La mujer en la empresa, una nueva realidad laboral

Con motivo de la charla que tuvo a las mujeres como principales protagonistas del desempeño laboral actual, es que Manpower invitó a empresarias de la provincia a un encuentro informativo. Durante la jornada, además de relevar aspectos importantes del desarrollo femenino en las organizaciones, se destacaron las vivencias personales.

Dentro de su programa de Responsabilidad Social Empresaria “La Mujer en la Empresa Contemporánea”, Manpower Argentina convocó, en el salón Roble del Executive Hotel, a más de 50 mujeres que trabajan en compañías locales para brindarles una charla a cargo de Patricia Debeljuh, directora académica de la Asociación Latinoamericana de Ética, Negocios y Economía.

En esta oportunidad, el tema principal giró en torno a la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo, sus alcances, sus restricciones y los aportes de la labor femenina. Se hizo hincapié también, en la conjugación de la vida personal con la profesional y en la necesidad de buscar el equilibrio para no descuidar ninguno de los dos aspectos.

Finalmente, la exposición tuvo su cierre a cargo de dos ejecutivas locales: Fanny Sarobe, gerente regional Cuyo de Medifé y Andrea Moreno, responsable de Servicios en RRHH Mendoza de YPF. Ambas disertantes dieron sus puntos de vista sobre los distintos ejes de reflexión tratados en el taller como: las nuevas demandas del mercado laboral y las exigencias que se han planteado a raíz de la incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo y el aporte que puede hacer al estilo de dirección, al liderazgo y al trabajo en equipo y a la cultura de las organizaciones, entre otros.

En diálogo con MDZ, Patricia Debeljuh amplió algunas de las temáticas tratadas:

- ¿Cuál fue el objetivo del encuentro?

- La idea era reflexionar con distintas empresas convocadas por Manpower, sobre el rol de la mujer en la empresa contemporánea. Lo que hemos analizado es la nueva realidad del mercado laboral, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo y por qué éste estuvo mucho tiempo dedicado al desempeño de los varones.

- Hoy, la realidad es distinta.

Actualmente, el mayor acceso que tiene la mujer a la educación hace que esté más capacitada y quiera, una vez terminados sus estudios terciarios o universitarios, desarollar en un ámbito de trabajo esas capacidades conseguidas trabajando fuera de casa.

- ¿Cuál es el perfil de la mujer a la que te referís?

- Lo que hemos hecho aquí es justamente convocar a la mujeres del mundo empresario. Pero este fenómeno se observa en todos los estratos sociales y con distintos condicionamientos. Hemos planteado qué tiene para aportar de específico la mujer al mundo de la empresa y cómo puede constituirse en un agente de cambio para conseguir compatibilizar la dedicación que le quiere dar a su vida personal con las exigencias que plantea el trabajo. Es un desafío porque, claro está, el mundo del trabajo estaba estructurado según ciertos cánones un tanto rígidos: la productividad asociada a cumplir horarios de trabajo estricto, el estar atado a un puesto de trabajo para demostrar el compromiso con la empresa y la inflexibilidad con las mujeres.

- ¿Desde cuándo se empieza a notar este cambio en las estructuras de trabajo?

- Hay datos del INDEC que indican que en la década del 80, en el 75% de los hogares, el único que salía a trabajar era el varón. Además, se priorizaba la educación del hijo hombre. Ya en 2005, este parámetro ha descendido y casi se ha igualado con la mujer: hay un 52% de hombres contra un 48% de mujeres a nivel país. Esto refleja una mayor inserción de la mujer en los ámbitos laborales. Es un fenómeno masivo que se ha dado rápidamente.

- ¿Creés que siguen existiendo obstáculos y diferencias de género a la hora de conseguir empleo?

- Los obstáculos están. Por un lado, porque estamos pasando de un viejo paradigma a uno nuevo. Está el fenómeno conocido como "techo de cristal", esas barreras invisibles que hacen que a la mujer se le dificulte más acceder a una fuente de trabajo, o el hecho de que a la hora de poner un aviso se exprese claramente que la búsqueda está orientada a hombres. Existe discriminación salarial y el fenómeno del "techo de cemento": las barreras que se autoimpone la propia mujer que no quiere seguir creciendo dentro de una organización sólo porque ve que la organización no está lo suficientemente preparada para permitirle una buena consideración entre su trabajo y su familia. La mujer, a veces, prefiere no aceptar una promoción o un ascenso porque eso le va a requerir más dedicación o tiempo y extender más su jornada de trabajo, entonces prefiere mantenerse donde está con tal de poder conciliar este tema.

- ¿Cuál es el cambio que debe afrontar la mujer al respecto?

- Entendiendo lo que de verdad puede aportar ella misma. Está en nosotras poder mostrar que se puede, a dónde queremos llegar y cómo vamos a hacerlo en función de aportar lo nuestro. Se consigue el cambio cuando el marido entiende y apoya el desarrollo. Se nota el cambio cuando la mujer educa a sus hijos y ellos ven a su madre trabajar y entonces, pretenden seguir el modelo de la mamá. Y también llega el cambio cuando cada vez más hombres estén dispuestos a acompañar el crecimiento de las mujeres dentro de las organizaciones. Hay muchos señores directivos que están a favor de este desarrollo y las ayudan a crecer.

- Hacia el final de tu exposición hiciste referencia al éxito profesional, ¿hay alguna clave para el éxito?

- La fórmula es muy personal. Hay que tener en claro lo que uno quiere ser, a dónde uno quiere llegar. A veces la cultura y la sociedad en la cual nos movemos, nos muestran algunas facetas del éxito que pueden ser manipuladoras o falsear la realidad. El éxito muchas veces está asociado a la fama, al reconocimiento y pareciera que si nadie reconoce nuestras tareas, quedamos desplazadas. Y no es verdad. El reconocimiento tiene que pasar en primer lugar, por una misma, convencida de lo que ha elegido, de lo que ha querido y de lo que quiere llegar a ser. Hay que revisar este sentido del éxito para ver las posibilidades de crecimiento, de desarollo y desplegar competencias distintas.

Datos del mercado a tener en cuenta

- En Argentina, las mujeres representan el 42% de la población ocupada. Sin embargo aportan, en promedio, menos del 30% de los ingresos familiares. El 53% de las empresas informó que no emplea a ninguna mujer en puestos gerenciales,  y que sólo un 23% de las empresas tiene a una mujer en su gerencia en la Argentina -según International Business Report de Grant Thornton International-.

- Si se compara las remuneraciones medias de los salarios registrados por hombres y mujeres, los datos confirman que existe una diferencia superior al 30% a favor de los primeros.

- La Organización Internacional del Trabajo denuncia que los avances registrados en la última década por parte de los gobiernos para reducir la brecha han sido prácticamente nulos.



 

 
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