Murió Ernesto Schoo, reconocido intelectual

El reconocido escritor, traductor y crítico de teatro, cine y artes plásticas falleció como consecuencia de un accidente cerebrovascular.

Tenía 87 años y estaba internado en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), en tanto fuentes de su familia confiaron que sus restos serán velados en forma íntima en su domicilio del barrio de Palermo.

Había nacido en Buenos Aires el 12 de octubre de 1925 y en su adolescencia, durante unas vacaciones, descubrió una biografía sobre Leonardo Da Vinci que, decía, abrió su mundo y le cambió la vida.

Al principio fue empleado en la Aduana porteña y redactor en La Gaceta de Tucumán, y en 1957 comenzó a escribir críticas en el diario La Razón, lo que luego hizo en la revista Vea y Lea; fue jefe de Artes y Espectáculos en los diarios La Opinión y Convicción y en las revistas Primera Plana y Panorama, además de haber plasmado deliciosas columnas en los diarios Tiempo Argentino (el de 1985) y La Nación, hasta hace un mes.

Fue director artístico del entonces Teatro Municipal General San Martín, entre 1996 y 1998, y entre sus libros se destacan Función de gala (1976), El baile de los guerreros (1978), Coche negro, caballos blancos (1988) y Cuadernos de la sombra (2001, memorias de infancia).

Fuera de su actividad intelectual, que fue amplia y muy disfrutable siempre, a Schoo le tocó presenciar desde su ventana el secuestro de su vecino Enrique Raab y su compañero, todavía desaparecido, por una patota de la última dictadura.

Era académico de la Academia Nacional de Periodismo Argentino y miembro honorario de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina y miembro pleno de la Asociación de Cronistas del Espectáculo.

Su tarea creativa lo llevó a ganar el premio de la Sociedad Argentina de Escritores (Sade) en 1956 por su relato En la isla, fue nombrado Caballero de la Orden y de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés y Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana.

También obtuvo la Beca Guggenheim, tres premios Konex y en 2012 fue nombrado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura porteña.

El cine no fue ajeno a sus intereses: adaptó a la pantalla el cuento El salón dorado, de Manuel Mujica Lainez, que dirigió Oscar Barney Finn para el filme colectivo De la misteriosa Buenos Aires, y fue coguionista de Otra esperanza, de Mercedes Frutos, sobre Adolfo Bioy Casares y de Cuatro caras para Victoria, sobre su amiga Victoria Ocampo, además de algunos trabajos para TV, también sobre Mujica Laínez.

Divertido y refinado, aunque aseguraba odiar la frivolidad, intervino como crítico en los programas "Desayuno", en Canal 7, y "América en vivo", y fue conductor del ciclo de cable "Las musas", junto al periodista Jorge Montiel, donde se produjeron entrevistas históricas a importantes nombres de la cultura.

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