Historia de los casinos: 4.300 años de apuestas

El juego es casi tan viejo como la humanidad. Dados, ruletas, cartas: alegrías y tragedias sobre el paño verde.

Para hablar de la historia de los casinos hay que empezar por la historia del juego y las apuestas. Los primeros registros de este tipo de actividades se remontan a las casas de apuestas de China, alrededor del 2.300 a.C, pero prácticamente todas las civilizaciones de la historia han estado ligadas de una u otra manera al juego.

En Roma, el juego por dinero no era legal durante la mayor parte del año, pero sí que estaba permitido durante la fiesta de Saturnalia (lo que hoy es Navidad) y se jugaba a los dados. En esos días incluso los esclavos jugaban con los ciudadanos romanos.

En la Peninsula Iberica, los romanos difunden desde el año 218 a.C. su cultura y sus costumbres, entre ellas el gusto por el juego, especialmente por los dados, con sus numerosas variantes, aunque también se jugaba al par/impar con los dedos de las manos, o se apostaba en peleas de gallos o carreras de carruajes.

La cultura árabe trajo nuevas formas de juego que se transmitieron a la población cristiana, entre ellas el shatranj, una variante precursora del ajedrez que a su vez procedía de un milenario juego indio, el chaturanga. Durante la Edad Media se jugaba en las tafurerias (antiguas casas de juego) y no dejaba de ser motivo de conflictos y disputas, pues los jugadores siempre arriesgaban dinero.

El origen de los juegos de cartas es confuso, pero se sabe que se popularizaron a finales de la Edad Media y que la primera referencia europea aparece en 1371 en el manuscrito catalán Diccionari de rims del poeta Jaume March, donde se escribe por primera vez la palabra naip.

A partir de aquí y en esta misma década del siglo XIV surgen numerosas referencias a los naipes en toda Europa y ya se publican prohibiciones del juego en algunos territorios, entre ellos la Corona de Aragón, ante la “fiebre” desatada por el nuevo entretenimiento.

Casinos y algo más

Pero el primer casino (o casa de apuestas) tal y como lo entendemos hoy fue el Ridotto en Venecia, en 1638. De ahí, el origen del término que viene del italiano casino, casa en el campo. Parece que originariamente existían ciertas villas en el campo que se utilizaban como lugar de esparcimiento para la nobleza y la clase media alta. Uno de estos divertimentos eran los juegos de azar.

En EEUU, uno de los países modernos con más tradición de casinos, la costumbre de apostar comenzó en los llamados 'saloons', con gran influencia en ciudades como Nueva Orleans, San Luis, Chigaco y San Francisco.

Sin embargo las apuestas no siempre han tenido el reconocimiento de los gobernantes, llegando a estar prohibidas durante años. Pero fue en 1931 cuando apostar volvió a ser legal en el estado de Nevada, donde Las Vegas y Reno se convirtieron en los claros referentes del juego del país.

En 1978, Nueva Jersey permitió el juego en Atlantic City, convirtiendo a esta ciudad el segundo destino turístico de juego más importante de EEUU. Pese a que Las Vegas es la ciudad por excelencia de los casinos, la región china de Macao puede presumir de tener el mayor número de jugadores e ingresos por casinos del mundo.

La ruleta, la bolilla y los 36 números

La ruleta, a pesar de su vigencia actual, es un juego con mucha historia. La ruleta lleva seduciendo a los amantes del juego desde que comenzó a existir hace más de dos siglos.

La primera ruleta de la que se tiene constancia fue inventada en Francia en el S.XVIII, aunque el juego tiene un antecesor ya que en el S.XVII Blaise Pascal ideó una forma primitiva de ruleta mientras intentaba descubrir una máquina que generara un movimiento continuo.

Según los estudiosos de la historia de la ruleta se cree que esta es el resultado de la unión de diferentes juegos ingleses e italianos, mientras que el nombre de roulette proviene de un juego francés, aunque no fue hasta el año 1796 cuando en París se comenzó a jugar a la ruleta de la misma forma en que se hace ahora.

La primera descripción que existe de este juego es la que aparece en la novela francesa de 1801 “La Roulette, ou le Jour”, escrita por Jaques Lablee y donde se puede encontrar la definición de este juego que ha llegado a convertirse en el juego de casino más conocido.

En el libro mencionado anteriormente se explica cómo se jugaba a la ruleta en el Palais Royal de la capital francesa a finales del siglo XVIII, mencionándose en el texto que “hay dos ranuras reservadas para la banca de las que deriva la única ventaja que tiene la esta y en las que hay un cero y un doble cero”.

Existe alguna referencia anterior al nombre de este juego, como la que apareció publicada en 1758 en New France (Québec), pero todavía no tenía dicho juego el mismo funcionamiento que el de la ruleta “moderna”.

En el siglo XIX la ruleta se expandió por Europa y América convirtiéndose en uno de los juegos de casino más famosos y populares. Cuando el gobierno alemán prohibió el juego en 1860, la familia Blanc, creadora de la Ruleta Europea emigró hacia el único lugar de Europa en el que todavía se podía seguir apostando: Montecarlo.

Allí, los Blanc construyeron un auténtico paraíso del juego y un punto de peregrinación para la élite de los jugadores europeos. Hay quien llama a la ruleta “El juego rey de los casinos”, probablemente esta expresión se haya desprendido del glamour de los casinos de Montecarlo, ciudad donde la ruleta con un solo cero se convirtió en el juego por excelencia y, con los años, se expandió por el resto del mundo.

El único lugar donde este juego no encontró su hueco fue en los Estados Unidos, donde aún se mantiene a la cabeza la ruleta con dos ceros. Este juego “atrapó” a todo tipo de personas desde Mississippi hasta Nueva Orleans.

Trampas en el paño verde

Hubo incluso un periodo en el que las trampas en la ruleta americana se descontrolaron por completo, tanto por la parte de la banca como de los jugadores, razón por la que se decidió poner la ruleta en lo alto de la mesa para evitar todo tipo de estratagemas que tenían lugar por debajo de la misma.

Este suceso impuso una nueva diferencia entre los dos juegos de ruleta, ya que el de Montecarlo se relacionaba con el estilo y la profesionalidad mientras que el de América era un juego improvisado y simplemente para apostar.

Durante la primera parte del siglo XX el juego se concentró en dos partes del mundo: Montecarlo y Las Vegas. A partir de 1970 miles de casino en todo el mundo empezaron a abrir sus puertas y, en la actualidad se pueden encontrar juegos de ruleta en los casinos de todo el mundo. La mayoría de las ruletas son europeas ya que solo se pueden encontrar ruletas de dos ceros en Sudamérica, en el Caribe y en Estados Unidos.

Gracias a la llegada de las nuevas tecnologías a las casas de todo el mundo a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, personas de todos los rincones del planeta pueden jugar a la ruleta desde sus propias casas, teniendo en la actualidad este conocido juego de casino millones de usuarios.

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