Buenas lecturas: lo nuevo de Joyce Carol Oates

"Violación. Una historia de amor" y "Bestias", dos novelas de la célebre escritora norteamericana y eterna candidata al Premio Nobel de Literatura llegan a las librerías.

Joyce Carol Oates retoma en estas novelas las constantes temáticas de la autora: violencia sexual, contrastes sociales, abuso psicológico y cierto afán de provocación.

La autora nacida en Nueva York en 1938 ofrece en Violación. Una historia de amor y Bestias una reflexión acerca del papel de las víctimas de los delitos sexuales —y sobre la revictimización que implica atravesar un duelo en sociedades cerradas, proclives al prejuicio— que se eslabona con una serie de obras en las ha intentado redefinir los temas y los escenarios de la literatura realista norteamericana.

La novela se centra en Teena Maguire, víctima de una violación colectiva cuando se dirige a su casa junto a su hija Beth: la niña, de 12 años, logra esconderse, pero su madre es brutalmente abusada y, como la mayoría de las mujeres que atraviesan su condición, se siente atravesada por la culpa y lamenta haber sobrevivido.
 
Beth es quien socorre a Teena cuando todo termina y juntas piden ayuda a Dromoor, un detective que luchó en la Guerra del Golfo y ofrecerá con el correr de la novela una forma de justicia cuando el sistema legal fracase en su cometido de castigar a los criminales.

La niña finalmente se enamora del policía que las socorre y  después las ayuda a superar el trance. Y aunque madre e hija con el tiempo logran recuperarse e intentan no pensar en el pasado, la escritora se las ingenia para sugerir que únicamente ha quedado el dolor.
 
Violación. Una historia de amor y Bestias forma parte del mismo paisaje estilístico, emocional e incluso geográfico que las novelas Ave del paraíso,Niágara y La hija del sepulturero, lo que garantiza en el universo Oates una historia de violencia y destrucción narrada con cierta estridencia.

Oates está convencida de que es necesario reclamar un lugar en la literatura para esas historias y personajes que muchos otros escritores rechazan por ser “anti-literarias” o situarse en los márgenes de lo narrativamente aceptable.
 
De esta manera, Teena y Bethie son presentadas como personajes toscos y angustiados, sin rasgos redentores y blindados a la identificación a la que el lector podría aspirar. No sólo eso: los escenarios y el lenguaje sitúan la historia en un ambiente áspero y la acción gira hacia direcciones que resultarían inesperadas en una novela tradicional.

Admiradora de Flannery O`Connor y Sylvia Plath, Oates supo apropiarse de un estilo propio y único a la vez que indagaba en los hechos más truculentos de la condición humana: los sujetos de sus obras sufren de forma terrible y son destruidos de todas las formas posibles, pero siempre siguen adelante.
 
La escritora, que actualmente enseña escritura creativa en la Universidad de Princeton, ha recibido el premio Pulitzer y el National Book Award y es autora entre otros de las novelas Blonde, Qué fue de los Mulvaney, Puro fuego, La hija del sepulturero, Un jardín de placeres terrenales y Solsticio.

Bestias, la otra novela también recién publicada por el sello Papel de liar —y distribuida en la Argentina por Océano— narra la historia de Gillian Brauer, una joven de veinte años enamorada de su profesor de poesía, aficionado a versos descarnados que suelen llamar la atención de sus alumnas.
 
Pero el docente está casado y su esposa es una excéntrica escultora que muestra en sus piezas aspectos exagerados y bestiales del ser humano, que Oates pone en circulación para reflexionar sobre la concepción del arte y las pulsiones ocultas de los individuos.

A diferencia de Violación. Una historia de amor y Bestias, no se trata de una historia desbordante, sino más bien de un relato sencillo en el que lentamente van irrumpiendo detalles escabrosos que, sin embargo, no llegan a sacudir al espectador en ningún momento.
 
En ambas obras, Oates pulveriza el esquema literario clásico según el cual un personaje inicia un camino de redención que lo hace sufrir, aprender y cerrar las heridas para después se transformarse en otro.

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