Moda, arte y misterio: Balenciaga

En "El maestro de todos nosotros", la periodista Mary Blume relata la vida y la obra del diseñador español Cristóbal Balenciaga, "el modisto parecido a un monje".

Cuando la autora Mary Blume se trasladó desde Nueva York a París a principios de los años 60, un amigo le presentó a Florette Chelot, la principal vendedora del diseñador español Cristóbal Balenciaga.

La amistad que desarrolló con Chelot fue el impulso inicial para el nuevo libro de Blume, The Master of Us All (El maestro de todos nosotros), que pide prestado su título de la descripción que hacía el diseñador Christian Dior de Balenciaga.

El diseñador vasco, que fue uno de los principales modistos del mundo durante décadas, abrió su tienda en París en 1936. Chelot, una de sus primeras empleadas, trabajó allí hasta que Balenciaga cerró sus operaciones en 1968. El diseñador murió cuatro años después, en 1972, a los 77 años, y su marca no se revivió hasta 1986.

A pesar de que Balenciaga es reconocido como un diseñador meticuloso cuyas prendas eran vestidas por la realeza, personalidades de la alta sociedad e iconos de Hollywood, seguía siendo un hombre misterioso.

Blume, ex columnista del International Herald Tribune, habló con Reuters sobre el diseñador, su negocio y cómo sus conversaciones con Chelot más de 40 años después de conocerse la ayudaron a descubrir la personalidad de Balenciaga.

Rita Hayworth vestida por Balenciaga en la famosa película "Gilda" de 1946.


"Después de que la casa cerrara, vi a Florette muy ocasionalmente. (Pero) en los últimos años de su vida, pasó más tiempo en París, y quizás (...) cuando llegas a esa edad, piensas más sobre lo que has hecho. Se dio cuenta de que había sido testigo de cada minuto de la casa de Balenciaga en París", cuenta Blume en una entrevista de Europa Press.

"Todo el mundo está de acuerdo en que Balenciaga fue el más grande diseñador de la segunda mitad del siglo XX, pero también es el más desconocido. Su carácter siempre es muy ambiguo debido a que nunca acepta ver gente, así que se le conocía como ese monje aburrido. Así que parecía bastante intratable. Pero (...) si lo ves en el puesto de trabajo y ves el sitio como un lugar de trabajo en lugar de como una catedral o una mezquita, entonces surge algo", agrega.

"Mucha gente decía que tenía un muy buen sentido del humor y que le gustaba sonreír, le gustaba bromear, porque él parece muy austero y estricto. Es una cosa extraña. Él era tan agradable con las mujeres, y tan terrible, frecuentemente, con las vendedoras". "Conseguí hablar con algunos de sus amigos, y (...) todos parecían estar de acuerdo sobre su encanto y su humor, y el hecho de que básicamente sólo hablaba sobre moda, pero no de una forma cotilla. La persona que ayudó mucho fue (el diseñador Hubert de) Givenchy, quien, yo pienso, habló muy bien sobre él", explica la periodista.

En los desfiles de moda de aquellos tiempos "no eran espectáculos como lo de hoy. Antes no lo eran. Eran sólo chicas andando, girando y volviendo. Ocurría todas las tardes durante un mes o así después de que los clientes de verdad habían estado allí".

Después de su muerte, el negocio de Balenciaga se convirtió en una industria mayor, más en una marca, olvidando al Balenciaga hombre. "No sé cuánto conflicto sintieron en su familia. No los estoy criticando por lo que hicieron, continuar incluso cuando deben haber supuesto que él lo habría odiado (...) pero si ahora sienten conflicto es porque vendieron demasiado pronto. Y eso suena como un comentario malo, no quiero que suene así. (Pero) de repente el nombre está vivo otra vez, y ellos no tienen nada que ver con esto".

Opiniones (0)
10 de Diciembre de 2016|17:10
1
ERROR
10 de Diciembre de 2016|17:10
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    15 fotos de la selección del año de National Geographic
    8 de Diciembre de 2016
    15 fotos de la selección del año de National Geographic