La Difunta Correa según Natalio Faingold: rock y leyenda

Uno de los máximos exponentes musicales de Mendoza creó un oratorio rock en su honor que es toda una obra de arte. Hoy y todos los sábados de junio lo presentará en el Le Parc.

Natalio Faingold es uno de los grandes creadores musicales que tiene Mendoza. Sus obras son sencillamente geniales y reconocidas en el mundo. Basta decir que es uno de los compositores del “Lamento boliviano” como para confirmar esta aseveración.

Ha viajado por el mundo estudiando, tocando, mostrando sus canciones y hablando siempre de su Mendoza natal. Y como no sólo hay que decir sino que también hay que hacer, hace unos años decidió meterse de lleno con temas populares de esta zona del país.

Así, decidió trabajar en una trilogía que dio comienzo con “El Futre”, esa leyenda tan cara para los sentimientos de los mendocinos. Faingold armó una obra completa sobre el hombre sin cabeza y la presentó inicialmente en el teatro Independencia con una respuesta formidable. Después, la mostró en varias partes del país, cosechando ovaciones.

Y sabiendo que había que cumplir con lo pactado, la trilogía siguió con “Deolinda Correa”, la historia de la Difunta, ese personaje mítico por el que gran parte del pueblo mendocino y sanjuanino siente una profunda devoción.

Acá se relata la historia de una madre que de la muerte sigue dando vida a su hijo.

Corría 1819 cuando Deolinda Correa empezó a vivir, en un próspero rancho, con el caudillito criollo llamado Baudilio Bustos, en La Majadita, en el actual partido de Nueve de Julio.

Bustos cayó en desgracia por razones políticas, o quizá porque su atrayente china era codiciada por un juez de paz vecino: lo cierto es que se lo detuvo, dándosele por destino La Rioja para su juzgamiento y castigo.

Su mujer, María Antonia Deolinda Correa, desesperada porque su esposo iba enfermo, tomó a su hijo y siguió las huellas de la montonera.

Sintiéndose muy sola, lejos de su padre y de su marido, lo que, sumado al acoso de los hombres, la llevó a huir una madrugada junto con su hijo de meses rumbo a La Rioja.

El largo camino, la sed, el calor y el cansancio minaron sus fuerzas al punto que cayó rendida en la cima de un pequeño cerro.

En eso pasaron unos arrieros, quienes vieron animales de carroña que revoloteaban, y se acercaron al cerro donde encontraron a la madre muerta y al niño aún con vida, amamantándose de los pechos de su difunta madre. Los arrieros recogieron al niño, y dieron sepultura a la madre en las proximidades del Cementerio Vallecito, en la cuesta de la Sierra Pie de Palo.

Y es así que al conocerse la historia, comenzaron las peregrinaciones de los lugareños hasta la tumba de la que llamarían “la difunta Correa“.

El santuario está enclavado a un lado de la Ruta Número 20, a 62 kilómetros de San Juan y a 30 de Caucete.

Esta historia es la que hoy Faingold llevó a escena. Y lo hace de manera maravillosa ya que con once canciones logra crear un clima en el que el espectador logra entrar a la historia y bucear a través de ella. Logicamente que para que esto suceda, resultó indispensable que Natalio convocara a Sandra Amaya para ponerle voz a estas composiciones. Además, la poderosa banda que acompaña al músico tiene brillo propio y se sustenta en la virtuosa guitarra de Sebastián Rivas, uno de los mejores guitarristas de la actualidad mendocina.

El oratorio rock es eso: mucho rock, canciones densas, llenas de acordes, con solos de guitarra y teclados bien punzantes, con pasajes psicodélicos y toques progresivos.

No es común encontrar a un artista que se comprometa tanto con su historia y Faingold si lo hace. “Hay muchas historias para contar” destacó cierta vez y lo cierto es que gracias a su riesgo, estamos descubriendo mundos y leyendas.

Para terminar tiene que haber una tercera historia y aún no se sabe de cuál se trata. ¿Será del general San Martín?, ¿de los negros mendocinos?, ¿de los inmigrantes?, ¿del terremoto de 1861?

Por lo pronto, esta noche y todos los sábados, a  las 21.30, Natalio Faingold presentará su Deolinda Correa en el Espacio Cultural Le Parc. Una buena oportunidad para disfrutar de la música bien hecha.

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17 de diciembre de 2017 | 16:50
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    7 de Diciembre de 2017
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