Walter Salles y Jack Kerouac: cine y literatura

Las ansias de liberación y reafirmación son el impulso de un nuevo periplo en el más reciente filme del director, "On the Road", basado en la novela de Jerouac.

La búsqueda de la identidad y el autodescubrimiento que brotan de un diario de viaje, un manuscrito autobiográfico o una historia imaginada, son motivos que a Walter Salles le mueven a experimentar, con la avidez de un descubridor, los mismos viajes iniciáticos de sus inquietos personajes, que se desplazan a lugares distantes llevados por fuertes motivaciones humanas. Para llevar estas historias errantes a la pantalla el cineasta nacido en Río de Janeiro no ha dejado de moverse él también, durante años, entre bibliografías y geografías.

En Central Station (Central do Brasil), filme que en 1998 fue nominado al Oscar a la mejor película extranjera, y le dio al cineasta brasileño un reconocimiento internacional, la necesidad de una figura paterna para un niño mueven a Dora y a Josué a emprender un remoto camino hacia el nordeste en busca del padre, y es a la vez un retrato del profundo país carioca. Otro viaje, motivado por la búsqueda de una identidad latinoamericana, es el que emprenden los personajes de Diarios de Motocicleta (2004), los veinteañeros Ernesto Guevara (antes de convertirse en guerrillero) y Alberto Granado, a través de un continente por redescubrir. Para mostrar dichas experiencias vitales Salles investiga el tema durante años, y realiza viajes por vastos e intrincados territorios suramericanos, recuerda en su nota la periodista Pilar Ayuso en el diario elnuevoherald.com.

Las ansias de liberación y reafirmación personal son el impulso espiritual de un nuevo y largo periplo en su más reciente filme, On the Road (En la carretera). En él, dos jóvenes norteamericanos escritores de la Generación “Beat” de los años 50, se dirigen en dirección oeste hacia varias regiones de los Estados Unidos y México. Escrito por el dramaturgo José Rivera (con un Goya por Diarios de Motocicleta), basado en la obra homónima del novelista y poeta Jack Kerouac, y producido por Francis Ford Coppola, el proyecto precede a un largo periodo de viajes e investigaciones, para llevar a la pantalla el famoso libro de culto de esta generación. “Seguí personalmente durante cinco años el mismo periplo cumplido por Kerouac. Era la única manera para un latinoamericano como yo de revivir una cultura y un tiempo que no me pertenecían”, ha dicho el cineasta.

El libro de las andanzas de Kerouac había tenido un triste destino al ser prohibido por años por sus episodios de discutida moralidad, y se edita censurado y manipulado. Pero para la realización del filme, Salles se basa en la versión original, mecanografiada en 1951 por el joven escritor en un largo rollo de cuartillas, las que había unido con cinta adhesiva para que ni un instante –el que le tomaría cambiar el papel–, pusiese freno a su imparable energía creativa. “Hay muchas diferencias de lenguaje y de enfoques en ambas versiones”, ha contado el director, quien considera el original “más interesante que la versión libresca”.

El manuscrito llamado “el rollo de Kerouac”, es un frenético ejercicio de descarga creativa, donde el escritor con su auto titulada “prosa espontánea” libera en el papel todo lo vivido en aquellos viajes de descubrimiento personal.

La gran aventura comienza con la carta de un amigo: “Trae el paraíso a Denver”, le pide Dean, personaje inspirado en el escritor Neal Cassady (Garrett Hedlund). Y hacia Denver viaja Sal Paradise (Sam Riley), alter ego de Kerouac, deslumbrado por la personalidad del nuevo amigo, a quien conoció tiempo atrás en Nueva York. Dean, playboy que viene y va entre sus primera y segunda esposa, la liberada Marylou (Kristen Stewart) y la tradicional Camille (Kirsten Dunst), ladrón de autos con un pasado en reformatorios, “psicótico compulsivo” –como lo llaman–, es también el loco y encantador compañero de aventuras y motor que mueve a Sal a recorrer nuevos mundos. “Con Dean Moriarty comienza una parte de mi vida: mi vida en el camino”, relata.

Camino de idas y vueltas por polvorientas carreteras en un automovil de los 40, colmado de excéntricas experiencias llevadas por las ansias de libertad de estos amigos a los que esporádicamente se suman otros como el escritor Carlo /Allen Ginsberg (Tom Sturridge), unidos por la pasión por la literatura, el jazz y las mujeres –o los hombres– , y los desasosiegos existenciales. Y entonados por el alcohol, los cigarrillos, las anfetaminas y la liberación sexual, reúnen fascinantes vivencias que el escritor acumula en sus pequeños cuadernos de apuntes.

Luego de recorrer miles de kilómetros, siempre al son del jazz (música original de Gustavo Santaolalla), Sal Paradise vuelve a casa, y sentado ante su Underwood entre novelas de Joyce y Proust, emprende el famoso manuscrito del libro que años atrás había cautivado a Walter Salles y que hoy da nombre a su notable viaje fílmico, On the Road.

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8 de Diciembre de 2016|17:48
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