Revelan la colaboración de Hollywood con el régimen nazi

En "The Collaboration: Hollywood's Pact with Hitler", el historiador Ben Urwan explica cómo y por qué que muchos estudios colaboraron con el nazismo.

Aunque no está previsto su lanzamiento hasta dentro de un mes, The Hollywood Reporter publicó esta semana algunos extractos que hicieron que el tema saltara a los titulares.

Y es que en The Collaboration: Hollywood's Pact with Hitler Ben Urwan detalla de forma impactante cómo la industria de Hollywood, entre ellos algunos estudios dirigidos por magnates judíos como el legendario Louis B. Mayer, estuvieron dispuestos a proyectar previamente sus películas a oficiales nazis y eliminar el contenido que les pareciera rechazable.

Al parecer, la aquiescencia de Hollywood con los nazis comenzó tres años antes de que Hitler ascendiera al poder. La proyección de Sin novedad en el frente, ganadora del Oscar a la mejor película y mejor director, desató las protestas de los nazis, lideradas por el jefe de propaganda Joseph Goebbels. Éste argumentaba que el drama bélico inspirado en la novela de Erich Maria Remarque dejaba en mal lugar a los soldados alemanes durante la Primera Guerra Mundial.

La película fue retirada rápidamente de los cines alemanes. Los estudios Universal la reeditaron, consiguieron la aprobación del Ministerio germano de Asuntos Exteriores y finalmente redistribuyeron la nueva versión en toda Europa.

El cónsul alemán en Los Ángeles, Georg Gyssling, aparece identificado como el hombre en el centro de las gestiones. Según el historiador, éste amenazaba a los estudios con el Artículo 15, una norma alemana que podría prohibir todas las películas de una compañía que distribuyera cine considerado antigermano en cualquier lugar del mundo.

Ninguna referencia judía

El libro argumenta que, aunque en un principio sólo se modificaba el contenido de las películas proyectadas en Alemania, estudios como Paramount, Fox y la MGM acabaron cambiando escenas a petición nazi tanto para el público doméstico como para el internacional. Así, Urwand sostiene que Hollywood no sólo cedió a la censura nazi, sino que además colaboró con sus esfuerzos de propaganda.

En 1933, Mayer habría incluso llegado a cancelar una de las primeras películas antinazis encargadas en Estados Unidos, The Mad Dog of Europe. "Tenemos unos ingresos inmensos procedentes de Alemania y, por lo que a mí respecta, esta película nunca se llevará a cabo", cita el libro al presidente de la MGM.

Otro legendario magnate judío, el copresidente de los estudios Warner Bros. Jack Warner, consintió la retirada de todas las menciones de la palabra judío en la película de 1937 The Life of Emile Zola, diluyendo así la posición del filme contra el antisemitismo.

Otras revelaciones apuntan a que un directivo alemán de Paramount accedió a divorciarse de su mujer, que era judía, debido a la presión nazi, mientras que los estudios 20th Century Fox firmaban sus comunicaciones con el régimen nazi con el saludo Heil Hitler.

"Nación amiga"

Sin embargo, otro historiador, Thomas Doherty, sostiene que estas afirmaciones son "difamatorias y ahistóricas". Según declaró este profesor en la Universidad de Brandeis, que recientemente publicó el libro Hollywood y Hitler, la futura publicación mancha la imagen de una industria "que luchó por alertar a Estados Unidos de la amenaza que se cocía en Alemania", señala The Hollywood Reporter.

En su opinión, los problemas del nuevo libro comienzan ya desde el título, pues las palabras "colaboración" y "pacto" hacen pensar en regímenes pro nazis en la Europa ocupada y los desastrosos acuerdos soviéticos con los planes de Hitler.

Al igual que la mayoría de estadounidenses, argumenta, los directivos de Hollywood en los años 30 no tenían ni idea de lo que tramaba Hitler. "Hoy en día, cualquier acuerdo con los nazis resulta impensable. Pero en los años 30 no lo era", argumenta. Incluso actualmente, Hollywood adapta con frecuencia sus producciones para agradar a los funcionarios chinos y hacerlas más atractivas para los grandes mercados.

Además, en aquella época la censura era una práctica habitual, sostiene Doherty, y Alemania aún era oficialmente "una nación amiga". Aunque puede que los estudios accedieran a algunas peticiones nazis, el libro de Urwand "ignora la acción en el frente doméstico, una historia de apasionante actividad antinazi en Hollywood".

"Hollywood hizo más que cualquier otra empresa con ánimo de lucro para que saltaran las alarmas contra el nazismo", concluye Doherty. "No es una historia de colaboración, sino de resistencia".

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