Los Beatles y Lacan: réquiem para la Edad Moderna

El ensayista Henry Sullivan explora la posibilidad de que el impacto de este grupo pueda estudiarse bajo algunos conceptos del psicoanalista francés.

Los Beatles y Lacan. Un réquiem para la Edad Moderna, publicado por el sello Galerna y presentado en la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL) por el psicoanalista Marcelo Mazzuca, lleva una nota introductoria del autor y un prólogo de los también psicoanalistas Flor Codagnone y Luciano Lutereau.
 
Mazzuca es psicoanalista y docente en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Entre otros libros, es autor de Una voz que se hace letra. Lectura psicoanalítica de la biografía de Charly GarcíaEcos del pase y La histérica y su síntoma.
 
En diálogo con el periodista Pablo Chacón de Télam, Mazzuca dijo que "el libro me generó curiosidad porque vincula en su reflexión dos campos que son de mi interés y que me conciernen: el de la práctica y la clínica psicoanalítica y el de la música, particularmente el rock, que es algo más que un género musical. Eso alcanza para que me den ganas de echar un vistazo y colaborar en su difusión. La bibliografía al respecto es escasa. En algún momento, cuando estaba escribiendo sobre García, busqué y consulté algunos textos, pero las menciones al psicoanálisis eran prácticamente inexistentes. Y me resultó interesante que un profesor de literatura, inglés, que desarrolla su actividad en los Estados Unidos, utilice referencias de Jacques Lacan para pensar el fenómeno “Beatles”. Es algo muy original, por no decir inédito, y la idea de que Los Beatles interpretaron una suerte de “réquiem para la Edad Moderna” es muy seductora.
 
- Algo que llama la atención es el concepto de “generación”. Ese concepto, ¿qué valor tiene?

- Creo que tiene un valor, aunque diría que no es un concepto, o al menos no lo es en el campo del psicoanálisis. La referencia a las “generaciones” es uno de los aspectos que forman parte de la teoría freudiana del complejo de Edipo y de sus operadores conceptuales: las nociones de “falo” y “castración” que permiten articular la clínica con reflexiones antropológicas, sociológicas y culturales. Forman parte de los fundamentos del psicoanálisis y por eso conducen hacia una determinada concepción de la subjetividad que Lacan reformuló a partir de su hipótesis central: que el sujeto del inconsciente es producido por el significante y que pueden establecerse sus determinaciones a partir de una razón de discurso. Eso implica que individuo o individualidad y sujeto o subjetividad sean dos cosas distintas. El sujeto no se confunde con el individuo, es algo más cercano al “tema” de una trama discursiva que excede la existencia de la “persona” y que puede reconocerse en la transmisión de una significación del deseo que abarca varias generaciones. Sullivan hace un trabajo muy interesante al respecto y lo llama “sociología psicoanalítica”.
 
- En algún sentido, los Beatles, ¿representan efectivamente la caída de la imago paterna? ¿Cómo evitar las generalizaciones?

- Estoy de acuerdo en ser prudentes en este punto, cuando se trata de valorar la importancia y el uso de generalizaciones que extrapolan nociones de un campo de saber a otro. Y también creo que conviene precaverse contra la posibilidad de quedar atrapados en prejuicios que nos impidan valorar lo que un trabajo, cuando es serio, pueda tener de interesante. Diría que uno de los méritos del trabajo de Sullivan es que no carece de método, y eso hace que el lector cuente con una brújula que permite eludir los efectos indeseados de las generalizaciones inútiles. Es un aspecto de su trabajo que está indicado ya en el título mismo, al menos en su versión original en inglés. Se trata de Los Beatles “con” Lacan, lo cual quiere decir que la teoría lacaniana del nombre-del-padre, considerado como el significante que da cuenta de la operación de simbolización del deseo paterno haciendo la ley, es un instrumento de lectura “con” la que intenta abrirse paso en su interrogación acerca del sentido de la “Beatlemanía”. Así, no creo que Los Beatles representen la caída del imago paterna. Las representaciones de esa caída hay que ubicarlas en otro tipo de símbolos culturales, cosa que Sullivan hace bien y con conocimiento de causa. Parte de la significación que adquirieron Los Beatles, la cultura rock en aquella época, para intentar explicar el hecho de entrar en relación con algunas determinaciones de esa caída. Creo que no es tanto una representación de esa caída sino un acontecimiento personal, artístico y cultural que capitalizó, orientó y formuló una manera de transitarla.
 
- Si no entendí mal, Lacan decía que estudiaba a Claudel, por ejemplo, no para analizarlo sino para hacer avanzar la teoría psicoanalítica. ¿Y Sullivan?

- Lacan hizo su lectura de Claudel, como de tantas otras referencias, para intentar contribuir a lo que le interesaba: la transmisión del psicoanálisis y la formación de los analistas. No creo que pueda compararse con el trabajo de Sullivan más que por la negativa, es decir, por lo que ambos no hicieron: una suerte de “psicoanálisis de la personalidad” a partir de los hechos biográficos. Pero Sullivan no es un psicoanalista, y su finalidad no es hacer avanzar la teoría No creo que tengamos que pedirle ni esperar de su trabajo algo al respecto.
 
- Al respecto, tu opinión sobre la idea de Lennon como perverso y de McCartney como obsesivo. Y acaso más interesante, ¿por qué un réquiem para la edad moderna?

- Sin duda, no es lo más interesante que tiene el libro, aunque tal vez sea uno de los pasajes más atractivos de la narración, y por eso creo que es uno de los aspectos sobre el que hay que tener cuidado. Siempre resulta tentador hurgar en la psicología de los personajes y dejarse llevar por la ilusión que tal o cual aspecto de su padecimiento o de los acontecimientos que lo marcaron, pueden explicar la causa y el sentido de sus producciones. Creo más en la posibilidad que tienen las artes de enseñarle algo al psicoanálisis que a la inversa. La tesis de que Los Beatles interpretaron un réquiem para la Edad Moderna está argumentada y vale la pena seguirla. Diría, esta vez más como baterista que como psicoanalista, que incluso el modo en que el autor narra e intenta dar cuenta de la hipótesis acerca de la correlación entre la frecuencia cardíaca y el patrón rítmico de la batería de rock es algo que atrae la atención y hace que valga la pena leer el libro. 

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3 de Diciembre de 2016|16:59
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