La feria arteBA batió todos los récords

Fue su mejor edición en 22 años, con más de cien mil visitantes en cuatro días, la llegada de 200 coleccionistas del exterior y muchísimas ventas.

"Esta edición de arteBA fue record en todos los sentidos, en la llegada de curadores y coleccionistas extranjeros, en cantidad de público e incluso el catálogo de la feria se vendió más que en cualquier otro año", señaló Julia Converti, gerenta general de la feria, a modo de balance.

"Muchas galerías que expusieron por primera vez sin haber testeado el mercado nos contaron que vendieron todo y tuvieron que colgar obras de la trastienda varias veces, a medida que los nuevos dueños se llevaban las piezas adquiridas", detalló Converti, tal como ocurrió en galería Revolver con la obra del peruano José Carlos Martinat, vendida antes de que la feria abriera al público.

En el Barrio Joven, donde residen las propuestas emergentes, "también vendieron muchísimo -aseguró Converti- e incluso, fueron muy elogiadas por representantes de las ferias de Frieze (Londres) y Basel (Miami) sorprendidos con este formato expositivo que surge de una realidad local y que no existe en otras ferias del mundo", relató en diálogo con Télam.

En el espacio U-turn que dirige la iraní Abaseh Mirvali tardó sólo un día en venderse esa inmensa jaula de casi tres metros del artista Eduardo Basualdo, instalación titulada Los fantasmas, a la que se puede ingresar por las paredes pero nunca por la puerta.

Uno de los hitos de esta edición fue la adquisición por parte de la Tate Modern de Londres de una serie de obras de Marta Minujín que pasarán a formar parte de su colección permanente, compra realizada por el colombiano José Roca, curador de arte latinoamericano del museo londinense, quien llegó hasta la feria para concretar la compra.

La obra escogida fue la documentación de la famosa instalación El Partenón de libros que la artista realizó en 1983 para celebrar el retorno de la democracia -se cumplen 30 años- y que en Londres se podrá ver a través de cinco fotografías y un video de época que dan cuenta de ello.

Lo cierto es que la feria no solo es ventas, sino también plataforma de contactos y de posibilidades para los artistas de concretar experiencias fuera de su país, como el caso del argentino Max Gómez Canle, quien participará de la residencia artística Flora en Colombia, que dirige José Roca.

"Trabajamos todo el año para generar nuevos compradores", confirmó Converti en referencia a la incorporación, este año, de un comité joven que acercó nuevos públicos al arte contemporáneo y fomentó el coleccionismo joven, a través de Pía Mancini, Agustina Blaquier, Gabriel Guilligan, Luciano Maranzana y otros.

La feria que abrió sus puertas el viernes pasado arrancó de manera informal el miércoles por la noche, con la venta de tres piezas de Alfredo Londaibere en la Galería Cosmocosa, que adquirió Chandon como parte de la primera compra a puertas cerradas que realiza cada año.

Tres museos argentinos incrementaron sus colecciones de arte contemporáneo al recibir cada uno -a través del programa Matching Funds Telefe- la suma de 30 mil pesos, un monto que cada uno debía igualar o superar con fondos de contraparte.

En este sentido, el Malba - Fundación Costantini compró un dibujo Sin título de Mariano Dal Verme, mientras que el Museo Flanklin Rawson de San Juan se inclinó por una técnica mixta de Santiago Villanueva, joven artista oriundo de Azul, y un pequeño óleo de Alfredo Hlito 2 Efigies con zócalo.

Por su parte, el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén adquirió una obra de Marta Minujín expuesta en RO Galería titulada Sobreviviendo en flúo.

Algunas otras de las obras que este año cambiaron de manos fueron una escultura de la artista Mónica Girón oriunda de Bariloche, el acrílico de Carolina Antoniadis Estilo Aguayo, las témperas de Octavio Garabello, un acrílico de Hernan Paganini, Niño con perico de Nahuel Vecino y una carbonilla de Viviana Blanco.

La sorpresa fue la venta de una obra de Antonio Berni, artista siempre vigente, que la empresa Manifesto adquirió en la galería Ruth Benzacar, Ramona vive su vida, un xilocollage de 1963 de un metro y medio de alto, y una videoinstalación de la artista Ananké Asseff que adquirió el Hotel Melia.

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