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En la Eurocopa Suiza será "el país de la sonrisa"

Los organizadores de la próxima Copa de Europa, considerados gruñones y con escaso sentido del humor, desean presentar a su tierra como "el país de la sonrisa". Varios aficionados fueron adiestrados para tal fin.

En realidad, todo está a punto para el comienzo de la Eurocopa de fútbol de Austria y Suiza dentro de un mes. Sin embargo, los dos países organizadores esperan con impaciencia, incluso con ansiedad, que el balón empiece a rodar.

La mayor parte está preparada, pero autoridades, servicios de seguridad y patrocinadores no se dan apenas un minuto de respiro: la tensión aumenta cada vez más.

En Suiza, donde la selección nacional inaugurará el torneo el 7 de junio en Basilea frente a República Checa, el pitido inicial será considerado casi como una liberación, después de semanas de pesares.

La debacle del gran banco UBS, con miles de millones de pérdidas, o el forcejeo político en torno al controvertido ex ministro conservador nacionalista Christoph Blocher tienen algo deprimidos a los helvéticos.

Por su parte, Austria, que llevaba ya unos años fuera de los titulares internacionales, regresó a ellos por cuestiones no precisamente agradables: después del secuestro de Natascha Kampusch, el descubrimiento de la reiterada violación incestusa en la familia Fritzl sacudió a la opinión pública del país.

Por eso, la cada vez más profusa decoración de las calles con banderas nacionales, la abundante publicidad sobre los preparativos del torneo y la multiplicación de artículos para los aficionados en tiendas y comercios parecen mensajeros de un tiempo mejor.

Suiza y Austria pueden esperar grandes cosas, o al menos esa es su esperanza. Porque la verdad es que en el terreno deportivo las cosas no pintan bien.

En Suiza aún se está digiriendo la humillante derrota contra Alemania a finales de marzo: el 4-0 en casa fue como una ruidosa bofetada.

Muchos expertos dudan por tanto de que los suizos puedan entusiasmar con su juego a los alrededor de 5,4 millones de aficionados, de ellos 1,4 del extranjero, que se esperan durante el torneo.

Al menos, los suizos quieren ser los mejores como anfitriones. Desde hace semanas, una campaña llamada "ofensiva del encanto", respaldada por la federación de fútbol y por organizaciones turísticas, está en pleno funcionamiento.

En cualquier caso, en las cuatro ciudades suizas escenario de la Eurocopa -Basilea, Berna, Zúrich y Ginebra-, los hoteles están ya casi por completo reservados. Centenares de miles de fans deberán conformarse con unas 31.000 camas de hotel, así que los que no tengan donde dormir deberán optar por otras formas de alojamiento, como campings, particulares o hoteles fuera de las ciudades sede.

Asimismo, se dispone de unos 18.000 lugares baratos de pernoctación para lo que se decidan en el último minuto. Pero hay que tener cuidado con las aglomeraciones. Debido a la epidemia de sarampión que reina actualmente en Suiza, la Organizacón Mundial de la Salud (OMS), recomienda que los aficionados que se vacunen. Desde comienzos de año se han registrado más de 1.300 casos de sarampión, récord en Europa.

A pocas semanas del primer partido en el estadio Ernst-Happel de Viena, la tensión también aumenta en Austria.

La selección no despierta precisamente pasiones, pues es uno de los anfitriones que peor rendimiento prometen en los últimos años. Al menos, los austriacos lo tienen todo listo. El 10 de mayo se inaugurará la importante estación de metro a las puertas del estadio vienés, y luego seguirá la instalación de la "Fanzone" en la conocida Ringstrasse de la capital, donde hasta 70.000 aficionados podrán seguir la Eurocopa a través de pantallas gigantes.

Viena es "la ciudad donde todo se decidirá". Pero hasta la final, el 29 de junio, las autoridades turísticas esperan a centenares de miles de huéspedes adicionales en la ciudad del Danubio.

Las medidas de seguridad han sido adoptadas y los hoteleros (Viena cuenta con más de 40.000 camas para forasteros) se han preparado para el magno acontecimiento deportivo.

Los problemas, como la cancelación de otra zona para aficionados por falta de dinero, quedaron atrás. Al igual que en Klagenfurt, donde Alemania, Polonia y Croacia jugarán cada uno dos de sus tres partidos de la fase previa.

En Salzburgo e Innsbruck, donde se disputarán los partidos del Grupo D, el de España, "todo está con luz verde". En las dos ciudades hubo dificultades porque los accesos a las "Fanzonen" en las zonas viejas presentaban complicaciones.

En Salzburgo, los organizadores y los burócratas se tiraron bien de los pelos. Pero al final, el grito allí es el mismo que en todas parte: ¡Esto puede empezar!.
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