El sucesor de Bergoglio, en la mira

En el año 2009, un grupo de damnificados pidió que se indagara al entonces obispo Mario Aurelio Poli por supuesto "encubrimiento" de los delitos de trata de personas, reducción a la servidumbre y defraudación en el marco de un hecho que afectó al menos a 64 niños y jóvenes.

En agosto del año 2009, un grupo de damnificados solicitó al Juzgado de Instrucción 3 de Santa Rosa que procese a los sacerdotes españoles Antonio Martínez y Ricardo Latorre. Al mismo tiempo, pidió la indagatoria de dos obispos, en el marco de una causa en la que se investigaban, entre otros, los delitos de trata de personas, estafa, extorsión y reducción a la servidumbre dentro de un instituto religioso denominado Servi Trinitatis.

Fue una historia que alcanzó las portadas de casi todos los matutinos de la Argentina por la crudeza del relato de aquellos que pasaron por ese lugar. Todos hablan de maltratos síquicos y físicos: "Me he sometido a humillaciones, gritos y golpes", dijo, por caso, Sergio Juárez en 2009.

La denuncia contra Servi Trinitatis fue impulsada por el abogado pampeano Omar Gebruers, quien contó públicamente lo que nadie estaba preparado para escuchar: 64 niños y jóvenes fueron "reducidos a la esclavitud y 17 sometidos al delito de trata de personas".

Los dos acusados principales fueron los curas Antonio Martínez y Ricardo Latorre, a cargo en esos días de la Iglesia Catedral y del Instituto Secular Servi Trinitatis, donde, siempre según la gravísima acusación, se habrían cometidos numerosos delitos.
  
Y allí aparece la desagradable sorpresa: además del pedido de procesamiento a los dos sacerdotes, la querella que representó a las víctimas pidió que se indague por presunto "encubrimiento" a Mario Aurelio Poli, bendecido por la mano del papa Francisco como su sucesor en el arzobispado de Buenos Aires.

Pero hay más: en 2006, antes de la demanda penal, un grupo de chicas que estaba internada en el cenáculo de Santa Rosa le envió una carta al entonces obispo pampeano Miguel Brédice y a su jefe, el entonces cardenal Jorge Bergoglio.

Según estas, jamás fueron atendidas y sólo hubo "total inacción o protección...".

Finalmente… a pesar de que los sacerdotes Martínez y Latorre fueron finalmente sobreseídos, las sospechas nunca se esfumaron y los denunciantes jamás dejaron de mencionar que se trata de una "organización criminal internacional" que funciona para captar a jóvenes y quedarse con sus bienes y dinero.

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28 de Julio de 2016|13:19
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