Un desastre: quemaron los cuadros del "robo del siglo"

Los cuadros sustraídos del Museo Kunsthal de Rotterdam fueron enterrados en un cementerio y luego quemados en una chimenea de una casa en Rumania.

Olga Dugaru, la madre de uno de los seis ciudadanos rumanos acusados del robo por la fiscalía de su país, intentó proteger así a su hijo, y dijo que es la autora del truculento final de los lienzos, según las autoridades rumanas.

Radu Dogaru y sus compañeros entraron en el museo holandés el 16 de octubre de 2012, descolgaron lienzos de Picasso, Monet y Matisse entre otros, y huyeron en menos de dos minutos. Su madre decidió ocultar los cuadros en el jardín de su casa abandonada y más tarde enterrarlos en un lugar más seguro, el cementerio local.

En febrero, cuando la policía empezó a sospechar de su implicación en el caso, la mujer optó por eliminar las pruebas.

"Preparé primero el fuego en la chimenea de mi cuarto de baño. Después, me desplacé al cementerio y desenterré los cuadros, y los llevé a mi casa. Metí la bolsa en las que estaban las siete pinturas en la chimenea. Puse madera, zapatos, botas de goma y esperé a que se quemaran completamente", relató Dogaru a la agencia Mediafax.

"Si los lienzos nunca se encontraban, no habría pruebas y no serían condenados", confesó la madre, que sabía que el acto cometido "era grave": los cuadros valen entre 50 y 100 millones de euros, siendo el mayor robo de arte de la última década en los Países Bajos.

Las obras desaparecidas son Cabeza de Arlequín, de Picasso; La Lectora en blanco y negro, de Matisse; El Puente Waterloo de Londres, de Monet; de El Puente Charing Cross de Londres, de Monet; Mujer delante de una ventana abierta, llamada la novia, de Paul Gauguin; Autorretrato, de Meyer de Haan y Mujer con los Ojos Cerrados, de Lucian Freud.

Las investigaciones, realizadas por el Museo Nacional de Historia de Rumania, pueden alargarse varios meses, y se centran ahora en analizar las cenizas de la chimenea para esclarecer qué paso exactamente con las telas robadas.

Los restos de pigmentos encontrados en otros óleos calcinados anteriormente pueden servir para certificar que los cuadros eran los que se pensaban. Los investigadores aún tienen la esperanza de que la madre "quemara algunos y guardara otros".

Según Gabriela Chiru, portavoz de la fiscalía rumana, uno de los acusados sigue aún en busca y captura, y a los cuatro restantes se les atribuye colaboración en la sustracción (trasladando los lienzos y ayudando en su venta) tal como ha contado a la agencia AFP.

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5 de Diciembre de 2016|01:22
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5 de Diciembre de 2016|01:22
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  1. Cuánta ignorancia!!!!! Es increible que existan energúmenos de esta calaña en el mundo actual.
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