Frans Hals, el experto en sonrisas

Su talento para captar con el pincel instantes fotográficos y lo innovador de sus retratos centran una exposición dedicada a este artista holandés del siglo XVII.

"Jester con laúd", retrato de Frans Hals.

En la muestra, titulada "Frans Hals: a la misma altura que Rembrand, Rubens y Tiziano" queda reflejado el carácter único del artista holandés a través de la mirada de esos famosos maestros.

Frans Hals (1582/83-1666), que elegía para sus cuadros emociones alegres y fugaces, fue vanguardista en su época por retratar a personajes anónimos, a los que plasmaba con la misma precisión con la que representaba a los nobles o comerciantes pudientes que le hacían encargos.

"Hals fue el primero en pintar a gente de la calle: niños sonriendo, músicos con laúd, caras anónimas con expresiones ligeras y espontáneas", declaró a Efe la comisaria de la muestra, Anna Tummers.

Para la experta, el maestro es "el Velázquez holandés" porque, como el español, captaba la espontaneidad en las expresiones, adquiriendo su trazo un carácter dinámico que daba el efecto de una instantánea fotográfica en una época en la que esa tecnología todavía era ciencia ficción.

Su capacidad para pintar sonrisas con todo tipo de matices era una de las cualidades que más envidiaban sus contemporáneos: "Podía representar de forma infalible y como ningún otro una risa convincente, desde la sonrisa pícara de un niño a la risa ebria de un bufón", describió la comisaria.

"Pescador tocando el violín", de Frans Hals.

El artista, que tuvo catorce hijos de dos matrimonios, profesaba en su vida la misma fugacidad y ligereza de emociones que caracterizan sus cuadros.

"Algunos de sus biógrafos cuentan que acudía cada noche a la taberna y que el respeto de sus aprendices era tal, que le acompañaban a casa para asegurarse de que no se cayese en los canales o se accidentara por el camino", apuntó Tummers.

Solía ir a una taberna de artistas en la ciudad de Haarlem, a cuyos dueños regaló uno de sus retratos de género más emblemáticos, de título "Arenque en salmuera (1628-30)", nombre metafórico para representar a un hombre en estado de embriaguez que posa con la cabeza ladeada.

Esa figura es retomada por el pintor Jan Steen quien en sus pinturas "Fiesta del bautizo"(1630) y "Visita médica"(1660), reproduce el cuadro de Hals en la decoración de las escenas de sus lienzos, comentó la experta.

También el pintor flamenco Anthony van Dyck se dejó influir por ese cuadro de Hals y se atrevió a retratar al marchante de arte Francois Langlois con una sonrisa en la que muestra la dentadura, "algo que se consideraba grosero en una época en la que todas las bocas se pintaban con los labios cerrados", explicó la comisaria.

Rembrandt van Rijn, el maestro holandés del claroscuro, fue otro de los seducidos por las osadas sonrisas abiertas de Frans Hals, que imitó en el retrato titulado "Hombre riéndose" (1629-30).

Con un total de 50 lienzos minuciosamente seleccionados, la exposición, creada con motivo del primer centenario del museo Frans Hals, recorre la obra del pintor de Haarlem a través de los ojos sus coetáneos, entre los que también se encuentran Rubens o Tiziano.

"Hals fue el primer pintor del Norte de Europa que dominó la técnica del trazo grueso, en el que Tiziano era maestro", indicó la experta.

La muestra, que se lleva a cabo en la ciudad holandesa de Haarlem, pone en relación por primera vez a Hals con Van Dijck y Rubens por medio de tres retratos que nunca antes se habían expuesto juntos.

Se trata del "Retrato de un hombre de 55 años", de Van Dijck; "Jan Vermoelen", de Rembrandt y "Nicolaes van der Meer", de Hals, en los que aparecen tres personajes destacados de la época con posturas y vestimentas semejantes y que la comisaria señaló como uno de los "mayores logros" de la exhibición.

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