La obra de un genio, retratada en "Woody Allen, el documental"

Hoy llega a los cines el filme del comediante, escritor y director estadounidense autor de una treintena de películas.

Woody Allen, el comediante, escritor y director estadounidense autor de una treintena de filmes memorables es, él mismo, figura central de Woody Allen, el documental, de Robert B. Weide, que mañana llega a los cines locales.

El resultado es el más profundo, sentido y completo análisis que jamás se haya visto sobre el autor de varios de los filmes más relevantes de la historia del cine estadounidense -y mundial- de las últimas cuatro décadas, nunca taquilleras como para considerarlas tanques, con excepción de Medianoche en París.

Weide no deja nada en el tintero, incluso a la hora de elegir sus muchos interlocutores, en particular las mujeres que marcaron a fuego su vida, y los personajes femeninos que asegura se convirtieron en obsesión desde que conoció a Diane Keaton, y a críticos de cine como Leonard Maltin y Richard Schikel.

Los testimonios son numerosos, algunos muy emotivos como los de Louise Lasser y Diane Keaton, Marshall Brickman, Dick Cavett, John Cusack, Penélope Cruz, Mariel Hemingway, Scarlett Johanssen, Sean Penn, Tony Roberts, el director de fotografía Gordon Willis, Owen Wilson y Martin Scorsese, entre otros.

Todas son reflexiones valiosas que ayudan a comprender más a este cineasta que comenzó haciendo stand up en Nueva York, pasó a la televisión, escribió libretos muy divertidos y cáusticos para otros, y se convirtió en un cineasta que antes de lo pensado tomó en serio la cosa y se convirtió en autor, uno de aquellos de los grandes.

"Nunca Woody Allen quiso ser el protagonista de un documental. Cada vez que recibió una propuesta, la rechazó. De hecho, había unos intentos: Richard Schickel, uno de sus viejos amigos, crítico de cine de la revista Time, que dirigió un documental en 2002, en el que Allen aparecía en una única entrevista", recuerda Weide.

 

"Allen siempre consideró que no valía la pena realizar un documental sobre él. Tiene tendencia a la baja autoestima: es la verdad”, dice Weide, un fanático de la comedia de su país, con eje en Los Hermanos Marx, y director de varios episodios de la serie "Curb Your Entusiasm", con el extraordinario Larry David.

“Woody no cree ser un verdadero artista que merece una retrospectiva”, dijo, refiriéndose al artista que deseaba retratar en un documental. “Le escribí tres veces durante estos 25 últimos años pero siempre me mandó amablemente a pasear", confesó el cineasta que estaba por jugar una carta fuerte.

"Cuando le escribí de nuevo en octubre 2008 mi carta era brillante; le explicaba que era tiempo de hacer este documental y que yo era la persona adecuada para dirigirlo. Recibí una llamada de su asistente: 'Sí, Woody acepta, quiere saber si…' y, para mí, eso quería decir que dejaba una puerta abierta", recordó Weide.

Como los seguidores de Allen conocen por los comentarios de quienes trabajaron junto a él, es un neurótico que siempre se sale con la suya: "Cuando el proyecto se concretó, sus interrogantes eran lógicos y generalmente de orden práctico: ¿Cuántos días le ocuparía? ¿Cuántas entrevistas habría que hacer?", dijo.

Y la lista continuaba "¿Si necesitaría verlo en un rodaje? ¿A qué tipo de material necesitaba tener acceso?... Cuando me dio su aprobación, no tenía todavía toda la financiación. Cuando la tuve, Woody se volvió generoso, accesible y disponible", asegura el afortunado documentalista

"Por ejemplo, pude grabar el rodaje en Londres de "Conocerás al hombre de tus sueños", fue algo excepcional ya que nunca antes Woody había permitido la presencia de un equipo de making-off”", una excepción incluso a una regla de oro del cine hollywoodense que impide la participación de extraños en un rodaje.

Un teólogo entrevistado recuerda una frase de Albert Camus que dice "No quiero morir y tampoco que mueran los seres que quiero, pero yo voy a morir y ellos también, lo que hace que la vida sea absurda", y reflexiona que Allen puede decir lo mismo en sus filmes, pero con humor, y eso lo hace excepcional.

La frase final de Allen, el balance que hace de su vida encontrando solo satisfacciones es contundente cuando se pregunta a sí mismo si todo fue tan bien "...por qué siento igual que me perjudicaron", una reflexión personal que replica en sus personajes que tratan de encontrar algo en la vida que quieren aferrar pero se les escapa. 

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