"La Morocha": ¿el amor mendocino de Perón?

El rumor fue tan fuerte que hasta llegó a los oídos de la propia Eva Duarte. Según dicen, Perón se encargó de modificarlo. Todo nació en la calle Juan B. Justo.

Varios son los amores que pasaron por la vida de Juan Domingo Perón, sin embargo, nunca dejó heredero alguno. El caso más resonante fue el de Martha Holgado, quien hasta el día de su muerte siguió proclamando que era hija no reconocida del General, pese a que un año antes los estudios de ADN habían dado negativo.

Sin embargo, son pocos los que alguna vez escucharon el rumor de una hija mendocina. ¿O amante?

En el libro Las calles cuentan su historia, el periodista e investigador de historia urbana, René Héctor Puig, narra la historia de los inquilinatos de la calle Juan B. Justo, los hoteles de la Belgrano y los locales de comida sobre Las Heras durante la década del 30. Allí, Puig hace un apartado especial sobre una presunta hija de Perón.

Entre esos locales de comida, solía provocar curiosidad un comensal: “A los dueños, un individuo les convocaba atención cada vez que llegaba, prefería una mesa arrinconada, la más solitaria, vestía chaqueta militar y siempre se lo veía comiendo y leyendo al mismo tiempo. En aquellos años (fines de la década del 1930) ya era coronel, después fue general y posteriormente presiente de la Nación. Afirman los memoriosos que Juan Domingo Perón transitó reiteradamente la calle Juan B. Justo, no solo porque era un acceso directo hacia el cuartel y porque viajaba con frecuencia en el tren y lógicamente era el paso obligado al salir de la Estación, si no que habría existido otro motivo: su amor mendocino”.

Puig cuenta que los rumores indican que se trataba de una mujer bastante más joven que él y muy bella, de cabellos negros. “Algunos vecinos decían que vivía en uno de los conventillos, otros que era la hija del dueño de un corralón, de apellido Llovel, pero esta misma mujer, que actualmente reside en Juan B. Justo, negó haber tenido vinculaciones con el ex presidente. La que realmente fue la novia de Perón, le decían ‘la morocha’”, continúa Puig en su obra.

Con respecto a “la morocha” los rumores elaboraron casi una leyenda. “En cierta ocasión, Perón concurrió con ella a una radioemisora local y uno de los periodistas le preguntó quién era su acompañante y el militar, por no revelar su identidad, y por la considerable diferencia de edad entre él y ella, respondió como al descuido que era su hija”, expresa el autor.

Este habría sido el principio de “la hija mendocina” que tenía Perón. Los trascendidos comenzaron a tener tanta fuerza que, según cuenta Puig, él mismo, cuando era Presidente de la Nación tuvo que desmentir la leyenda en varias oportunidades, sin embargo la duda persistió durante décadas. Tanto, que la propia Eva Duarte lo daba como un hecho.

En 2006, la reconocida escritora uruguaya y parte del círculo íntimo de Perón, Stella del Valle de Bonín, le indicó al diario local El Día que la propia Evita le había confirmado la paternidad del General sobre Martha Holgado.

“Yo solía visitar a Eva todos los inviernos. Un día, mientras estábamos en una charla cara a cara, le digo 'Evita… qué lástima que no le diste un hijo al General´. Fue entonces cuando me respondió:

'Soy yo la que no puede tener hijos. Pero el General, en cambio, tiene una hija en Mendoza'

Cuando escuché esa revelación de Evita, me puse muy contenta y no lo pude disimular. Pero a ella no le gustó para nada mi actitud, y fue entonces cuando por primera vez la vi severa conmigo. Me dijo, mientras golpeaba el escritorio para subrayar sus palabras: 'cuando el General llamó a Mendoza para que viniera su hija para la toma del mando, ella le dijo 'voy siempre y cuando no esté Eva Duarte', a lo que Perón le contestó 'quedate en Mendoza entonces', y le colgó”, contó Bonín a ese medio, quien según aclaró, el General la habría engendrado mientras él era Oficial de Montaña en la provincia y estaba casado con Aurelia Tizón —primera esposa de Perón—, por entonces conoció a Cecilia Demarchi —madre de Holgado— se enamoró y ella habría quedado embarazada.

¿Pueden estas dos historias estar vinculadas? ¿Puede Evita haber creído también en la versión de Perón sobre “la hija mendocina” del General cuando en realidad era su amante? ¿Puede haber tenido el ex presidente y “la morocha” una heredera en Mendoza?

Los secretos nacieron en un conventillo de la Juan B. Justo, y allí planean quedarse todavía.

Opiniones (1)
10 de Diciembre de 2016|04:07
2
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10 de Diciembre de 2016|04:07
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  1. PARECE QUE LAS MOROCHAS MENDOCINAS TIENEN UN ATRACTIVO ESPECIAL . HABRIA QUE PREGUNTARLE AL GORDO
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