La Venus imperial: Pauline, la ardiente hermana de Napoleón

Era once años menor que él y se convirtió en la oveja negra de la familia. Tenía un apetito sexual feroz por lo que protagonizó escándalos de todo tipo.

"Portrait de Pauline Bonaparte (étude)"
de Robert Lefévre (1806).

Nadie puede discutir que uno de los más grandes estrategas y estadistas que ha dado la historia ha sido Napoleón Bonaparte. Un gran número de aciertos y decisiones lo llevaron a ser, durante poco más de una década, el personaje más destacado e influyente de la época.

Mucho es lo que se ha escrito sobre su vida personal y los continuos conflictos que tuvo con varios miembros de su familiay, sobre todo, con su esposa Josefina, quien se ganó una merecida fama de descocada, gracias a sus continuos devaneos amorosos.

Pero fue otra persona de su ámbito más cercano la que logró mantenerlo en vilo y producirle más dolores de cabeza y noches de insomnio, ya que su hermana Pauline, una joven once años menor que él, se convirtió en la oveja negra de la familia. Sin embargo, de todos sus hermanos (de los 13 que formaban la familia Bonaparte) Pauline fue la única que ayudó personal y económicamente a Napoleón al final de su vida.

La joven comenzó a dar a su familia los primeros quebraderos de cabeza cuando era una adolescente de 16 años, en el momento en el que la carrera de grandes éxitos militares de Napoleón comenzaba a despegar. Fue entonces cuando Pauline se enamoró perdidamente de Louis-Marie Stanislas Fréron, destacado miembro de la Asamblea de la Revolución Francesa, 25 años mayor que ella y con una terrible fama de mujeriego, juerguista y trasnochador.

Los Bonaparte decidieron enviarla durante un tiempo lejos de suelo francés, por lo que se instaló a vivir junto a Napoleón y su cuñada Josefina en Milán, donde el general estaba realizando una exitosa campaña.

El espíritu rebelde y fogoso de Pauline la llevó a coquetear con un gran número de miembros del ejército que comandaba su hermano. Era una joven muy atractiva y la privilegiada posición en la que se encontraba hacía que muchos pretendientes que se le acercaran para cortejarla.

Pero Pauline tenía cierta fijación por el tipo de hombre que menos le convenía, algo que a menudo hacía que se la viese en compañía de simples soldados rasos u hombres de dudosa reputación.

Para poner remedio, Napoleón organizó una boda exprés con Charles-Victoire Leclerc, uno de sus más preciados generales y hombre de total confianza. El propósito de ese enlace sería proporcionarle estabilidad emocional y personal a Pauline, a la vez que le daba tranquilidad a la familia, reseña el sitio scandalouswoman.

Lejos de ser un buen remedio, la muchacha (que tenía 17 años) seguía asistiendo a todos los actos a los que la invitaban y continuaba con sus devaneos sexuales con otros hombres, mientras su esposo se encontraba en el frente tomando parte en las campañas militares. Al marido poco le importaban las infidelidades de su joven y atractiva esposa, ya que a cambio había llegado a ser el cuñado del gran y todopoderoso Primer Cónsul de la República francesa.

Una insurrección en la colonia francesa de Haití hizo que se pensara en Leclerc como el idóneo para solucionar el conflicto, siendo enviado junto a Pauline. La vida en la isla no era aburrida, ya que un gran número de colonos españoles y británicos se ocupaban de organizar grandes fiestas, en las que el champagne francés se servía a raudales.

Nuevamente muchos de los soldados enviados a Haití se convirtieron en el objetivo sexual de Pauline. Según iban pasando los años ella tenía un apetito sexual más feroz, por eso muchos expertos señalan que padecía de ninfomanía.

En 1802 una terrible epidemia de fiebre amarilla sacudió la isla, coincidiendo con el embarazo de la joven, que ya contaba con 22 años. Su esposo contrajo la enfermedad, falleció pocas semanas después y ella volvió a Francia viuda y con un bebé recién nacido entre los brazos, relata Robert Guide en europeanhistory.

Instalada en París y con su hermano como Emperador, la joven viuda se olvidó por completo de su condición y retomó su actividad social y sexual, seduciendo a cuanto hombre le apetecía, hasta que se encaprichó con Camillo Filippo Borghese, un príncipe italiano y procedente de una de las familias más ricas e influyentes del vecino país.



No había transcurrido ni un año desde que enviudó cuando contrajo matrimonio. Muchos opinan que Pauline se casó para beneficiarse de la gran fortuna de su nuevo esposo y para calmar el enfado de su hermano y que Camilo lo hizo para disimular o acallar los persistentes rumores que decían que era homosexual.

Durante los siguientes años y a pesar de que era un secreto a voces, Pauline continuó llevando aquel estilo de vida que tanto le gustaba y sólo dejó de disfrutarlo tras la caída del poder de su hermano, vendiendo todos sus bienes e instalándose junto a él durante el exilio de la isla de Elba.

Todavía era joven cuando empezó a enfermar (algunas fuentes apuntan que por culpa de una enfermedad venérea, otros sin embargo señalan que a causa de un cáncer), por lo que su salud poco a poco se fue debilitando hasta fallecer a la edad de 44 años y dejando tras de sí una vida llena de escándalos e innumerables amantes, concluye Alfred López en su blog Cuaderno de historias.

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3 de Diciembre de 2016|19:03
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