¿Qué se esconde detrás de la cara de una bruja?

Detrás de rostros inolvidables del cine como la niña de "El exorcista" hay horas de trabajo para convertir a las actrices más guapas en brujas horripilantes.

Este es el trabajo del maquillador Arturo Balseiro: transformar a las intérpretes más bellas en crueles villanas, envejecer a los actores más deseados o simular heridas en un maniquí.

Cuando este artesano tenía ocho años, películas como La historia interminable o La guerra de las galaxias le convencieron de que lo suyo era transfigurar a personas hasta que asimilaran el aspecto de un zombi o conseguir que "un ser humano se convierta en un determinado personaje", dijo a Efe durante un evento promocional de la película Hansel y Gretel: cazadores de brujas.

Desde su lugar de trabajo, conocido como Dharma Estudio, ha creado el maquillaje y los efectos especiales de películas como Little Britain, La mujer más fea del mundo, Lobos de Arga o El laberinto del fauno, si bien su trabajo "más duro y largo" lo llevó a cabo en la cinta que le valió un Goya en 2012 a los mejores efectos especiales, Eva.

"El gato que aparece en la película", ejemplifica, "se encuadra muchas veces en planos que son un retrato robot". Aunque Balseiro está acostumbrado a recrear heridas y caras inertes, no recurre a cadáveres reales para inspirarse, porque, además de que sería "desagradable", su principal fuente de información es la naturaleza.

La corteza de un árbol o el tacto de una superficie rugosa le pueden servir para diseñar las prótesis que encajará en las caras más conocidas del cine hasta convertirlas en auténticas máscaras de terror. Los materiales que usa, espuma de látex o silicona, han de conseguir sobre todo "un efecto real".

Para subrayar aún más este realismo, aplica matices cromáticos que están en la piel humana y los consigue a través de rojos, grises y marrones. Además, trata de acentuar las imperfecciones de la piel y remata la caracterización con unas lentillas blancas o azules y una peluca con canas propia de la mismísima Cruella de Vil.

El cine está lleno de estereotipos y entre ellos no falta la idealización de la muerte: "Casi nadie ha visto a un muerto", explica, así que "a mí tampoco me hace falta verlo para saber rescatar lo que más puede asustar de un cadáver", aunque en ocasiones diste de la realidad científica.

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10 de Diciembre de 2016|02:02
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