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Los detalles entre Angelici y Riquelme para la vuelta del ídolo

El presidente aclaró que hubo que charlar ciertas cuestiones y que hubo "puntos secretos". El ídolo de la institución tuvo que ceder.

Juan Román Riquelme nunca fue "del gusto" de Daniel Angelici y la historia de la relación entre ambas partes cuenta con un largo desarrollo y varios antecedentes que respaldan esta afirmación. Sin ir más lejos, hace algunos años, el actual presidente debió renunciar a su cargo de tesorero cuando se enfrentó con la Comisión Directiva entera que había repatriado al '10' bajo una erogación enorme de dólares.

Más allá de eso, el "pope" de la institución de La Ribera ocultó sus verdaderas sensaciones sobre la vuelta del ídolo y dio el visto bueno para levantarle la licencia sin goce de sueldo en el contrato que tiene vigente hasta mediados de 2014, con la principal insistencia de Carlos Bianchi, aunque con algunas condiciones que el futbolista asumió como necesarias para que se hiciera efectivo su anhelo de regresar al equipo de sus amores.

El directivo de mayor peso en el Mundo Xeneize, muy molesto con los vaivenes y las actitudes de Riquelme en los últimos tiempos, le dijo que estaba dispuesto a terminar con la suspensión de su vínculo. Sin embargo, pidió un cara a cara con él tras aterrizar en el país luego de su paso por Qatar, para arreglar ciertas cuestiones que se pudieron contar públicamente y otras que no.

Antes que nada, acordaron respetar los papeles que se habían rubricado en su momento y no se tocará ni una coma, cuando una idea surgida en algún momento hablaba de la posibilidad de cobrar un sueldo por productividad. Todo seguirá tal cual estaba previsto, aunque también se decidió que enero y febrero no estará depositadoen la cuenta del jugador, que empezará a contar con sus haberes normalmente desde marzo.

Pero hubo más: Angelici fue más allá y se mostró firme con la idea de que el '10', apenas pisara el vestuario, le pidiera disculpas a sus compañeros por las durísimas declaraciones efectuadas entre fines de 2012 y comienzos de 2013. Obviamente, esas críticas habían molestado no solamente al dirigente, sino también a los referentes como Agustín Orión y Leandro Somoza. "En el vestuario se dirán lo que tengan que hablar", dijo ayer a la prensa, a modo de alerta.

Otra cuestión relevante pasará por la "actuación" del ex Barcelona y Villarreal ante los micrófonos cuando sea nuevamente interrogado por la prensa; preocupados por el famoso "costo político" que podría causarle todas las desprolijidades de los últimos días, se le exigió que de alguna manera se hiciera cargo ante el público de su responsabilidad en las idas y vueltas sucesivas por la decisión que mantuvo en vilo a todos.

Por último, se fijó una especie de cláusula de rescisión que permitirá a las partes "evaluar" cada seis meses el rendimiento de Román para analizar si continuará vistiendo los colores del equipo o si se preferirá que se haga un lado ante una eventual mala performance o dificultad física para estar a la par del resto del grupo.

Así, quedó clarísimo que las ganas y la motivación de habilidoso pudieron más que las imposiciones para soportar algunas cuestiones que en condiciones normales lo hubieran hecho confrontar con las autoridades. Ahora, a disposición como nunca, se enfoca en la vuelta a las prácticas del lunes y sueña con estar desde la partida el 3 de marzo frente a Unión, por el campeonato local, en la Bombonera.
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22 de enero de 2018 | 14:11
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