El Papa se va: ¿renuncia, dimite o abdica?

Ante el alejamiento de Benedicto XVI, la Iglesia ha insistido en utilizar el término "renunciar" y ha desechado los demás. La lingüista Nené Ramallo explica por qué.

En estos días, a raíz del anuncio hecho por el Sumo Pontífice, acerca de su inminente alejamiento, se ha planteado la duda sobre las diferencias entre ‘renunciar’, ‘abdicar’ y ‘dimitir’, vocablos que cotidianamente suelen ser usados como sinónimos. La Iglesia Católica ha insistido en utilizar el término ‘renunciar’ y ha desechado los demás.

Una rápida mirada a las fuentes nos puede iluminar un poco el panorama; digo “un poco” porque son los propios diccionarios, incluso los etimológicos, los que presentan a los tres términos como equivalentes.

Si miramos el vocablo ‘renunciar’, su significado actual es, según la Real Academia,  “hacer dejación voluntaria, dimisión o apartamiento de algo que se tiene, o se puede tener”: Renunciaré a mi libertad. También significa “desistir de algún empeño o proyecto”: El presidente renuncia a presentarse a las próximas elecciones. En otro orden de cosas, su valor es “privarse o prescindir de algo o de alguien” Renunciar al café. Renunciar al mundo.

Su etimología resulta esclarecedora en cuanto a ser el vocablo elegido para el anuncio papal: el origen es el verbo latino renuntiare que, en su base, posee otro verbo, nuntiare, que significaba “anunciar”. En efecto, la fuente latina consultada nos dice que renuntiare era “anunciar públicamente, hacer saber oficialmente, proclamar” y, casi al final de las acepciones posibles, “renunciar” no necesariamente a un cargo, sino a la vida, a la amistad, a los derechos civiles. Es muy amplio su valor significativo. Lo interesante es, para este vocablo, el “anuncio público”.

El término ‘dimitir’, para la Academia, tiene un valor significativo mucho más acotado: “Renunciar, hacer dejación de algo, como un empleo, una comisión, etc.”. Como se advierte, es voz sinonímica de ‘renunciar’ en cuanto al alejamiento de algo que se tiene, como es el cargo. La etimología también nos lleva al latín: en esa lengua existía la voz dimittere, formada por el verbo mittere, que significaba “enviar”, y la partícula dis, que indicaba separación. Por ello, el primer significado que nos da la fuente consultada es “enviar a varios puntos, expedir”; pero también “dispersar, dejar partir, despedir, alejar, abandonar, dejar libre, renunciar”. En este caso, nos parece interesante centrar la atención en el valor que le da al término la partícula de separación, porque la renuncia, en este caso, se centra en “alejarse de algo”.

Finalmente, en este trío, queda por ver por qué no se admite ‘abdicar’: la Academia nos dice que el vocablo es “dicho de un rey o de un príncipe, ceder su soberanía o renunciar a ella”.  La clave para no elegir este término se encuentra en que aquel que se va “cede” su soberanía; y ceder significa “dar, transferir, traspasar a alguien una cosa, acción o derecho”. El Papa no ha transferido su cargo, simplemente ha anunciado que se retira. Etimológicamente, el origen es abdicare, que tenía una connotación negativa: “renegar de una cosa, decir que no nos pertenece, rechazar, repeler, desechar”. El Pontífice no ha renegado de su cargo, ni lo ha rechazado ni desechado, simplemente lo deja por problemas de debilidad física y psicológica.

Quizás, y lo estamos afirmando solamente desde lo lingüístico, podrían llegar a funcionar como equivalentes ‘renunciar’ y ‘dimitir’, pero es preferible inclinarse por el primero de los dos vocablos por la idea de anuncio público.

Leía en este diario, la nota publicada sobre este mismo tema y se mencionaba al semantista Ullmann, quien es pesimista respecto de la existencia de auténticos sinónimos. A esa opinión, le sumamos la de John Lyons para quienes solamente habría sinónimos totales, cuando los términos pudieran intercambiarse en cualquier contexto, y sinónimos completos, cuando sus valores cognitivos y afectivos estuvieran equilibrados. Por esta última razón, no usamos en cualquier contexto los tres términos implicados en esta exposición, pues no son sinónimos ni totales ni completos.

Fuentes:  Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Versión online, avance sobre la 23a edición; Blánquez Fraile, A. (1980). Diccionario latino español.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

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