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El domingo se juega el superclásico 182º; Boca ganó 65 y River 61

Palermo, con seis goles en el campeonato y dos en la Libertadores, y el uruguayo Abreu al revés, es decir con dos y seis, estarán en el centro del ataque de sus equipos que chocarán en el estadio La Bombonera. River, líder junto con Estudiantes con 27 puntos, tiene cuatro puntos más que Boca.

El ''Loco'' Martín Palermo y el ''Loco'' Sebastián Abreu, centrodelanteros de Boca y River, respectivamente, son las esperanzas de los hinchas para lanzar ese estruendo de gol que nace desde el pecho y pasa por el corazón.

Son dos ''locos'' que llevan el gol tatuado en la piel y cuando la meten adentro contagian su delirio a millones de hinchas de Boca Juniors o River Plate, viscerales enemigos que chocarán el domingo en el partido más esperado del fútbol argentino.

''Vamos a ir con un apetito especial para encarar este partido'', dijo el técnico de Boca Carlos Ischia. ''El hincha de Boca espera un triunfo y no lo podemos defraudar''.

Boca viene de perder su invicto por 1-0 ante San Lorenzo, mientras que River se floreó con un 4-2 ante Argentinos Juniors, con un gol de Abreu y una gran actuación de Diego Buonanotte, autor de otros dos. ''E-naa-noo, E-na-noo'', fue el cariñoso canto que le dedicó la tribuna.

''Me muero por las ganas de jugar con Boca; es un partido especial que cualquier futbolista quisiera estar'', dijo Diego Buonanotte, de 20 años, un pequeño gigante que con 1,60 metros es el futbolista más bajo del fútbol argentino.

Cuando las moles rivales parece que lo van a estampar contra el césped, el pequeño sale indemne con artísticas fintas.

Con Abreu sin alardes técnicos pero alerta para el gol, los socios ideales de Buonanotte serían el colombiano Radamel Falcao y el chileno Alexis Sánchez, aunque este último saldría en el banco, al igual quizás que el gran ídolo de la hinchada, Ariel Ortega.

River tiene tanto para elegir, y de tan buena calidad, que por algo le dicen los Millonarios.

Boca también tiene riqueza y opulencia desde el medio hacia adelante, con Juan Román Riquelme rey de su castillo y del que siempre se espera algo distinto, con Palermo como torre y Rodrigo Palacio jugando de alfil por las puntas. Su peón más destacado se sacrifica por el medio del tablero y se llama Sebastián Battaglia.


Medio siglo atrás, los hinchas de River deliraban cuando su ídolo de Angel Labruna pisaba la cancha de Boca mientras se tapaba la nariz y hacía gestos de repugnancia.

Si ahora estuviese ''Angelito'' Labruna, máximo artillero en historia de los superclásicos con 16 goles, podría darse un banquete en medio de esa defensa boquense que entre el Clausura y la Copa Libertadores recibió 18 goles en 19 partidos.

Por diversos motivos, Boca perdió a varios titulares en la defensa como Hugo Ibarra, Gabriel Paletta y el paraguayo Claudio Morel Rodríguez, y eso dio lugar a reservistas como Jonatan Maidana, el uruguayo Alvaro González y Luciano Monzón, quienes están lejos de conformar un bloque confiable.

Hasta el arquero Mauricio Caranta, acostumbrado a salvar a su equipo, se viene comiendo goles tontos.

Su colega de River Juan Pablo Carrizo, en cambio, viene pidiendo a gritos la titularidad en la selección argentina. Su pase pertenece al Lazio de Italia.

En los últimos partidos, tanto los hinchas de Boca como de River recibieron y despidieron a sus equipos con un canto que no entiende de calendarios ni de torneos: ''El domingo, cueste lo que cueste/ el domingo, tenemos que ganar''.

Está muy claro que se trata de una alusión a este domingo, cuando Boca y River disputen en la Bombonera el superclásico número 182. Boca ganó 65 y River 61.
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6 de Diciembre de 2016|19:04
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