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Usain Bolt preparó su marca en pistas de hierba

A los 21 años, Usain Bolt, de Jamaica, firmó en el Jamaica Invitational, en el National Stadium, la segunda mejor marca de la historia en 100 metros: 9 segundos con 76 centésimas.

El joven jamaiquino de 21 años, Usain Bolt, ha logrado la segunda mejor marca de la historia en 100 metros: 9.76, lograda gracias a unas extravagantes 41 zancadas.

Sólo su compatriota Asafa Powell ha corrido más en la velocidad purísima del hectómetro: 9.74. Una maravilla física en torno a 195 centímetros de altura, y mejorado en musculación por las recetas de pesas de su entrenador, Glen Mills, Bolt desbordó con sólo 41 zancadas (una extravagancia) a un puñado de velocistas de élite: Darvis Patton (10.08), Daniel Bailey, Mike Rodgers, Wallace Spearmon Jr. y, sexto, Kim Collins, campeón mundial en 2003, en París. Otras peculiaridades: Bolt hizo la tremenda marca con 1,8 metros de viento a favor (límite legal, 2,0) y... tras dos salidas nulas, lo que acrecienta la dificultad del empeño. Pero hay más...

En la hierba del Centro de Alto Rendimiento de Kingston, afueras de la ciudad, el orondo y bon vivant Glen Mills ha guiado a Bolt hacia la fantástica marca y hacia otras con tanto o más relieve en Jamaica: como los 19.75 de 2007 en 200, que rompieron por once centésimas el ancestral récord de Jamaica de Don Quarrie: 19.86 en 1971. "Usain quería correr mucho en 100 metros, y hemos puesto los medios para que lo haga", avisa Mills, que veta rígidamente a Bolt toda actividad al margen del atletismo: "Quiero extremo dinamismo sobre la pista dura, ya que la usamos tan poco", le gruñe Mills a Bolt en la pista secundaria del National Stadium para meter o dinamizar el trabajo de pesas: que Usain empezó a todo trapo en 2006.

La hierba. Desde octubre hasta marzo, los grandes velocistas de Jamaica se preparan casi exclusivamente sobre hierba. El National Stadium está rodeado en su entrada principal por las estatuas aladas de Merlene Ottey (foto de la izquierda), Don Quarrie, y una mayor dedicada al Atleta Jamaicano, al estilo Soldado Desconocido. Al fin del invierno, el gran estadio, en el centro de Kingston, acoge la fiesta de los Campeonatos Escolares de institutos o high schools: el mayor acontecimiento anual del atletismo jamaicano. Acuden 4.000 chicos de todas las escuelas de las parishes, las demarcaciones parroquiales. Las familias colapsan los alrededores del National Stadium en una fiesta que cada día recibe a unas 36.000 personas en las tribunas del recinto.

Los nuevos talentos reciben ayudas gubernamentales para prepararse en la Universidad Tecnológica de Jamaica (UT), en Kingston, en la llamada Casa de la Velocidad. En sus habitaciones residió Bolt un tiempo, justo cuando era un mozalbete recién salido de la William Knibb High School. En la UT preguntas por la pista sintética de entrenamiento y, por toda respuesta, los conserjes indican un rectángulo de hierba desgastada: aproximadamente 393 metros de recorrido total. Por allí van ahora los jóvenes... y el grupo de Stephen Francis, liderado por Asafa Powell.

Bolt y Mills, no. Ellos y los suyos, como Powell, apenas pisan las pistas sintéticas anexas al National Stadium si no es para controles o ciertos entrenamientos específicos. El volumen de base, como carreras de 60 metros con cargas de arrastres de 40 kilos, lo acumulan sobre la hierba del Centro de Alto Rendimiento, donde también van las selecciones de fútbol de Jamaica: los Reggae Boys y las Reggae Girls. Allí, Bolt, The Lightning Bolt, El Relámpago, disfruta en los calentamientos, con habilidades ante el aro de baloncesto (sobre el aro, más bien) que le harían brillar en los concursos de slam dunks de la NBA. "No puedes decir nada sobre esto, ni que se entere coach Mills: se enfadaría. Pero si no pensara que puedo ser muy bueno o el mejor en 100 metros, me gustaría haber podido ir a la NBA".

Felino. El susurro suave de una elástica pantera de la selva de Trelawny se extiende un poco más: "El entrenamiento sobre hierba desgasta mucho menos que sobre pista dura". Para Bolt, está claro. Powell, Bolt, sus entrenadores, y Neville Teddy McCook, presidente de la Asociación Jamaicana de Atletismo, miembro del COI, coinciden en el origen del poder jamaicano en la velocidad: los Juegos de 1948, en Londres. Allí, Wint y McKenley fueron los primeros jamaicanos en pisar un podio olímpico. "Hay calidad natural, pero una de las claves es la tradición ganadora que empezó en Londres", analiza Mills. Matiza: "Necesitamos más y más soporte económico. Nunca es bastante". Para McCook, "Lennox Miller fue el mejor velocista que hubo aquí... en EE UU no dejan de salir buenos velocistas, pero nosotros ganamos porque a ellos les atrae más el dinero del fútbol americano y el baloncesto".

"Estas marcas en 100 y 200 son sólo el inicio", promete Mills. "Irá más lejos si hace lo que le digo". Y apunta a Usain, que se deja fotografiar junto a la estatua de la diosa Ottey, de paso para la jungla de Trelawny, la jungla de Usain Bolt, la cuna de Ben Johnson.
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9 de Diciembre de 2016|02:31
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