"¿Qué hacemos con los pesos?", el libro que responde todo

"No hace falta ser experto para invertir, sólo hay que saber algunos secretitos", dice el economista Mariano Otálora en su guía pensada para un público amplio.

Como en sus obras anteriores, Inversiones para todos y Del colchón a la inversión, el autor elige un formato ágil y de lectura sencilla para desmontar la idea de que para invertir dinero es indispensable tener grandes conocimientos de economía o un capital voluminoso, a la vez que ofrece distintas oportunidades de negocios aptas para toda clase de bolsillos.
 
"Todas las personas pueden crecer patrimonialmente y vivir mejor tomando decisiones acertadas con su dinero. Primero debemos conocernos, entender por qué gastamos, invertimos y tal vez lo más importante: entender cómo funciona el dinero. No hace falta ser experto para invertir, sólo hay que saber algunos secretitos", explica Otálora a Télam.
 
"No existe un negocio imposible de encarar, el objetivo de desarrollar negocios e inversiones no tradicionales tiene que ver con acercar otras alternativas que están a nuestro alcance y que para muchos pueden resultar complejas o imposibles -continúa-. El riesgo de la inversión no está en dónde invertir, la clave es cómo invertir".
 
¿Qué hacemos con los pesos?, editado por Planeta, está formulado en clave lúdica, a la manera de la popular saga juvenil Elige tu propia aventura, ya que luego de los tres primeros capítulos -que funcionan como un GPS que sitúa las opciones de inversión en el contexto de las constantes que atraviesan la economía argentina- el lector puede proseguir la lectura de acuerdo a un recorrido no convencional centrado en sus elecciones personales.
 
Otálora analiza variables como apuesta al riesgo, desconfianza y capacidad de ahorro en el contexto de la economía argentina, que según el autor se ha comportado de manera inestable desde su experiencia fundante ya que desde la emancipación definitiva en 1816 hasta la crisis de 2001, el país entró en default o cesación de pagos en siete oportunidades.
 
En cada una de estas ocasiones, el economista identifica un entramado "sospechosamente" parecido, que vincula incumplimiento de contratos, ajuste a través de impuestos, inflación e hiperinflación, depreciación de la moneda, para concluir que "en épocas de bonanza se produce una trasferencia del Estado a la gente y en épocas de vacas flacas sucede lo contrario".
 
"Los argentinos vivimos con una visión de corto plazo, prácticamente todo nuestro ingreso es destinado al consumo, y muy poco al ahorro y a la inversión. Esa relación debe modificarse: debemos tener una visión a futuro y construirla día a día en lugar de gastar compulsivamente como si viniese el fin del mundo", apunta.
 
"La Argentina históricamente fue un país con gran tradición de ahorro. Luego de la crisis del 2001, hubo un cambio notable en el comportamiento de la gente frente al ahorro, la inversión y el consumo", explica Otálora.
 
En el capítulo "Cómo invertir en la Argentina: la moraleja del fútbol", el autor sostiene que cualquiera está en condiciones de trazar su propia estrategia económica y construir su propio futuro más allá del contexto: allí detalla en tres pasos cómo es posible concretar una inversión y desarrolla una metodología para aquellos que pueden ahorrar desde cien pesos por mes hasta cinco mil.
 
"Mucha gente espera soluciones rápidas y milagrosas con el dinero y las inversiones. Y lo que deben entender es que hacer dinero lleva tiempo, que no existen caminos mágicos, ni instrumentos que con un peso nos puedan generar un millón en poco tiempo y sin ningún esfuerzo. La idea es demostrar que existen formas de invertir sumas pequeñas de dinero de forma eficiente", señala.
 
"Ésta muy bueno gastar y disfrutar con intensidad el presente, pero nunca hay que abandonar el ahorro y la inversión. Recordar que si podemos gastar, podemos ahorrar. El segundo paso será cómo hacemos para invertir ese dinero en forma conveniente", agrega.
 
"Aquellos comerciantes que tienen espacio, personal disponible y no disponen de capital pueden sumar nuevos servicios con la estructura actual, por ejemplo cobrar facturas de servicios, cargar la tarjeta Sube o crédito de celulares, poner una fotocopiadora o instalar una máquina de café", enumera.
 
"Si en un local incorporamos varios servicios complementarios el cobro de facturas, carga de celular y máquina de café podemos esperar ingresos de cuatro mil pesos mensuales, mucho dinero teniendo en cuenta que no invertimos capital y utilizamos la estructura del negocio", precisa el autor.
 
"Las medidas sociales de la Asignación Universal o la incorporación de más de 2.000.000 de jubilados fueron muy importantes y con efectos reales en la mejora social", asegura Otálora.
 
"El Estado tomó el rol de ayudar a los sectores más vulnerables de la economía y de reconocer a muchos aportantes que por diferentes momentos de la Argentina no habían aportado o las empresas cerraron, quebraron o no realizaron sus aportes", plantea.
 
"Al igual que Latinoamérica en su conjunto, mucha gente la pasaba mal y estas medidas permitieron mejorar los niveles de calidad de vida. Con respecto al crecimiento económico, ya en el mundo se viene hablando de desarrollo económico, los países pueden crecer y no desarrollarse. Argentina demostró su potencial de crecimiento, pero ahora el gran desafío es hacer avanzar más el desarrollo", concluye Otálora.

¿Qué te pareció la nota?
No me gustó5/10
Opiniones (0)
4 de Diciembre de 2016|06:50
1
ERROR
4 de Diciembre de 2016|06:50
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
    28 de Noviembre de 2016
    Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016