Deportes

Entrevista a Jorge Vivaldo

Si hay tipos buenos en el fútbol, uno es Jorge Vivaldo. Con una extensa carrera, el hoy arquero de Independiente Rivadavia habló de todo.
Por donde pasó sólo recibió aplausos y admiración de sus simpatizantes, una persona que atajó los problemas de la vida y se animó a hacer lo que realmente le gusta: jugar al fútbol.

Cómo fue tu infancia?
Yo nací en Luján, un poco por casualidad. Mi mamá se descompuso en el colectivo así que nací de apuro. Tuve una infancia muy linda, soy el más grande de 5 hermanos. Lo que más recuerdo de la escuela es llegar y tirar los útiles para ir a jugar al fútbol. Extraño los partidos a doce goles con mis amigos, los fines de semana ir a jugar a los monoblock de Avellaneda. Pasábamos por el Mercado central y los vendedores nos regalaban naranjas y manzanas. Fue una infancia espectacular. Tuve una gran relación con mis viejos, fui un pibe muy felíz y disfruté cada momento. Luego hubo un quiebre cuando tenia 15 años y se separaron mis viejos, tuve que dejar de jugar al fútbol y empezar  a trabajar
Dejé la pelota, solo practicaba los fines de semana en una liga de Buenos Aires. Después me picó el bichito y a los 20 años empecé a jugar de nuevo, me probé en Arsenal de Sarandi y quedé en el equipo.

Qué recordás del país en aquel momento?
Tengo muy presente el tema de Malvinas, yo tenia 15 años. Recuerdo como nos mentían, íbamos a bailar y no podíamos escuchar música nacional, y a los soldados los tenían muertos de hambre. Hoy uno es más grande, ahora que se conoce la verdad sufro por los ex combatientes que muy jóvenes se fueron a jugar la vida. Yo conozco a un ayudante de campo de Falcioni, Omar De Felipe, que nos contó realmente la realidad sobre  lo que tuvieron vivir. Nosotros pensábamos que estábamos ganando la guerra porque uno no tiene idea de lo que es una guerra y piensa en la película que ve en su casa, donde son todos héroes. Lo peor de todo es que los que traman la guerra están detrás de un escritorio. Éstas son las miserias del hombre en busca del poder y la ambición personal.
Cuando yo tenía 22 años estaba de novio con Fabiana, mi actual señora. Ella empezó a tener problemas de salud, se descomponía y tenía conflictos estomacales, descompensaciones y mareos. Hicimos todos los estudios y no encontraban lo que tenía, y cuando vos no encontrás la respuesta en la medicina empezás a buscar otros caminos: Un amigo te recomienda que te tiren las cartas, o una hechicera o una bruja. Hice todo, pero Fabiana cada vez estaba peor. Un día la invitaron a una iglesia evangélica, y al final de la reunión oraron por ella. Ocurrió un milagro: en una semana no tenía absolutamente nada. Era otra persona. Yo era muy escéptico en esos años, los 90. La única imagen conocida del evangelismo era el pastor Giménez. Yo me reía porque se ponía un pantalón verde  y una camisa roja. Yo que era medio (Rolling) "Stone" tenía otro estilo de vida, con el Rock and Roll estaba lejísimo de una imagen así. Un día tome la decisión de acercarme a Dios y me cambió la vida. Hoy tengo una relación espectacular con Dios. Es increíble sentirme profundo, poder desarrollar mi espiritualidad y mi ser interior, que era un aspecto que desconocía de mí mismo. Los golpes en la vida me volvieron un tipo muy peleador y muy enojado, era una persona ciclotímica. Dios me dio mucho equilibrio en mi vida. Los martes tenemos las reuniones con los chicos Atletas de Cristo, donde se juntan pibes de todas las religiones. Soy un convencido de que todo lo que Dios quiso unir a través de Jesucristo, el hombre se encargó de tratar de disociarlo por medio de las religiones.

Qué lugar ocupa la música en tu vida?
Hoy, con los años, la música no es tan importante en mi vida, escucho cantos cristianos pero me gusta el heavy metal, las canciones de los ‘80, y también algo de rock nacional. La música de hoy en día no me gusta, la cumbia no me la banco, y la música "punchi punchi" después de 10 minutos me rompe la cabeza.


Cómo empezás en Independiente?
Yo terminaba de jugar con Tiro Federal y estaba lesionado y en la recuperación después del campeonato me llama la gente de Independiente y me dicen que hay un proyecto muy serio, hable con la familia y tome la decisión. Acá habían personas que yo conocía como Docabo y Trota, había jugado con Leo Ramos y conocía la ciudad. Me jugué un pleno porque lo único que me servía era ascender. Y después uno con el tiempo se da cuenta de que no era tan fácil,  pero gracias a Dios se dio el ascenso y no tuve ninguna lesión y entendí que quería seguir jugando al fútbol porque me encanta hacerlo.


Cómo definís la relación Sialle-Independiente-Trotta?
Roberto (Trotta)  tuvo una relación excelente con nosotros, la verdad que por ser el primer año que dirigía nos sorprendieron muchas cosas del cabezón. Lo queremos mucho. Cuando quedamos afuera del torneo, con Rivadavia de Lincoln, él toma la decisión de irse, vino Cacho y apareció esta oportunidad de jugar la final, él es un tipo muy tranquilo, pero tiene muy en claro lo que es el argentino. Hemos estrechado un buen vínculo. Después estuvo la posibilidad de que volviera Roberto, pero yo hablé con Cacho (Sialle) y lo respaldé a muerte, porque era imposible que volviera Trotta. Sialle es un técnico muy capaz.


Qué opinas sobre la responsabilidad que tenemos con la juventud?
Las épocas fueron cambiando, pero creo que  uno tiene que inculcar valores, porque son lo primero que se pierde, el respeto en la mesa o escuchar a un mayor. Entonces yo digo: no podés tener un celular de 500 pesos y no tener un par de botines altos y caerte en el medio de un partido, porque si vos amás jugar al fútbol y querés realmente llegar, tenés que sacrificarte y dejar de lado algunas cosas. Yo tenía a mis amigos que se iban a bailar y me tenía que quedar concentrado para al otro día poder jugar. Eso no lo cambio por nada, yo quería jugar al fútbol y nada más. Y cuando  no tenía para comprarme un par de zapatillas porque me tenía que comprar un par de guantes yo era el tipo más felíz del mundo. Yo nunca pensé en jugar al fútbol para ganar plata. Yo jugaba para pisar la cancha de River, de Boca, salir en el Gráfico y esas cosas. Yo amé y todavía amo jugar al fútbol.
 
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