Encuentros en un ámbito privado y distendido

María José Copello consideró que su casa de La Puntilla sería el marco ideal para encuentros de negocios y reuniones laborales. Este nuevo servicio fue presentado con un cóctel que, al decir de todos, "fue exquisito". Te contamos cuál es la idea y las fotos de quienes se acercaron a conocer la novedosa propuesta.

Cada vez más, las empresas y equipos de trabajo buscan, para desarrollar sus jornadas o reuniones laborales, espacios confortables, cálidos, amplios y rodeados de un entorno verde. La idea es distanciarse de los clásicos lugares de encuentro para hacer que los convocados se sientan a gusto.

Mendoza no se ha quedado atrás de esta tendencia y en este sentido, es frecuente encontrar a empresarios y hombres de negocios, reunidos en espacios más propicios e íntimos para generar el clima deseado.

Después de muchos años de trabajar con ejecutivos y funcionarios, María José Copello creyó que existía la necesidad de hacer de cada reunión, un encuentro privado pero a la vez dinámico. Surgió entonces la idea de ofrecer su casa ubicada en La Puntilla, para prestar un servicio a quien desee reunirse en un ámbito distendido, seguro, cómodo y agradable.

"Tengo una casa grande y dos de mis hijos ya no viven conmigo, sobra el espacio y las ganas de emprender actividades originales", comentó María José, mientras recibía a sus invitados a un cóctel informal. De esta manera, quien contrata el servicio y con el listado de asistentes definido, puede despreocuparse. Desayunos, comidas, coffee break, cenas y meetings varios, son algunas de las opciones para coordinar actividades de manera discreta y en el marco laboral.

Para compartir la buena ocurrencia, María José invitó a su casa, a arquitectos, periodistas y representantes de agencias de turismo a compartir una buena excusa para reunirse, en la que no faltaron las buenas charlas y por supuesto un lunch pensado especialmente por la anfitriona.

El menú consistió en bocaditos fríos, brochettes caprese, focaccias de tomates secos, de queso saborizado al tomillo y de ciervo ahumado. También hubo blinis de yogurt, crema ácida y salmón ahumado. Luego vinieron los calentitos: mini saltimbocas, brochettes de aves y morrones en ramitas de romero, y cuchara criolla. Para el postre se eligió mousse de chocolate semiamargo perfumado con lavanda y compotas de pomelo al curry.
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