Fotografía en la pinacoteca: luz, cámara y pintura

Los temas tradicionales de la pintura fueron asumidos por los pioneros de la fotografía, en cuyas obras, a su vez, han puesto la mirada los fotógrafos de hoy.

Fotografía de Adolphe Braun de 1857, que inspira la obra de Fantin Latour.

Un ejemplo de esta seducción se puede contemplar en la exposición "Seducidos por el arte", inaugurada en Madrid, que plantea un discurso muy visual a través de una cuidada selección de 130 obras realizada por Hope Kingsley, conservadora del Wilson Centre for Photography, que ha prestado un número importante de piezas de su colección, junto a museos como el Louvre, el Prado, el de Arte Contemporáneo de Barcelona, la Tate o el Museo de Orsay.

En opinión de Isabel Salgado, subdirectora del Área Cultural de la Obra Social la Caixa, la exposición muestra cómo los géneros tradicionales de la pintura fueron referencia para los pioneros de la fotografía en el siglo XIX y cómo los fotógrafos contemporáneos siguen mirando hacia la tradición con unos medios impensables.

La comisaria ha planteado la exposición con base en tres conceptos: la conexión de la pintura con la historia, las primeras décadas de la fotografía y la fotografía más innovadora de hoy en día. "Sabemos que la fotografía forma parte de nuestro momento cultural, pero también surge de las tradiciones históricas", afirmó.

Su intención, aseguró, no ha sido mostrar un inventario sobre las coincidencias, sino hablar de la pertinencia del material histórico para los fotógrafos. "Hemos tratado de tender un vínculo entre los artistas hace varios siglos y los fotógrafos más contemporáneos".

Quienes comenzaron a utilizar la fotografía hace ciento ochenta años partieron de cero, por lo que no es de extrañar, según la comisaria, que aquellos pioneros que exploraron nuevos territorios visuales se inspiraran en un rico pasado artístico e histórico.

Al mismo pertenece tanto la escultura clásica como los bodegones neerlandeses del siglo XVII o las recreaciones renacentistas de escenas de la antigüedad.

La exposición compara los objetivos artísticos, estilos visuales y planteamientos técnicos compartidos por los primeros fotógrafos y los más recientes, a través de diferentes apartados temáticos centrados en los géneros de las bellas artes y la fotografía.

La habitación destruida (1978) de Jeff Wall; La muerte de Sardanápalo (1827) de Delacroix; La muerte de Coltelli (2009) de Tom Hunter y El estudio de dibujo (2008) de Sarah Jones, dan paso al primero de los apartados dedicado a la fotografía y el arte del pasado.

En este, hay diálogos entre las imágenes religiosas de la fotógrafa del siglo XIX Julia Margaret Cameron y de la artista del siglo XX Helen Chadwick con el espectacular cuadro de un campo de batalla de Émile-Jean-Horace Vernet, de 1821, y la obra de Luc Delahaye de 2001.

El Retrato de Anna María van Schurman (1649), de Jan Lievens, entra en relación con la impresión en papel Elizabeth Rigby (1845), realizada por David Octavius Hill y Robert Adamson, obra que a su vez dialoga con el video Oda a Hill y Adamson (2012), de Maisie Broadhead y Jack Cole.

El retrato de un anciano de Rembrand se enfrenta a otra de las fotografías de David Octavius Hill y Robert Adamson, en el espacio dedicado a este género.

"El cuerpo humano", tema idealizado a lo largo de la historia, muestra cómo fotógrafos como Eugène Durieu y Louis-Jean-Baptiste Igout se especializaron en fotografías para pintores y escultores, mientras que la fotografía contemporánea ha adaptado el ideal de belleza sublime del Renacimiento y las alegorías del Barroco.

En opinión de la comisaria, la naturaleza muerta es uno de los géneros fotográficos actualmente más extendidos. Frente a las primeras imágenes en blanco y negro, faltas de luminosidad y de colores intensos, los fotógrafos actuales han introducido en la escena elementos cotidianos y han captado la destrucción y el marchitamiento.

Destaca en este espacio un florero de 1886 de Fantin-Latour, que entra en relación con la imagen de 2007 de Ori Gersht, autor de la película Big Bang 2, en la que el espectador puede contemplar la explosión de un florero.

En el espacio reservado al paisaje se puede contemplar un bellísimo paisaje marino de 1840 realizado por Turner, en diálogo con Tempestad en el mar(2002), de Richard Billingham, o la imagen de Gustave Le Gray de 1856 con el óleo La tempestad (1862), de Peder Balke.

Otros artistas presentes en el seductor recorrido son los maestros Gainsborough, Ingres o Vernet; artistas contemporáneos como Craigie Horsfield, Rineke Dijkstra, Thomas Struth, Richard Learoyd o Beate Gütschow, y pioneros de la fotografía del siglo XIX como Julia Margaret Cameron y Roger Fenton.

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4 de Diciembre de 2016|23:30
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