Actores en fuga: ¿quiénes huyeron de un rodaje?

Actrices, actores y directores escaparon de Hollywood y no cumplieron sus contratos por discusiones, odios, problemas de agenda y las manidas diferencias artísticas.

"¡Me marcho!", "¡ahí te quedas, &*%#@ (pon aquí el insulto que más te guste)!", "lo lamento, pero me acaba de salir otro proyecto y rompo el contrato", "¿que no ha venido a rodar el actor principal?".

Frases como éstas y similares se escuchan más de lo debido en los estudios de rodaje o en los despachos de los directivos y productores. Las estrellas de Hollywood a veces no se comportan con profesionalidad y dejan empantanados rodajes con huidas más o menos sustentadas en razones, cuando no en accesos de ira o arranques de divismo, escribe Jorge Ramírez Orsikowsky en una divertida nota de lainformacion.com.

El western Jane Got a Gun ha sido el último en recibir dos balazos en pleno rodaje. El primer día de trabajo, la directora Lynne Ramsay decidió que no iba a rodar y dejó a todo el equipo plantado. Los motivos todavía se desconocen porque no ha dicho ni mu. El productor Scott Steindorff reaccionó y en tiempo récord, menos de 24 horas, contrató a un nuevo director, Gavin O'Connor. Parecía que había salvado la bola de 'break', pero ese mismo día Jude Law, que iba a interpretar al villano principal, también se bajaba en marcha porque él quería trabajar con Ramsay y no con su 'suplente'.

A la película La sombra del poder, estrenada en 2009, también le pasó algo similar cuando en un breve plazo se quedó sin sus dos actores protagonistas, Brad Pitt y Edward Norton. La marcha del primero por diferencias artísticas obligó a posponer el rodaje, lo que provocó la caída de la segunda ficha de dominó por problemas de agenda. Esas dos son las excusas oficiales para explicar estas fugas de cine.

Peor lo tuvieron otros largometrajes donde la estrella de turno se marchó con el rodaje avanzado. En V de Vendetta no hubo mucho problema porque James Purefoy salía siempre con la máscara (motivo de su enfado), pero en otras películas tuvieron que activar planes de emergencia. Pasó con Django desencadenado por la marcha de Kurt Russell, en Al límite con Robert de Niro, en Eyes wide Shut con Harvey Keitel o en Lost for words con Hugh Grant.

El director Guillermo del Toro también tomó las de Villadiego con El Hobbit por los problemas legales y económicos de la trilogía tras más de dos años de trabajo. En su caso, el fue más una víctima, y de hecho se ha tenido que arrepentir desde entonces a la vista del enorme éxito de El Hobbit: un viaje inesperado, y a que sus proyectos personales posteriores se fueron a pique y todavía no ha estrenado su primer film desde entonces, Pacific Rim.

Por último, dos casos singulares. Uno, el del actor Klaus Kinski porque la marcha se produjo tras una agresión física, la suya al director Werner Herzog, al que odiaba (el sentimiento era mutuo). La otra, la del director Matthew Vaughn, un reincidente. Abandonó en la preproducción el rodaje de X-Men: la decisión final y ha hecho lo mismo con X-Men: Days of the Future Past.

Leé aquí la nota completa de Jorge Ramírez Orsikowsky en lainformación.com.

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8 de Diciembre de 2016|15:29
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