Esnobismo o estupidez: ¿por qué hablamos en inglés?

En ciertos ambientes está de moda introducir un anglicismo cada tres minutos. ¿Es pose, pertenencia a un grupo, síntoma de inferioridad o simple idiotez?

Si hace décadas era el idioma francés el que exportaba términos relacionados con la moda (glamour, prêt-à-porter, atelier...), desde hace tiempo ha ido ganando terreno el inglés, como ha sucedido en tantos campos.

La pena es que el español, una lengua que hablan más de 400 millones de personas en el mundo, posee palabras de sobra para evitar esa invasión de extranjerismos.

"Hay cierto papanatismo en creer que, utilizando términos extranjeros, esto le da mayor seriedad al encuentro o mayor carácter internacional", le dice a Efe Salvador Gutiérrez, filólogo y académico de la Lengua. "Yo lo veo como una especie de complejo de inferioridad", asegura la escritora, y también académica, Soledad Puértolas.

Y es que, al parecer, se ve mejor el desfile del diseñador de turno si te han sentado en el front row que en la primera fila, y es más trendy saludar en el kissing room que en la sala de encuentros.

Y no todo el mundo tiene acceso al backstage o camerinos para ver el ajetreo que se traen las esculturales top models en un desfile superando un fitting (prueba previa al desfile) tras otro.

Esas supermodelos, como recomiendan la Real Academia Española y la Fundación del Español Urgente (Fundéu) que se llame a las top models, comenzaron sus carreras mostrando un buen book o álbum lleno de las mejores fotografías que les habían hecho, y todas ellas cuentan con un booker, que en español es la persona encargada de asesorarles.

Y por supuesto, superaron en su día un casting, anglicismo definitivamente incorporado a nuestro vocabulario, aunque conviene escribirlo en cursiva. En esas sesiones las modelos suelen entregar su composite, que en la lengua de Cervantes equivale a una tarjeta de visita con fotos y datos como la altura, las medidas corporales y el color de ojos.

De las top models tomarán idea los aficionados a la moda para llevar esa prenda must-have o imprescindible. Y ellas se convierten también con frecuencia en las it girls o chicas de moda, al igual que entre sus compañeros masculinos de profesión hay muchos it boys, detalla en su excelente nota Ana Mendoza de la agencia EFE.

En el press book o dossier de prensa que se facilita en estas pasarelas internacionales, se incluyen también muchos extranjerismos, y se prefiere hablar de animal print, y no del estampado de cebra o leopardo de toda la vida; de escote halter, ese que deja los hombros al descubierto y que se abrocha en la parte trasera del cuello, y de estilos urban, casual, sport wear o minimal.

Salvador Gutiérrez atribuye la profusión de anglicismos en los desfiles de moda a un afán de "demostrar que están al día y que pertenecen a un grupo más competitivo, más internacional. Pero se pasan de la raya, porque no se utiliza el castellano ni siquiera en cosas elementales como puedan ser la misma situación de los espectadores, el descanso para tomar un café o el resumen de prensa", asegura.

"Creo que hay cierto papanatismo en todo esto, cierto descuido del español. No costaría nada emplear términos castellanos en determinadas ocasiones", señala Gutiérrez, coordinador de la nueva Ortografía de la lengua española.

Soledad Puértolas ve "un cierto complejo de inferioridad" detrás de esta invasión de extranjerismos: "Si tenemos un idioma que lo hablan millones de personas y tan rico como el español, ¿por qué hay que importar esos términos?", se pregunta la autora de novelas como El bandido doblemente armado o Mi amor en vano.

"Creo que es también una cuestión de marketing y de que se ha impuesto en la moda una dependencia con respecto a otras pasarelas más importantes", añade la destacada novelista.

Tanto Gutiérrez como Puértolas -al igual que hacen la RAE y la Fundéu- recomiendan evitar esos extranjerismos y no "despreciar" las numerosas voces españolas que hay para decir los mismos conceptos.

"Deberíamos velar más por el cuidado de nuestra lengua, que es internacional, riquísima, y que no desmerece nada con el inglés en ningún aspecto", concluye Salvador Gutiérrez.

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