¿Cómo fue la "guerra fría cultural" en América Latina?

Un ensayo analiza la influencia de la industria del entretenimiento en la transmisión de ideología después de la II Guerra Mundial. Disney exportó "el american way of life".

En La guerra fría cultural en América Latina, las historiadoras Marina Franco y Benedetta Calandra, junto a un grupo de colaboradores, estudian la influencia de la industria del entretenimiento en la transmisión de ciertos valores ideológicos que tuvieron gran peso después de la segunda guerra mundial.

El libro, publicado por la casa Biblos, también incluye trabajos de Raffaele Nocera, Eduardo Rey Tristán, Ixel Quesada Vargas, Sol Glik, Francisco Rodríguez Jiménez, Patrick Iber, Carlos Hernández, Fernando Purcell y Ernesto Capello.
 
Franco es profesora e investigadora del Instituto de Altos Estudios de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y autora de El exilio y Un enemigo para la Nación y Calandra es profesora de Historia de los Países de América Latina en la Universidad de Bergamo (Italia), y entre otros libros es autora de una investigación sobre la agrupación HIJOS.
 
Las autoras diferencian una "guerra fría cultural" de la "guerra fría". ¿Cuáles serían las características de esa guerra fría cultural? "Una definición provisional de "guerra fría cultural" que proponemos abarca las estrategias de comunicación, persuasión, búsqueda de consenso y entretenimiento propuestas por los Estados Unidos en América Latina, no solo durante los años clásicos de la guerra fría, después de la segunda guerra mundial, sino desde  antes, cuando EEUU comenzó a exportar sus valores culturales e ideológicos", explican en diálogo con Télam.
 
"Los dibujos animados de Walt Disney tuvieron un papel fundamental en la exportación del "american way of life". La guerra fría cultural se define como una suerte de "poder blando" que actuó en paralelo a la mano dura de la CIA y las empresas multinacionales; abarcó agencias, actores de cine, medios de prensa, fundaciones culturales, predicadores religiosos y voluntarios de servicios civiles como los Cuerpos de Paz", señalan.
 
Para las historiadoras Stonor Saunders fue uno de los primeros autores en proponer y sintetizar, a través de la categoría de "guerra fría cultural", un campo de investigación novedoso que aún está inexplorado. "El corte de su trabajo es mucho más periodístico que académico; retomando esa idea, los autores de nuestro libro son historiadores que estudiaron fuentes latinoamericanas inéditas; tratan de mostrar las más diversas influencias y apropiaciones de esa cultura estadounidense en América Latina; se trata de mostrar, en suma, no solo como fue exportada esa cultura sino también como fue reapropiada, resignificada y dotada de sentidos propios y locales por los distintos espacios latinoamericanos", desarrollan.
 
"De manera intencional hemos elegido como tema de investigación la influencia estadounidense, dejando el espectro de la influencia de la ex URSS, que es otro campo de investigación, extremadamente interesante, como atestiguan algunos trabajos y autores. Pero la dimensión del tema merecería un estudio aparte. Seguramente es posible y sería muy productivo producir una comparación histórica de cierto espesor entre la mutua influencia de los bloques, pero todavía no tenemos una investigación sistemática sobre ese campo. Será material para otro libro", destacan.
 
Y agregan que "una de nuestras premisas fue la de evitar simplificaciones cuando se analiza el papel de fundaciones como la Ford y de manera general, no explicar automáticamente el rol de esos actores del "poder blando" con las mismas lógicas que explican la manera de actuar de otros sujetos que hacen política indirecta, como los servicios de inteligencia. El mundo de la filantropía estadounidense tiene entre sus principios, la defensa de la libertad intelectual y el soporte a proyectos de desarrollo. Esto no quiere decir que, a su vez, las fundaciones no puedan ser vistas como actores políticos que se mueven en contextos precisos. Lo son, y de gran importancia; pero de allí a imaginar un diseño explícito de infiltración, y sobre todo en períodos de transición política, hay que tener cuidado".

"En todo el Cono Sur, la Fundación Ford aparece más de una década antes de los golpes de Estado, y mucho antes de las transiciones a la democracia. Por eso, parte de la complejidad del tema reside en tratar de mirar el fenómeno en sus matices, dejando de lado nuestros preconceptos sobre la influencia estadounidense", explican.
 
Las investigadoras afirman "que no hay que confundir el proceso de propaganda cultural durante la época de la cortina de hierro con una genérica exportación del "american way of life", que seguro sigue hoy día y que va acompañado de otros valores, otros referentes y otros combates ideológicos. En los trabajos de historia la particularidad es justamente no perder nunca de vista el contexto general, y analizar los eventos en función de aquel marco de referencia. Hoy han cambiado mucho las condiciones, las prioridades, el lenguaje. Si una acción parecida continúa por otros medios, no nos atreveríamos a decir que se trata de una "guerra fría cultural". 

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3 de Diciembre de 2016|12:27
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3 de Diciembre de 2016|12:27
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  1. El documental "Walt & El Grupo", de 2008, es un ejemplo interesantísimo de este artículo. Recomendable verlo.
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