"Federal Tango": una forma distinta de sentir a la música ciudadana

La obra que se presentó durante tres noches en el teatro Independencia cumplió gracias a una propuesta basada en la danza contemporánea y la excelente música creada por Lito Vitale.

“Federal Tango” es una obra de ballet contemporáneo con música en vivo. El estreno de esta se produjo en Mendoza, en el Teatro Independencia, este fin de semana y la creadora y directora de toda esta movida es Cristina Castro, que estuvo al mando de más de 50 artistas. En tanto, en la parte musical, el capitán del barco fue nada menos que el genial Lito Vitale, quien al sumarse a la propuesta se hizo cargo de la creación de diferentes temas que le permitieran tomar vida a los cuadros creados por la coreógrafa mendocina.

En “Federal Tango” hay que diferenciar muy bien el baile de la música.

Desde lo bailable, la directora apostó en su gran mayoría a los fundamentos de la danza contemporánea lo que hizo que inmediatamente el gusto popular quedara reducido a una mínina expresión ya que hay enormes diferencias conceptuales entre una propuesta moderna y una clásica. Así, durante los ocho cuadros que tiene la obra, en pocas oportunidades el público se sintió conmovido pero si cautivado por lo que sucedía en el escenario, con un desarrollo que varió desde lo multitudinario hasta lo minimalista.

Pero una de las mayores deudas que dejó la coreografía fue la ausencia de una propuesta clásica de tango, justo en ese marco que tenía espacios y momentos para desarrollarla. Seguramente, quienes están más vinculados al ballet contemporáneo habrán disfrutado más de la puesta en escena, pero la gran mayoría de los que llenaron el teatro durante las tres noches se fue con ese gusto a poco en cuanto a la propuesta tanguera, tan rica por cierto.

En cambio, desde lo musical, lo que pasó en el escenario del Independencia fue apabullante y esperable. Un músico con los galardones de Lito Vitale no podía defraudar. Y nada de eso sucedió. Sus creaciones musicales fueron magníficas, logrando crear climas fantásticos, apoyado en un excelente trabajo de iluminación. Es más, por momentos, la música superó ampliamente a la danza.

La orquesta conformada por Luciano Vitale en flauta, Irene Cadario en violín y Emiliano Álvarez en clarinete, junto a tres destacados músicos locales: Noelia Pavez, en cello; Pablo Conalbi, en batería y Pato Ibire, en bajo tuvo brillo propio y por momentos descolló.

Lo urbano, lo marginal, el origen y el futuro del tango estuvieron presentes en los diferentes cuadros, que mostraron gran riqueza escénica pero obviando tal vez lo más esperado: la danza tanguera.

Para el final, queda el aplauso para este nuevo desafío encarado por el teatro Independencia, que desde hace tiempo viene llevando a cabo este tipo de coproducciones que le permite a nuestros artistas mostrar su talento. Abriendo estos espacios es como los nuestros pueden crecer, cosa que hasta ahora se está demostrando de manera permanente.

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18 de diciembre de 2017 | 20:13
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