Llega a Mendoza "El invitado de piedra"

El primer largometraje de Mauro Altschuler Farkas será proyectado en la sala del cine Universidad.

Nació acá, después se fue a Buenos Aires y luego de unos años partió hacia el Distrito Federal de México, donde rodó su primer largometraje, que apenas estrenó allá, y volvió hace poco con la película bajo el brazo, y recibió varios premios por ella, y ahora regresa a Mendoza para que sus coterráneos puedan disfrutar (y garantizamos que disfrutar es el término correcto) de El invitado de piedra, la ópera prima de Mauro Altschuler Farkas, que el viernes 15 a las 23 y el sábado 17 a las 22.30 se proyectará en la sala del cine Universidad, Lavalle 77 de Ciudad.

Actor, guionista, director, el polifacético Altschuler Farkas fue parte en México del Grupo Calavera, con el cual realizó varios cortos hasta llegar a El invitado de piedra, película que fue seleccionado para participar en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y en Cine Favela. El largometraje recibió los premios por mejor guión y mejor edición en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires y por mejor guión y mejor película en Fundación Cine con Vecinos.

Ahora vuelve a Mendoza, su lugar de nacimiento, a presentar la película, y MDZ Online dialogó con él acerca de su trabajo.

-¿Te sorprende que, en tu regreso al país, una producción que hiciste en México tenga tantos reconocimientos?

- Me reconforta mucho. Esperaba un buen resultado en los festivales, pero todo depende del circuito de festivales que elegís para moverte, en unos te premian la película y en otros te la rechazan porque los programadores ni la ven.

- Fuera de los festivales, ¿cómo fue recibida por el público?

- Siempre la llegada con el público ha sido muy profunda. Aparentemente se produce una pequeña catarsis en el público, y salen de la sala conmovidos, satisfechos y agradecidos. Creo que para eso sí trabaja uno. Yo me di cuenta ahora que pude hacer mi ópera prima. Cuando la pasé por primera vez, el estreno en México, que, por otra parte, fue la única exhibición fuera de un festival, la gente compartió ese punto en el que habían sido tocados, como sigue sucediendo. En ese momento logré sentir que tenía una película entre las manos.

- El cine argentino está viviendo una época en la que parece haber dos corrientes, la hollywoodense y la épica. Tu trabajo, claramente, no se enrola en ninguna de estas. ¿Creés que tu cine aporta aire en este contexto?

- Todo lo nuevo, particularmente lo que no se enrola en ninguna clasificación, aporta aire, suma, ayuda al crecimiento. A mí me ha tocado ver sobre todo la corriente hollywoodense en Mar del Plata, lo suficiente como para reconocer que no formo parte de eso, sino más bien todo lo contrario, que estoy en otra vereda, más personal, más de búsqueda que de imitación, y sobre todo con una ideología, un interés por exponer un punto para discutir, por un contenido, y no sólo una forma.

- Bueno, pero eso de la forma es también un fuerte en tu trabajo, y ya lo vimos en casos como en Divertimento en sí, por ejemplo.

- Pero lo que vemos ahí es, o pretende ser, una forma novedosa, algo que rompe con lo que estamos acostumbrados a ver. A mí me aterra cuando el trabajo está nada más puesto en la forma, y la forma es una imitación de lo que siempre se ve, un cine que en lugar de adentro para afuera se hace de afuera para adentro.

Escena de El invitado de piedra.

- ¿Cómo ves el campo de trabajo en Argentina para una propuesta como la tuya?

- Creo que el de Argentina es un escenario muy particular a nivel mundial, muchos lo reconocen desde hace algunos años como una vanguardia. Se produce mucho cine, mucho, hay mucho acceso y mucho talento. Pero se hace de todo tipo de calidades. La cantidad no garantiza la calidad en todos los casos, pero sí en unos cuantos, gracias al roce, creo, a la competencia, a la ebullición. Creo que en todo contexto como este aporta mucho, algo novedoso, personal.

- ¿Qué esperás de la presentación en Mendoza de la película?

- Sobre todo, el reencuentro con muchos viejos amigos y compañeros, gracias a la presión de los cuales esto está sucediendo hoy. Sentía que se las debía y no me quise hacer esperar mucho. Y a nivel expectativas, generar nuevos contactos con colegas coterráneos, para soñar con futuras colaboraciones. Un productor y director independiente siempre está tirando redes, lazos, en pos de nuevas producciones.

- ¿En qué estás trabajando ahora?

- Estoy escribiendo el guión de la siguiente película, o más bien sacándomelo de una vez de la cabeza, en la que lleva ya más de 5 años, y definiendo el guión, porque ya, al mismo tiempo, comienzo a impulsar la producción, y así una cosa me obliga a la otra. Retomando mis viejos y creando nuevos proyectos con Cejitango, mi pequeña productora independiente de aquí, de Buenos Aires, viejas glorias que nunca morirán para mí, como Los Tangosaurios. Y muy involucrado también, ya no a nivel creativo, sino más político de la actividad, en la creación del nuevo Cluster audiovisual de la provincia de Buenos Aires, una nueva asociación que hemos formado con la intención de agrupar a todos los compañeros que se desempeñan en distintos rubros pero dentro de nuestro mismo sector, el audiovisual, y desarrollan su actividad en la provincia de Buenos Aires. Lo mismo está sucediendo en Bariloche, en Chaco y en Corrientes, y ojalá pronto podamos crear uno en Mendoza.

El invitado de piedra

A veces, sólo alcanza con mirar por una ventana para descubrirse. Y si ese mirar y mirarse llega de la mano de alguien, la cosa puede ser más fácil. Claro que eso se complica si ese alguien es un invitado de piedra.

Mario Paz es oficinista, y como tal lleva una vida rutinaria a la que se ha subordinado, pero la aparición de un robusto e inconmovible visitante lo llevará a dar un extraño paseo introspectivo del que regresará para borrar de un plumazo su aburrida, insípida e incolora vida.

Ese visitante, un ser real o imaginario, dependiendo de qué punto se lo vea, no habla, no se mueve, parece no respirar. Sólo mira a Paz como increpándolo. Y así es como el personaje no puede más que intentar establecer diálogos que terminan siendo monólogos introspectivos que le harán rever su día a día, que lo harán abrir las ventanas que, por dentro y por fuera de sí, han permanecido tanto tiempo cerradas.

Altschuler Farkas, como en gran parte de su trabajo, echa mano al humor, a su figura y sus modos histriónicos, para profundizar en la miseria cotidiana, de manera que El invitado de piedra es un divertido modo de plantear un problema presente en todas las sociedades.

Un gran trabajo que demuestra que el cine independiente sigue vivo y con mucha energía.

Mirá a continuación el trailer de El invitado de piedra.

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17 de octubre de 2017 | 18:20
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