La Feria del Libro explotó de visitantes
La afluencia incesante de visitantes vuelve a mostrar la eficacia de una convocatoria plural, donde todos encuentran lo que buscan: libros, autores y charlas.

Desde un libro inhallable, la firma del escritor favorito y las charlas literarias, hasta nuevas propuestas que se suman a las actividades tradicionales: el público de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires encuentra lo que busca.

A esto se agrega la presencia de bibliotecarios de todo el país, que a través del "Programa Libro %" de la Conabip recorrieron desde el viernes pasado los stands, portando enormes cajas transportadas en carritos repletos de materiales destinados a renovar sus bibliotecas, con el incentivo de realizar compras por el 50 por ciento de su valor.
 
Desde el sábado "la feria explotó", graficó Raúl Robledo de Planeta, mientras miraba el stand donde ya no cabía nadie más. "Estamos superados, colapsados, y aunque empezamos de manera tibia, la feria ha llegado a su mejor momento. En las firmas de Gabriel Rolón (Encuentros) y de la española Rosa Montero (La ridícula idea de no volverte a ver) se formaron dos cuadras de colas".
 
"Ahora -señaló- la gente se amontona porque está esperando que llegue Felipe Pigna, por Mitos 5 y todo ese sector son de la Conabip, que compran muchas novelas de autoras argentinas, histórica-románticas, libros de Juan José Saer y por supuesto todo lo de Fontanarrosa".
 
Y el boom, subrayó, "es la literatura erótica, con El éxtasis de Gabriel, de Sylvain Reynard, que copia lo hecho por la saga de 50 sombras de Grey, de E. L. James (Grijalbo)".
 
"A nosotros nos fue muy bien desde el primer día -afirmó Susana Fernández, de librería Cúspide- , pero la feria está al tope, los pasillos son anchos y mirá como le cuesta avanzar a la gente", señaló.
 
En Océano, Raquel Cott, rodeada de bibliotecarios, comentó a Télam que fue "impresionante", la cantidad de diccionarios vendidos y los títulos infantiles de la serie Travesía.
 
En tanto, Gladys Abelleyro, de editorial Colihue, se mostró exultante con las ventas y precisó la buena salida de libros como El infierno de los vivos, de Alicia Barberis, sobre una víctima de abuso sexual, un tema hoy en el candelero, y una reedición de Emilio Mignone Iglesia y dictadura: un contrapunto a los títulos reivindicativos del ex cardenal Jorge Bergoglio y actual Papa Francisco.

Uno de los más vendidos, dijo una empleada de Ediciones B, es el libro de Sergio Rubin, El Jesuita, cuya presentación se realizó a sala llena mientras una cola de gente, aguardaba ordenadamente la llegada del autor para la habitual firma de ejemplares.
 
Es que el otro fenómeno mencionado por autoridades de la feria, "es la cantidad de personas que quieren participar de las charlas: las más concurridas fueron las protagonizadas por los autores holandeses en el Café Ámsterdam, espacio de la primera ciudad invitada de honor de la feria, los diálogos de autores latinoamericanos y algunas figuras rebalsaron la capacidad de su sala como el sábado pasó con el dibujante Nick, famoso por su célebre personaje de Gaturro. 
 
Otro dibujante que fue muy requerido por pequeños y grandes fue Liniers: firmó libros, hizo dibujitos, con un buen humor envidiable a pesar del tiempo transcurrido en el stand de Ediciones de la Flor.
 
"Muchos adultos se retiraron, para que pudieran ingresar un centenar de chicos que quedaron afuera" -dijo Paola Lucantis, encargada de la prensa de la feria- y muchos se quedaron sin escuchar al bestseller norteamericano John Katzenbath.
 
También, la escritora de autoayuda Silvia Freire presentó su libro "Exit, la salida es hacia dentro", a sala colmada, al igual que el festejo por los diez años de la colección "Ciencia que ladra", de Siglo XXI, desbordó de público.
 
Entre la multitud que paseaba sin parar, no faltaron las notas de  color, casi siempre dedicada a los más pequeños, con las gracias de un payaso, o la caminata oscilante de un robot, y también el tono folclórico en el Pabellón Ocre, con danzas y el sonar de los bombos santiagueños.
 
Juan Carr motorizó la donación de libros para la ciudad de La Plata en puntos estratégicos de la feria, una tarea solidaria y que obtuvo la respuesta de muchísimas personas que se acercaron a dejar su ejemplar y establecieron un camino de ida y vuelta entre dar y comprar.

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23 de Agosto de 2014|14:18
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