¿Cómo se viven las enfermedades en cada época?

En "Viajes virales", la escritora Lina Meruane explora la relación entre la época y su representación en la enfermedad. El desplazamiento y el miedo al contagio.

El libro, publicado por el Fondo de Cultura Económica, es un ensayo acerca del impacto de la enfermedad sobre la subjetividad, y cómo esa subjetividad, enfrentada a sus nuevas condiciones, se convierte, a sabiendas o no, en política.

En Viajes virales, la chilena Lina Meruane despliega un corpus textual amplio, diverso, en especial sobre el sida en el territorio latinoamericano, que arranca con textos de sus compatriotas Pedro Lemebel y Augusto D`Halmar.
 
Meruane nació en Santiago en 1970. En 2011 ganó el premio Ana Seghers y el año pasado el Sor Juana Inés de la Cruz, en ambos casos por la novela Sangre en el ojo, al igual que la colección de cuentos Las infantas, publicada por Eterna Cadencia, reseña la agencia Télam.
  
- ¿Es posible que haya cambiado la representación de los viajes a causa de la irrupción del sida?

- El título del libro remite a una serie de movimientos que se despliegan sobre el mapa, viajes de ida y vuelta entre América Latina y las capitales de referencia del mundo occidental, particularmente París y Nueva York. Estos viajes serán primero errancias de homosexuales "secretos" en busca de otros con quienes imaginar o constituir una comunidad, pero más tarde, con el desarrollo de las tecnologías del viaje y de la comunicación, estos viajes se volverán verdaderas rutas de fuga que tienen como horizonte la constitución de comunidades de disidencia fuera de las fronteras nacionales heteronormativas. El viaje es un proyecto utópico, es el género de la promesa, pero estas salidas masivas se encuentran con la parición de un virus viajante. Los viajes se vuelven virales para estos hombres.

- ¿Existe ahí un punto de inflexión?

- Es esa la inflexión que examino en este ensayo. Cómo se interroga desde la literatura la ruta del virus y de sus viajeros, la pregunta sobre el origen de la epidemia, sus significaciones sociales y el modo de intervenir las metáforas negativas con otras metáforas. El momento en que la comunidad en crisis se activa, sale del closet impulsada por el peligro de extinción, y ejercita dos movimientos simultáneos: salir en busca de una cura posible en un lugar no propio, o regresar a exigirle a la nación el cuidado prometido al resto de los ciudadanos. Todo esto se articula en la representación simbólica aportada por los escritores del sida.
 
- ¿Por qué estos escritores ilustran algunas tesis de tu libro?

- Eran textos secretos, que cifraban los síntomas del síndrome de manera tal que solo los entendidos pudieran verlos y diagnosticar la novela como portadora de la enfermedad. Pero incluso cuando abiertamente se hablaba de la peste, los críticos no reseñaban ese dato, como si referirse al sida o interesarse por él fuera peligroso, como si denunciar el hecho fuera una declaración de homosexualidad o de enfermedad. Lo primero fue encontrar los textos y aprender a leer sus señales, lo segundo fue mapear sus recurrencias, la manera en que dialogaban subterráneamente, en qué se generaba una comunidad politizada ante la epidemia. Fue un proceso lento, y de pronto empezaron a multiplicarse los escritores del sida; esto me permitió hacer una selección de los textos (narrativos) que me parecían más propositivos, y también los que señalan un camino de representación crítica para escritores que vendrían después. Pero estos textos no "ilustran" una tesis, yo no les impuse una teoría. Las ideas surgieron a partir de estos libros, que son el esqueleto del ensayo.

- ¿Podría pensarse al sida como la pandemia que acompaña a la globalización financiera, a la deslocalización productiva?

- Algunos autores llegan a sugerir esta conexión, y a mí me  interesaron sobre todo las transformaciones culturales producidas por la globalización. Las novelas del sida ponen en escena la pregunta sobre el "estar juntos" en la peste, en oposición a un "estar juntos" normativo que excluye siempre al "raro" (el enfermo, el homosexual. Es ese convivir el que se trastorna cuando empiezan a transformarse los modos de viaje, de comunicación, de consumo. Es la subjetividad la que cambia; la forma de pensarnos como individuos en sociedad. Y el sida se presenta en ese momento de cambio, visibilizando sus beneficios y sus peligros: la desaparición de las fronteras que pensábamos como formas de protección, por ejemplo, la grave pérdida de las funciones custodiales que le asignábamos al estado y que son tan necesarias en momentos de crisis. En el sida podemos ver reflejadas las ansiedades que provoca la globalización; el sida es su artefacto.
 
- ¿Es posible pensar una época a través de sus "enfermedades"?

- En cada enfermedad emblemática convergen y se visibilizan las ideas y los valores de una época. Un contra ejemplo es la tuberculosis, que marca una era entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Hay dos momentos claramente diferenciados en su representación. Primero es una enfermedad extraña que singulariza al enfermo como artista, la propia enfermedad produce momentos de euforia creativa y está envuelta en un halo trágico acorde con los valores del Romanticismo; más tarde, con la llegada del Realismo, con su línea positivista, la tuberculosis pierde ese aura y se lee como enfermedad de la pobreza y de la falta de higiene.

- ¿Cómo entendés la proliferación de ataques de pánico, migrañas, compulsiones, cuando los antibióticos y avances médicos han hecho desaparecer cantidad de enfermedades que eran, muchas, mortales?

- Me parecen dos cuestiones distintas. Está la proliferación de síntomas psíquicos, que son somatizaciones de ciertos malestares sociales. Estos no son nuevos. Quizá lo que haya es una mayor difusión mediática de los mismos, una manera social de hablar de cierto malestar sin referirse a su verdadera causa. Estaba en lo que antes se llamaba histeria y luego neurosis. Es una llamada de atención que se reencarna en otros diagnósticos. En cuanto a los avances médicos sobre enfermedades físicas (las otras también son reales, pero su origen no es corporal) es necesario matizar. Ha aumentado la incidencia de muchos males (la diabetes, el autismo, el Alzheimer). Y si bien es cierto que otras se han podido controlar con fármacos nuevos, éstos generan resistencia. Y han surgido nuevas enfermedades que desconciertan a las ciencias. Vivimos en tiempos de pandemias sucesivas. Es un equilibrio precario; es realmente extraordinario estar vivos.

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3 de Diciembre de 2016|18:59
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