Zygmunt Bauman: "Sobre la educación en un mundo líquido"

El sociólogo polaco retoma la problemática de la dispersión del sentido en su nuevo ensayo y se concentra en las conductas -anorexia, depresión, violencia- de los jóvenes.

El autor de obras como Amor líquido,Vida líquida y Tiempos líquidos retoma el concepto que da cuenta del tránsito de una modernidad “sólida” a una “líquida” - flexible, voluble- en la que las estructuras sociales se descomponen y derriten antes de que alcancen su cometido, en este caso a partir de un abordaje centrado en la educación.
 
En Sobre la educación en un mundo líquido. Conversaciones con Ricardo Mazzeo, editado por Paidós, el pensador polaco reflexiona sobre el rol de la educación y de los educadores en un mundo que implica incertidumbre y maleabilidad, además de haber socavado los fundamentos de la solidaridad social.

Bauman ya lo había anticipado en Tiempos líquidos, cuando postuló que la planificación y el pensamiento a largo plazo también han claudicado, reduciéndose así “la historia política y las vidas individuales a una serie de proyectos de corto alcance y de episodios que, en principio, no se combinan en secuencias compatibles con los conceptos de desarrollo, maduración, carrera o progreso”.
 
Frente a este escenario, el sociólogo asegura que muchos jóvenes sienten la tentación de quedarse al margen, de no participar en la sociedad: algunos de ellos se refugian  en un mundo de juegos on line y de relaciones virtuales, de anorexia, depresión, violencia, alcohol e incluso de drogas duras, en un intento de protegerse de un entorno que cada vez más se percibe como hostil y peligroso.
 
Bauman sostiene que es crucial transformar el sistema educativo, aunque la tarea de construcción de otra educación requiere pensarla de formas distintas: "Aun debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información. Y también debemos aprender el aún más difícil arte de preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo”.
 
Hoy el conocimiento se presenta en forma de superposición de datos e informaciones que en definitiva resultan fragmentarios e inconexos. No sólo eso: cuando la cantidad de información tiende a aumentar y se distribuye a una velocidad cada vez mayor, la creación de secuencias narrativas se vuelve, indica el autor, cada vez más difícil.

El Premio Príncipe de Asturias 2010 tuvo que huir con su familia a la Unión Soviética cuando Polonia fue invadida en 1939 por los nazis. Participó en la Segunda Guerra Mundial como artillero y tomó parte en la batalla de Berlín en 1945.
 
En 1954 comenzó su carrera académica en la Universidad de Varsovia. Purgado y desposeído de su nacionalidad en 1968, abandona Polonia y tras enseñar en la Universidad de Tel Aviv en 1971 obtuvo una cátedra en la Universidad de Leeds, donde se desempeña actualmente.
 
Sobre la educación en un mundo líquido es el segundo libro de conversaciones publicado por Bauman, ya que el primero fue La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones, un esclarecedor diálogo con Keith Tester, catedrático de Teoría Social en la Universidad de Portsmouth (Polity Press, 2001).
 
En esta ocasión, Ricardo Mazzeo —también dedicado a la docencia— funciona como el interlocutor de esta veintena de entrevistas que se iniciaron cuando el Premio Príncipe Asturias 2010 fue invitado para inaugurar un congreso celebrado en Rímini en 2009 y concluyeron durante las conferencias que pronunció en Módena en septiembre de 2011.

El marco temporal que circunscribe estos textos está delimitado por el estallido de la burbuja económica y sus consecuencias: el ensayista analiza qué ocurrió cuando la realidad desoladora de la exclusión se impuso a todos aquellos jóvenes que compartían, antes de la debacle, la creencia de que en lo alto de la pirámide social existía un lugar para ellos.
 
Según Bauman, educados en la idea de que podrían superar socialmente a sus padres, el panorama obliga a las nuevas generaciones a confrontarse con un mundo duro e inhóspito signada por una dinámica volátil de empleo.
 
El sociólogo apunta que la naturaleza cambiante de la sociedad actual descoloca los viejos principios del aprendizaje y que la memoria es vista como algo inútil, potencialmente incapacitante o, incluso, engañoso.
 
El “mundo líquido” que presenta Bauman se caracteriza por su volatilidad, por el cambio instantáneo: los hábitos consagrados, las costumbres arraigadas, los marcos cognitivos sólidos o el elogio de valores estables, se convierten en impedimentos.
 
"La cultura líquida moderna ya no es una cultura de aprendizaje, es, sobre todo, una cultura del desapego, de la discontinuidad y del olvido”, dictamina el célebre pensador.

Opiniones (2)
11 de Diciembre de 2016|08:47
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11 de Diciembre de 2016|08:47
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  1. Interesante lo que dice noimporta, respecto del libro. El asunto es que se trata de una mirada y no más que eso. Obviamente una mirada importante. Lo que se encuentra en google es información, no conocimiento. El conocimiento se construye y eso es mediación y eso es educación. Que los adultos no necesitemos todo el tiempo un profesor que nos medie entre lo que sabemos y lo que no sabemos, no implica que eso mismo ocurra con niños y jóvenes. Porque además, google, todavía para muchos, muchísimos, es una marca rara de chiclé...
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  2. El tema central pasa porque el valor de la educación está centrado en el conocimiento y ese elemento era el que determinaba el nivel de crecimiento de cada quien. A mayor conocimiento mayor crecimiento. Hoy en día el conocimiento está a disposición de cualquiera en cualquier momento y en cualquier lugar del planeta y no ha sido devaluado convenientemente, por eso se cree que la educación tiene una importancia que en la realidad ya no la tiene. Quien no quiera ver ésto no tendrá ni la más remota idea de qué hay que hacer en materia educativa. Ya no sirve "enseñar" ni "educar". La educación la hace el entorno (familia y sociedad) no la escuela, el aprendizaje lo hace la práctica y la búsqueda individual, así es que ya nadie puede estar sentado sobre nadie como para "enseñar" ¿o la experiencia individual es transmisible? Quien quiera creer que sí, que le diga a un padre que le enseñe a otro a ser padre. El concepto de educación es el que está perimido. Ya nadie debe educar, sólo "incluir". Que cada uno haga lo que sienta y se incline por lo que ama, lo demás lo encuentra en Google.
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