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Romero: "All Boys es parte de mi vida"

El DT del conjunto de Floresta manifestó el amor por su gente a un día del aniversario del club.

El actual entrenador de All Boys, José Santos `Pepe` Romero, máximo ídolo de la parcialidad del conjunto de Floresta, manifestó hoy que "el club es parte de mi
vida", a un día del cumpleaños número cien de la entidad.

A punto tal es la idolatría de los parciales del `albo` que los simpatizantes donaron bronce y le hicieron una estatua con su figura en su habitual pose parado con su mano en la pera, como siempre está Romero en el banco de All Boys hace seis años. Un récord para un técnico en primera en Argentina.

El hombre, de 61 años, quien logró tres ascensos, uno como jugador en el `72 y dos como técnico, en las temporadas 2007-8 y 2009-10, habló con Télam de este momento: "es una hora especial para todos. Llegar a los cien años y en primera y yo poder dirigir este club que me dio todo. Que es parte de mi vida".

`Pepe` recordó aquella tarde de 1964 cuando por primera vez pisó las calles del baldío de la calle Miranda: "viví cuatro años en Cuenca y Rivadavia (Capital Federal) y luego mis viejos se mudaron a Caseros (provincia de Buenos Aires) y siempre viví ahí".

"Una tarde un policía de la zona que era custodia de "Zodiaco" un boliche famoso de esa época llevó a dos amigos a probarlos a All Boys en los potreros de la calle Miranda y yo de atrevido me colé en la prueba y quedé", añadió.

Corría el año 64 y no era uno más para All Boys, ya que perdía en el viejo Gasómetro la final por el ascenso ante Platense por 2 a 1 y Romero la sufrió como hincha.

"Tuve la suerte de estar en la popular atrás del arco esa noche. Fue una lástima ese era un equipazo. Fue mi primer gran recuerdo aunque triste como hincha de All Boys", comentó.

A los 16 años debutó en primera y cuando tenía veinte años y hacía la "colimba" se dio el primer gran gusto futbolístico de su vida: salió campeón.

"Fue nuestro gran año y también el mío. Yo hacía la conscripción en la Marina y cuando salía como no tenía tiempo de cambiarme, vestido de marinero viajaba en el 106 y con lo justo llegaba a las prácticas en el estadio", apuntó.

Y con emoción recordó al equipo del `72. "Cuando `el colorado` Paladino, técnico de ese equipo asumió el cargo nos dijo que venía a salvarnos del descenso. Y sin embargo ganábamos 12 partidos seguidos todo un récord y al otro año estábamos en Primera".

"Era un conjunto ordenado dentro de la cancha y siempre jugaba igual, aparte estaba muy bien preparado físicamente", indicó.

Pero después de esa alegría al otro año le vino la mala, una inyección le truncó su carrera. "Levanté las rodillas al pecho y sentí un pinchazo fuerte en la espalada. No le di importancia. Pero de apoco se fue agravando", puntualizó.

"El año que salimos campeones jugué con Estudiantes el último partido y apenas me levanté me apliqué una inyección de vitaminas que me devolvió el dolor con todo", prosiguió.

Romero precisó además que "desde ahí los médicos me tenían de un lado al otro. Unos decían que era una hernia de disco y otros la inyección. Lo importante que nunca fui el mismo y tuve que dejar mi carrera en 1978 cuando no lo esperaba y después de jugar muy poco los últimos años".

Después fue entrenador de inferiores en el club de sus amores y como no le alcanzaba económicamente fue durante años preceptor de un colegio, donde lo alternaba con sus idas y venidas en All Boys.

"Dirigía las inferiores y cuando echaban al técnico de primera decían, bueno llamamos a `Pepe` y listo me usaban de bombero para luego llamar a otro con contrato. Por eso, en el `89 dije no vengo nunca más", aseguró Romero.

Pero en el 2002 Frutos y Capurro, dos dirigentes de esa época, lo convencieron a pesar de que el seguía con su vieja frase: "Ni loco, no voy más". Pero al nombrarle que había otro presidente (eran los comienzos de Roberto Bugallo) y otra seriedad, lo hicieron cambiar de idea.

"Me di cuenta que había otra manera de trabajar, al menos nos pagaban en término. Yo manejaba un selectivo de juveniles. De a poco fui otra vez tomándole el gusto", expresó.

Y en el 2007 empezó este ciclo que todavía continúa: "Bugallo fue claro, yo era el técnico interino una vez más de la primera, podíamos subir al Nacional `B` si lo hacíamos traía otro entrenador, si nos quedábamos en la `B` seguía yo".

"Entonces yo me reí y le dije que no me convenía subir. Lamentablemente, para el club no subimos y en la nueva temporada me tocó armar el equipo y se armó una subcomisión de fútbol y luego antes del comienzo del torneo se sumó Aníbal Biggieri, mi ayudante de campo hasta hace dos semanas", aseveró.

Luego llegó el gran equipo de All Boys campeón de la temporada 2007-8 que ascendió al Nacional `B`.

"Fue el ascenso que más disfruté en todo sentido. Me acordé de mi viejo y de las cosas que tuve que pasar para llegar a ese momento. Lógico que el ascenso a primera lo disfruté pero más por el contexto que por lo que significaba para mí interiormente", dijo.

Más tarde, en el 2010 llegó la frutilla del postre: el triunfo en Rosario ante Central por 3 a 0 y el ascenso a Primera, categoría donde All Boys se había despedido en 1980.

"Ese fue el partido para los jugadores. Ellos lograron esa victoria. Única, que la gente va a recordar siempre", recordó.

En junio, José Romero termina su contrato con el club y su idea por ahora es no seguir, a pesar de que los dirigentes y los hinchas con el "Pepe no se va" tratan de impedirlo.

"No me siento el salvador de nada. Sé lo que significo para el club, pero también se que los resultados mandan en el fútbol. Lo único que pido es mantener el respeto que me tiene hoy", indicó.

Finalmente, Romero destacó que "siento que me voy querido por la gente, a pesar de que a algunos a veces no le puede gustar como armo el equipo o planteo un partido, pero jamás me van a insultar y eso es lo que con el tiempo conseguí y me siento orgulloso".

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