Mujeres, poesía y whisky: toda la "música" de Vinicius

La "Antología sustancial" de Vinicius de Moraes llega en una edición bilingüe de 100 poemas y 20 canciones que tramó e interpretó con músicos brasileños.

Artífice de la bossa nova que renovó el escenario musical del Brasil de los 40, y autor de Garota de Ipanema, una de las tres canciones contemporáneas más versionadas del mundo junto a Bésame mucho y Yesterday, Marcus Vinicius da Cruz de Melo Morais es uno de los artistas capitales de la música popular brasileña contemporánea.
 
Parte de una de sus grandes obras, el disco La fusa mezclado con el vivo de los shows que dio en el café concert marplatense homónimo en el verano del 71, con María Creuza acompañándolo en la voz y Toquinho en la guitarra, aparace en Antología sustancial, libro editado por Adriana Hidalgo.
 
El volumen recupera una extensa entrevista realizada a Vinicius  dos años antes de su muerte, que refleja en profundidad el mundo al que dio vida este amante de la música, las mujeres (se casó al menos siete veces), los cigarros y el whisky (era famosa la bañadera en que recibía a los periodistas fumando y bebiendo).
 
El compilador Cristian de Nápoli hizo "lo que las antologías portuguesas no contemplaron hasta el momento", indica en el prólogo, dividirlo según los distintos períodos creativos de Vinicius.
 
De esta manera, algunos capítulos están armados con textos de un solo poemario; y otros recopilan poemas publicados en un lapso breve o versos nuevos que sencillamente colaba en reediciones viejas, explica De Nápoli en el prólogo.
 
"Mi juventud.../ Donde seguía ansioso a Tartarín por los Alpes/ Y Julio Verne era el más audaz de todos los cerebros.../ (...) ¡Qué lejos se ve todo!/ Me pesan como un ahogo los próximos 20 años", escribió en Veinte años, uno de los textos de O caminho para a distancia rescatado por De Nápoli para abrir el libro.
 
Más adelante, por ejemplo, La rosa de Hiroshima recupera poemas escritos cuando vivió en Los Angeles, del 46 al 50: "Y el silencio se deja estar así, profundamente .../Pero de pronto sube del abismo un sonido escaldado/ De saxofón, y luego la atroz polifonía/ De jazz negro viniendo de Fifty Second Street/", narra en Crepúsculo en Nueva York.
 
Este poema abre los textos reunidos durante su consulado en Estados Unidos, época en que aprovechó para estudiar cine con Orson Wells, conocer México y reencontrarse con amigos como Pablo Neruda.
 
Así, De Nápoli recorre la vida de Vinicius y arma un fiel mapa de época, que cierra con textos conocidos tras su muerte, de un libro dedicado a Río de Janeiro y de un balance entre "debe y haber" que escribió sobre su vida.
 
A la afición de escribir, sumó la composición de canciones y una carrera diplomática que lo paseó por el mundo hasta los 40 años, cuando regresó a Brasil y compuso los temas junto a Tom Jobim, Baden Powell o Toquinho entre otros, que lo inmortalizaron a él y su época.
 
De Nápoli sumó un capítulo con letras de bossanovas, otro con su cronología y cierra con una extensa entrevista concedida en 1967 a sus amigos Otto Lara Resende, Ricardo Cravo Albim y Alex Vianny, Lúcio Rangel, para el Museo de la Imagen y el Sonido de Río de Janeiro.
 
La puerta del piso donde vivía siempre estaba abierta -contaban crónicas de la época-, banquetas y taburetes con café, whisky, hielo, cigarrillos, sándwich, libros, diarios, libretas, lapiceras y teléfono enmarcaban su ritual del baño, adonde invitaba a las visitas a desnudarse y entrar, "sin intención lasciva", para "probar sus efectos reconstituyentes".
 
"La casa era una fiesta constante -recuerda su hija Georgina en otra nota-. Estaban todos, por allí pasaban Neruda, Piazzolla, Ungaretti cuando estábamos en Italia, Sartre cuando estábamos en París. Era un hombre maravilloso. Aún hoy, cuando veo fotos en las que estamos juntos, me enternece".
 
"Nunca fue un padre ausente pero tampoco fue un padre en el sentido estricto del término. Como padre era un buen amigo. A él había que seguirlo de casa en casa, de ciudad en ciudad y de mujer en mujer. No es que no fuera cariñoso. Todo lo contrario. Me subía sobre sus piernas, me cantaba al oído, me escribía poemitas en servilletas. ¿Cómo no amarlo?".  
 
Teatro, crónica, relato y crítica cinematográfica completaron su querida obra y legado, parte del patrimonio de Latinoamérica, que además dejó la película Orfeo negro, basada en su drama Orfeu da Conceicao y dirigida por Marcel Camus, ganadora del Oscar al mejor filme extranjero, la Palma de Oro del Festival de Cannes y el Premio de la Academia Británica.
 
Vinicius -para quien la vida era incomprensible sin poesía- falleció en 1980, antes de cumplir los 68 años. Se dice que tenía planeada una fiesta bajo el lema "Vat 69", tal como la famosa marca de whisky, sólo que en portugués "vat" se pronuncia igual que vate, poeta, cierra en la contratapa la antología.

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4 de Diciembre de 2016|09:20
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