portuaria de Peumayen –en lengua mapuche, lugar soñado- creó la mística necesaria para que fuera entendida la leyenda y la poesía de sus emociones de cuerda y papel. El simpático y ocurrente además de talentoso, Javier Bergia, acompañó en percusión. Por su parte, Jacob Sureda estuvo en teclados y Fredi Marugán –director musical del espectáculo- lo hizo en guitarra y bajo.

Cerca de 2.000 espectadores se hicieron presentes la noche de ayer en el auditorio. En su mayoría, los concurrentes de un amplio espectro etario, lo hicieron en familia, en pareja o con amigos. Los flashes y teléfonos celulares brotaron a lo largo de todo el espectáculo y no faltaron los gritos y exclamaciones de las fanáticas que aprovecharon cada hueco de silencio. Con el repertorio a mano y el espacio para la ‘improvisación’, Ismael se mostró interesado en la situación político-social de la Argentina y generó una cálida recepción por parte del público.

El extenso listado de canciones incluyó temas de su último trabajo discográfico –“Somos”, “Canción para un viejo amigo”, “Zamba del emigrante”, “Si se callase el ruido”, entre otras-, así como clásicos que fueron cantados al unísono, como "Sucede que a veces", "Caperucita", "Vine del norte", "A las madres de mayo" o “Papá cuéntame otra vez”.

“Casandra”, el primer single del disco, sería el final del espectáculo formal. Sin embargo, con el acercamiento de las fans al escenario, el cantautor regaló tres canciones para emocionar. Y con el agradecimiento en los ojos concluyó,“Siempre serán bienvenidos en Peumayen, hasta siempre, hasta siempre de corazón”.
En Imágenes