Y los Redondos sonaron en la noche mendocina...

Ante un marco de público espectacular, se llevó a cabo anoche en el Teatro Independencia “Un concierto Redondo”, con música de Patricio Rey en formato sinfónico y coral.

La propuesta era tentadora porque no es habitual que la música de un grupo de rock llegue a la versión sinfónica. Son pocos los que lo logran y eso se debe a que esas canciones son dúctiles y maleables, y por esa propiedad se pueden adaptar de distintas maneras.

Así, cuando se anunció que en Mendoza se iba a presentar “Un Concierto Redondo”, que proponía recorrer las mejores canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en versiones sinfónicas y corales, el interrogante quedó abierto.

Y anoche, esa pregunta tuvo una sola respuesta: la excelencia musical.

“Un Concierto Redondo” es un tributo a una de las más importantes bandas en la historia del rock nacional, liderada por el Indio Solari y Skay Beilinson y como tal tuvo todos los ingredientes que se esperaban: un público eufórico, buenas canciones y momentos sublimes.

Bajo la batuta del talentoso Mario Esteban (mendocino de nacimiento y ricotero por opción) la orquesta de cámara de 20 integrantes fue una delicia y ni hablar de los momentos espectaculares que regaló el Coro de Cámara de la Universidad Nacional de Cuyo, orgullo provincial.

Quien también tuvo luz propia fue el excepcional pianista Damián Tepman, quien hizo versiones de “Me matan Limón”, “Preso en mi ciudad” y “Vencedores vencidos”, entre otras, que estremecieron a todos.

“Luzbelito y las sirenas”, “Queso ruso”, “Lobo, estás?”, “La gran bestia pop”, “La hija del fletero”, “Ji ji ji”, “Caña seca y un membrillo”, “Ñam fri fruli fali fru”, “Juguetes perdidos” y “Masacre en el puticlub”, fueron algunas de las canciones que permitieron mantener vivo el espíritu de Patricio Rey en la noche mendocina.

Finalmente, hay que rescatar y destacar al público –por un lado- por haber sido parte fundamental de la noche, con banderas, remeras y coros que le dieron ese color ricotero al encuentro, siempre dentro del margen del respeto a la propuesta y el lugar. Y a quienes dirigen el Teatro Independencia –por otro- que rápidos de reflejos, al ver que en 17 minutos se agotaron las entradas, colocaron una gran pantalla en la puerta del lugar, permitiendo que unas 1.500 personas se reunieran en una noche estrellada para disfrutar de las canciones de Patricio Rey.

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20 de agosto de 2017 | 17:58
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