Puro placer: diez joyas de la literatura erótica

¿Querés leer literatura erótica pero buena? Aquí, algunos clásicos de grandes autores que llevaron el género a otro nivel. Olvidate de Grey y sus sombras.

La trilogía en torno a Cincuenta sombras de Grey, de Erika Leonard James, no sólo ha alimentado el imaginario sexual de millones de lectores y sino que ha enfurecido a la crítica literaria.

El libro arrasa en ventas (lidera todas las listas de best sellers desde haces meses), por lo que las editoriales intentan sacar ventaja de la "fiebre" suscitada por el "porno para mamás" con lemas como “Si te gustó Cincuenta sombras de Grey, amarás a...”. Pero son lecturas menores, tanto como la trilogía de E.L. James que es más que olvidable, literariamente hablando.

Aquí, diez títulos de literatura erótica. Caliente, intensa y buena.

Por siempre Ámbar. La estadounidense Kathleen Winsor (1919-2003) fue ridiculizada por la crítica y amada por el público. Su novela desgrana el libertinaje sexual de la corte del rey Carlos II de Inglaterra durante el siglo XVII. Narra y registra 70 referencias a encuentros sexuales, 39 embarazos ilegítimos y siete abortos. Fue prohibida durante años.

El amante de lady Chatterley. Considerada una de las obras maestras del erotismo, la novela de D.H. Lawrence fue publicada por primera vez en 1928 en Florencia (Italia), con el consiguiente escándalo. Fue tachada de escandalosa y pecaminosa y, obviamente, se prohibió. Recién en 1959 volvió a publicarse. Llena de referencias de carácter sexual, narra la historia de Connie, una joven casada con un aristócrata parapléjico, que mantiene relaciones con el guardabosques de la propiedad de su marido. Aunque sus encuentros sexuales son descritos con toda suerte de detalles, lo realmente "escandaloso" es que indaga en el psiquismo femenino al descubrir que el sexo, y el placer, es una magnífica herramienta en el camino del autodescrubrimiento, de la identidad y de la independencia.

Historia del ojo. Es otro de los grandes clásicis de la literatura erótica. Georges Bataille relata cómo la joven Simone, protagonista de la novela, transgrede todas las normas del comportamiento sexual. Se convierte en la encarnación, por una parte, del deseo inconsciente y, por otra, del pecado, de lo prohibido y del placer y de la muerte. La primera edición, clandestina, se publicó en el año 1928 bajo el seudónimo de Lord Auch. Después de varias ediciones limitadas recién en 1967, se publicaría con el nombre de Bataille y su tirada sería masiva.

Lolita. Con prosa apasionada y poética, Vladimir Navokov narra la historia de la relación amorosa entre un hombre maduro y una niña. A pesar del potencial escabroso del tema, con enorme talento Nabokov logra un relato -publicado en 1928- exquisitamente erótico. Humbert Humbert, de 40 años, relata con detalle su atracción y su romance con Lolita, de 12. Humbert vierte en la puber todas sus ilusiones y fantasías sexuales, y se casa con la madre sólo para estar cerca de la joven. Cuando la madre muere comienza una relación aún más perversa.

El rapto de la bella durmiente. En los 80 Anne Rice escribió bajo seudónimo una trilogía erótica sobre la Bella Durmiente, ahora reeditada, muy lejos del cuento de hadas y en clave francamente erótica. Aquí el príncipe esclaviza sexualmente a una Bella que ya despierta desnuda de su hechizo.

Lace. “¿Cuál de vosotras tres zorras es mi madre?”, dice la novela de Shirley Conran, un superventas que rompió moldes en los años 80. Publicitada como “el libro que toda madre escondería a su hija”, la historia narra cómo una actriz del porno, abandonada al nacer, reúne a tres amigas para averiguar cuál de ellas es su progenitora.

Historia de O. Otro clásico del género. Polémica por desenmarañar los secretos del BDSM (Bondage, Disciplina y Dominación, Sumisión y Sadismo, Masoquismo), la novela de la francesa de Anne Desclos (1907-1998) -firmó el libro como Pauline Reáge y fue conocida como Dominique Aury-, fue una  revolución en la Francia moralista de los 50. Prohibida durante años, cuenta la historia de una fotógrafa de modas que se embarca en el mundo de la perversión sexual por amor.

Claudine en la escuela. Sidonie Gabrielle Colette (1873-1954) se vengó de su marido adúltero bailando en el Music Hall parisino, apostó a las aventuras con otras mujeres y defendió los placeres carnales femeninos. La famosa escritora creó una de las mejores series de la erótica literaria: Claudine. Azotainas entre colegialas, profesoras que flirtean con alumnas y amantes desesperados. Un clásico.

Delta de Venus. La literatura erótica no sería lo que es sin Anaïs Nin (1903-1977), amante de Henry Miller e hija del pianista y compositor español Joaquín Nin. Compañera de batallas de los surrealistas, sus relatos ahondan en tabús  como el lesbianismo o el adulterio. 

Readerotica, erotica for your electronic reader. Para leer desde el anonimato del Kindle o iPad, una colección de historias cortas, en inglés y gratis.

Patricia Rodón

Opiniones (1)
8 de Diciembre de 2016|17:50
2
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8 de Diciembre de 2016|17:50
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  1. Linda lista, le agregaría "la Philosophie dans le budoir" de Sade y algún cuento de Bucowsky. Saludos
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