¿Por qué se "pegan" algunas canciones?

Una investigación revela que no sólo las melodías repetitivas se graban en nuestro cerebro. Las canciones que conocemos y nos gustan son las más invasivas.

Sea una novedad discográfica, el jingle de una propaganda o algo que sonó hace un rato en la radio. ¿Cuál es la última canción que se ha grabado en su cerebro?

El fenómeno es muy común. Usted no sabe de dónde ha sacado la canción ni por qué la repite insistentemente, pero el caso es que no puede sacársela de la cabeza.

"Es como si la mente actuara como un disco rayado, repitiendo la misma canción una y otra vez", resumen los autores de un trabajo que ha analizado a fondo los mecanismos que están detrás de este curioso comportamiento.

A través de varias investigaciones, estos investigadores, miembros del Departamento de Psicología de la Western Washington University (EEUU), han revelado algunas claves que contradicen muchas creencias generalizadas. Como por ejemplo, el mito de que las canciones más repetitivas y con peor calidad son las que antes se agarran a nuestras neuronas.

"Al contrario de la suposición que asegura que sólo las canciones más odiosas se graban, nosotros hemos visto que son las canciones que la gente conoce y que a la gente le gustan las que más frecuentemente se vuelven invasivas", señalan los autores en la revista Applied Cognitive Psychology, según señala Cristina Lucio en su nota para el diario elmundo.es.

Este mito, aclaran los autores, puede deberse a un sesgo de la memoria. "Es posible que las canciones invasivas negativas se recuerden más", subrayan. Los científicos también han comprobado que cuanta más música se escuche, más posibilidades hay de quedarse 'enganchado' de una canción y que, a menudo, los estribillos repetidos en la mente siguen 'pistas' determinadas.

"Por ejemplo, escuchar una palabra que forme parte de la letra de una canción, puede traer el tema a la mente" y que el círculo de repeticiones empiece, señalan los investigadores.

Asimismo, si una persona continúa cantando mentalmente una canción que acaba de escuchar, las probabilidades de que esa melodía vuelva a su cabeza en las siguientes 24 horas aumentan significativamente.

Por otro lado, en su análisis los investigadores también han comprobado que las canciones que se instalan en el cerebro comparten muchas características con las divagaciones del pensamiento.

Por un lado, aseguran, tienden a aparecer en mayor medida cuando el cerebro está inmerso en tareas que exigen un esfuerzo cognitivo bajo. "Cuando las personas están realizando actividades automáticas, fáciles o poco interesantes, con frecuencia su mente divaga", y lo mismo pasa con la música enuncia el diario elmundo.es.

Pero, del mismo modo, las canciones repetitivas también suelen aparecer en los momentos en los que la mente se enfrenta a un desafío. Es decir, son más comunes cuando el cerebro está concentrado intentando encontrar una vía novedosa para solucionar una dificultad cognitiva.

Este descubrimiento, subrayan los investigadores en la revista médica, puede ser relevante para encontrar nuevas formas de frenar los pensamientos rumiativos comunes en las personas con problemas de ansiedad.

"En nuestros experimentos, hemos visto que es fácil iniciar y manipular ciclos de canciones invasivas. En ese sentido, la música podría proporcionar una buena herramienta para examinar por qué aparecen determinados pensamientos no deseados y cómo controlar esos pensamientos", concluyen.

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