Llega Biblio Tech, una biblioteca pública digital

La primera biblioteca sin libros de papel ni estantes abrirá en Estados Unidos. Proyectos similares frasaron y recuperaron los libros ante las quejas de los lectores.

Más de quinientos años después de que la imprenta permitiera la proliferación de las bibliotecas públicas, el mundo del libro pasa por una nueva revolución, de tinta digital y pantallas táctiles, que desafía los pilares que sustentan el tradicional préstamo de obras.

Este año se estrenará en Texas la primera biblioteca totalmente digital de Estados Unidos, BiblioTech, un centro con aspecto de tienda de Apple sin espacio para tapas duras y hojas de papel gastado.

En su lugar, la instalación ofrecerá una colección de ordenadores y "e-readers", que los usuarios se podrán llevar a casa para leer hasta 10.000 títulos almacenados en internet, los cuales también serán accesibles via web para quienes ya tengan dispositivos compatibles.

Otros proyectos similares frasaron y recuperaron las estanterías con libros ante las quejas de los usuarios, apegados al papel.

El ambicioso proyecto es visto por sus impulsores como un modelo que podría cambiar el aspecto de las bibliotecas para siempre. Para otros, es un experimento condenado al fracaso.

"No funcionará, no en este momento. La gente aún quiere libros impresos", afirmó a Efe de forma categórica Carrie Russell, directora del Programa de Acceso a Información de la Oficina de Tecnología de la Asociación de Bibliotecas de EE.UU. (ALA), la organización bibliotecaria más importante del país.

A pesar de su nombre vanguardista, BiblioTech no es el primer intento similar en Estados Unidos, aunque sí es el más mediático. Tanto en Newport Beach (California), como en Tucson (Arizona), se plantearon bibliotecas digitales, aunque terminaron por recuperar las habituales estanterías con libros ante las quejas de los usuarios, apegados al papel.

Un informe del Pew Research Center publicado a finales de diciembre constató un cambio de tendencia en el mercado del libro. En 2012, el número de usuarios de "e-books" creció del 16 al 23 por ciento en Estados Unidos, mientras que la cifra de amantes del papel cayó del 72 al 67 por ciento.

A pesar de todo, Russell no cree que los libros electrónicos y su disponibilidad a través de internet vayan a acabar con la biblioteca como institución, porque "se hacen más cosas que prestar libros" y son lugares donde "la gente descubre autores".

La amenaza no son los e-books, sentenció Russell, "es la falta de financiación" para mantener los centros abiertos.

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