Para Vargas Llosa "la democracia necesita contrapoderes"

El escritor está más tranquilo, no habla de los contemporáneos pero sí se refirió a Fujimori, Chávez y la crisis financiera en un discurso vehemente.

Mario Vargas Llosa, premio Nobel de la Literatura, está en Buenos Aires con menos virulencia pero más vehemencia. En su charla en la Usina del Arte en la Boca realizado ayer ante un auditorio colmado, bajó un tono el perfil de sus críticas pero por momentos no pudo evitarlo. Así fue que sucedió cuando sacó a la reflexión con vehemencia los gobiernos de Fujimori y Chávez y la crisis financiera.

Vargas Llosa esa ahora más solemne, habla del futuro y a los grandes nombres de la tradición liberal del que se siente parte, según publicó hoy diario Clarín.  “El conocimiento que procede de las imágenes es más superficial y más efímero que el que procede de las palabras y los libros”, disparó el autor de Conversación en la catedral en el comienzo de la charla organizada por el ministerio de Cultura porteño en la que también participaron el ensayista Juan José Sebreli, los periodistas Magdalena Ruiz Guiñazú y Pablo Sirvén y el ministro de Cultura Hernán Lombardi. El escritor, de 77 años, analizó el apogeo de la cultura audiovisual en detrimento de las palabras. “Los medios audiovisuales, la revolución de Internet y las redes sociales pueden distorsionar la realidad al extremo que la gente puede perder su identidad”, señaló. Al mismo tiempo valoró que gracias a Internet hoy la censura es prácticamente imposible: “Hoy es muchísimo más difícil para un gobierno autoritario controlar completamente la información”.

La imagen al servicio de la política también lo asusta: “El problema es la utilización de la imagen por la política, un fenómeno del Siglo XX, del totalitarismo. La política se ha convertido en un espectáculo y la mayor función la tienen los creadores de imágenes. Los políticos son obedientes encarnaciones de esas manipulaciones”, advirtió.

Cuando le preguntaron por qué los intelectuales ya no son referentes políticos, reconoció que perdieron credibilidad. “¿Cómo explicar que el más grande filósofo del Siglo XX –Heidegger– fuera nazi, que tantos intelectuales defendieran el comunismo cuando sabían que existían los gulags?”, se preguntó antes de recordar que hasta Sartre apoyó la Revolución Cultural china. “Si los más grandes intelectuales de su tiempo pueden ser ciegos, ¿qué credibilidad pueden tener los intelectuales?” .

Pero llamó a ser “optimistas”. “La maldición del populismo que está destruyendo algunas sociedades tiende a disminuir”. Cuando Sirvén expuso que los votos no garantizan la democracia y puso el ejemplo de Fujimori –que derrotó a Vargas Llosa en las elecciones de 1990– el escritor separó las aguas, “Fujimori no era ninguna democracia, se convirtió en el mayor ladrón y asesino que tuvo el Perú”.

Para el escritor, “llegar al poder con elecciones no garantiza nada: la democracia es que funcionen los contrapoderes y las instituciones. Cuando el poder crece, arrolla y deshace a los contrapoderes. En América latina está pasando”.

A pesar de las críticas que desliza a los medios, cree que el periodismo y la justicia independiente son el contrapoder más eficaz para “que no haya un déspota reelegido cada determinado tiempo”. Entonces, aconsejó a los medios argentinos: “Que se defiendan, si caen bajo el control del gobierno o se los silencia no van a ser Clarín o La Naciónlos que van a caer, va a ser el pueblo argentino. Si desaparece la prensa libre, desaparece la la libertad en una sociedad.”

Opiniones (1)
8 de Diciembre de 2016|23:23
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8 de Diciembre de 2016|23:23
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  1. SIEMPRE CLARO Y CONCISO. UNA ACERTADA VISIÓN DE LA ARGENTINA ACTUAL.
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