Chanel nº 5: ¿cómo nació el perfume más famoso?

Creado en 1921 sigue siendo el más vendido. Acumula a lo largo de vida hitos históricos. Ahora el modelo que lo representa es hombre, Brad Pitt.

El perfume más famoso de todos los tiempos nació del relato de un perfumista de la corte de los zares rusos a Gabrielle Chanel. Ernest Beaux y mademoiselle se conocieron en Grasse, la capital de la industria del perfume ubicada en la Provenza. Ella le pidió que creara un perfume "con aroma a mujer" y fue muy clara en su demanda: "Quiero un perfume artificial como un vestido, es decir, fabricado. No quiero rosa ni lirio del valle, quiero un perfume que sea compuesto".

Coco Chanel y el Gran Duque Dimitri Paviovitch, de quien se dice estuvo enamorada en lo que se conoce como la etapa rusa.

Así que, por primera vez en la historia de las fragancias y en un momento en el que lo que se llevaba era oler a rosa, jazmín o lila sin más, nace nº5, un aroma que, siendo floral, nadie era capaz de identificar, porque simplemente no existía de antes. Se había creado de la nada con el innovador atrevimiento de utilizar componentes sintéticos en su composición. Fue la primera vez que se transformó la alquimia del perfume, mediante la utilización de aldehídos, capaces de potenciar el aroma. Combinó la rosa de mayo, la cananga y el neroli, sobre un fondo de aroma a madera, vainilla y vetiver. Pero, por primera vez, incorporó esas moléculas, en este caso aldehídos con olor a "ropa limpia", según publicó el sitio carrieserena.com.



Chanel fue la primera creadora del mundo de la moda en lanzar un perfume asociado a su firma (hoy no hay firma que no tenga una o varias fragancias propias) y, aunque en principio la esencia era para su uso personal -y de hecho lo fue toda su vida, para sí misma y como ambientador de su apartamento-, acabó por comercializarlo.


El nombre fue otro de los hitos. Nuevo, audaz, hasta el momento a nadie se le había ocurrido utilizar un simple número para bautizar un perfume. Algo innovador, misterioso y tremendamente moderno. El motivo no fue otro que, tras varias pruebas de la esencia, Chanel escogió la quinta, aunque también se dice que el 5 era su número favorito.

Coco Chanel fue la primera en utilizar una técnica de expectativa comercial desconocida hasta el momento con el nº5. El perfume estaba listo, pero no lo sacó a la venta hasta tres meses después. Mientras, ordenó a las dependientas de la mítica tienda de la rue Cambon de París que lo pulverizaran en los probadores, para despertar la curiosidad de las clientas, que deseaban comprarlo pero se veían obligadas a esperar.


Luego vinieron la elección del frasco y el envase. De líneas rectas y minimalistas, sin adornos de ningún tipo, completamente transparente para que el protagonista fuera el perfume, y más propio de un recipiente de laboratorio que de una fragancia, Chanel volvió a desafiar a las convenciones. De nuevo fue tan rompedor que los historiados frascos del resto de esencias coetáneas quedaron de un plumazo pasados de moda. El Chanel nº5 que se compra hoy tiene un diseño casi exacto al de entonces.

No necesitó más para convertirse en un icono de modernidad. Su fama trascendió fronteras. Al acabar la II Guerra Mundial, tras liberar París, los soldados estadounidenses hacían cola a la puerta de la boutique de la rue Cambon para no volver de vuelta a sus países sin llevar a sus mujeres y novias ese perfume francés universalmente conocido.


El nº5 también rompió moldes en cuanto a publicidad. En 1937, la propia mademoiselle Chanel posó para la campaña del producto en Harper’s Bazaar. Fue también el primer perfume que se anunció en una final de la Super Bowl, el acontecimiento deportivo capaz de paralizar EE UU.

Chanel posa en su casa para uncomercial 1937.



Y por fin, de manera inesperada, en 1954 Marilyn Monroe elevó la fragancia a la categoría de mito, al decir en una conferencia de prensa que para dormir solo se ponía "unas gotas de Chanel nº5". No era publicidad. Era de verdad su perfume y ella lo reconocería así espontáneamente en otras ocasiones.


Más allá de la espontaneidad de Marilyn, Chanel nº5 también fue el primer perfume en asociar su imagen a la de célebres estrellas del cine. Con los más grandes fotógrafos (de Avedon a Patrick Demarchelier o el propio Helmut Newton) han posado Lauren Hutton, Ali MacGraw, Candice Bergen, Catherine Deneuve, Suzy Parker o Carole Bouquet. También grandes directores de cine han rodado spots para promocionar la fragancia (Jean Pierre Jeaunet con Audrey Tatou, Ridley Scott con Carole Bouquet o Jean Luc Besson con Estella Warren) y mención especial merece el que protagonizó Nicole Kidman en 2004, a las órdenes de Bazz Luhrman. Era la primera vez que se rodaba un corto tan caro (22 millones) para un perfume –que, por cierto, no aparecía en ningún momento-. Karl Lagerfeld diseñó cinco vestidos para la actriz y una cadena de diamantes con el número 5 que le colgaba por la espalda escotada.

Catherine Deneuve también fue modelo para Chanel.



Para rizar el rizo en esto de fichar a figuras del celuloide, el último de los hitos de Chanel ha sido elegir a un hombre como imagen de la fragancia que es el símbolo de la feminidad por excelencia. Brad Pitt es la cara del perfume desde octubre del año pasado.


Chanel nº5 es un icono del siglo XX por algo más. El perfume forma parte desde 1959 de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York y el frasco es una leyenda desde que en 1964 Andy Warhol lo representó en múltiples imágenes.



La historia de la fragancia más célebre se puede conocer del 5 de mayo al 5 de junio en el Palais du Tokio de París, donde la exposición ‘Nº5 Culture Chanel’ repasa no solo la trayectoria del perfume sino los vínculos que lo unen a la época que lo vio nacer, las corrientes de vanguardia y las creaciones de genios como Dalí, Picasso, Cocteau o Stravinsky.

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