La inquieta pasión viajera de Cees Nooteboom

Es uno de los escritores holandeses más famosos en el mundo. Invitado especial de Feria del Libro, leyó sus poemas favoritos y deleitó con pasajes de su última obra.

La periodista Verónica Chiaravalli presentó al autor de La historia siguiente como "alguien de la familia de escritores que uno sigue, un visitante frecuente de la Argentina".

La charla, que tuvo como eje la relación entre literatura y ciudades, más precisamente Ámsterdam y Buenos Aires, comenzó con un chiste de Nooteboom. "Si los holandeses hubieran descubierto América Latina, hubieran sido 500 millones de lectores para mí, en idioma materno".

"En Ámsterdam hay tres millones de bicicletas, cruzamos siempre con luz roja, como los argentinos, siento mucho en común", arremetió en un cerrado español. "Ya estoy viejo para andar por Buenos Aires", confesó el escritor, a punto de cumplir 80 años.

El Café Amsterdam, el espacio dedicado a los autores de ese país,  estaba lleno de seguidores que esperaban al escritor holandés más famoso en Argentina y eterno candidato al Premio Nobel.

Nooteboom tiene más de 24 libros traducidos al español, entre ellos El desvío a Santiago, donde describe su "historia de amor con España"; El día de todas las almas y Perdido en el paraíso, ediciones que se pueden hojear en este espacio.

Nooteboom (La Haya, 1933) es uno de los escritores neerlandeses más originales, vive a caballo entre Holanda, España y Alemania. También es traductor de poesía española, catalana, francesa y alemana, autor de novelas, poesías, ensayos y libros de viaje.

Su visita al país coincide con la publicación de Cartas a Poseidón (Siruela), donde le escribe cartas al dios del tridente, al que cada otoño, cuando abandona la isla en la que veranea, le ruega poder volver al año siguiente.

Allí cuenta lo que le conmueve de la vida, lo que piensa de Dios y de los dioses y vierte su mirada sobre los mitos griegos que  son "un manantial para cualquier escritor, un tesoro para guardar. Los griegos eran dioses más fáciles que el nuestro, que es abstracto aunque dicen que tiene barba. Ellos representaban la guerra, la libertad, la fertilidad, el mar, el campo".

Sobre la primera imagen de este libro, dijo: "Estaba en Munich y era un día de primavera, yo había comprado un libro de Sándor Marai y de repente tuve la idea -muy precioso eso porque nunca tengo ideas- de escribirle a ese dios. Compré un champagne y en la terraza del bar me dieron una servilleta con la palabra Poseidón, fue una señal del cielo, tenía que escribir una carta".

"Los holandeses vivimos seis metros bajo el nivel del mar, somos casi pescados y durante los veranos estoy en la isla de Menorca, rodeado de agua, entonces ¿quién es el rey de las aguas? Poseidón, a quien le escribí sabiendo que nunca me contestaría", sostuvo. 

El libro está dividido en tres partes, la primera "son cartas escritas directamente a él con preguntas como ¿los dioses son celosos de nosotros porque podemos morir o es al revés? O ¿eres celoso del dios que vino después de ti?".

La segunda parte son las "observaciones en distintas ciudades del mundo" y la tercera, un apéndice con documentación y fotos.

"Siempre que el mundo se me hace abrumador siento la necesidad de encontrarme con los animales", arrancó antes de leer "Zoológico", el relato en "Cartas..." sobre el amor entre una jirafa y una cebra en el zoo de Buenos Aires, ciudad "en la que a los animales no les va mucho mejor que a las personas". En este texto, hace referencia al bar Hipopótamo, frente a Parque Lezama.

Cees además se refirió a su libro Tumbas, que hizo junto a su esposa, la fotógrafa Simone Sassen. Ambos recorrieron el mundo visitando 83 tumbas de grandes escritores o "muertos amados" para entablar diálogos y verificar su inmortalidad. 

"Visité la tumba de Bioy Casares en Recoleta, la de Proust en París, en Samoa está la solitaria de Stevenson. Hay tumbas de revolucionarios que son burguesas y al revés", contó y dijo que el poeta Roberto Juarroz estaba en una urna en la casa de su amante.

"En la tumba de Cortázar hay una botella de absenta, la gente piensa que a la noche saldrá a tomar un trago pero no, y tampoco Beckett leerá un capítulo de un libro, ni Antonio Machado las diez cartas que le dejaron. Es una especie de religión, pero al revés porque ellos escribieron algo que podemos leer, aún hablan con nosotros".

Nooteboom, que participa en el Festival Internacional de Poesía, leyó los poemas de Luz por todas partes dedicados a Borges y a su amigo Hugo Claus, un escritor belga que murió recientemente: "Tu sí, por eso estás celoso y feliz, tu júbilo secreto fue penetrar el destino".

Entre las preguntas no faltó quien consultó por la reina Máxima y él, sin que se le mueva ni una cana, dijo: "Una vez me dieron el honor de cenar con ella y con un rey aún más conocido, el cantante Bono. Era una pequeña cena privada, Bono es muy pequeño, tenía tacos muy altos y cantaba sin acompañamiento, es todo".

Nooteboom, que dos veces al año se retira "completamente" en la isla de Menorca y en la selva al sur de Alemania "para escribir" y que luego de esta "turbulencia magnífica" que es la feria se irá al desierto chileno, dijo finalmente ente sonrisas: "Celebraré mis 80 escondido en alguna parte del mundo".

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