Del carnaval, el corso, la comparsa y la murga

¿Cuál es el significado de estos términos? La lingüista Nené Ramallo explica los orígenes y los usos de las palabras asociadas a esta celebracíón.

En la segunda semana de febrero tenemos dos días destinados a una festividad conocida históricamente como carnaval. ¿Cuál es el significado etimológico de este término?

El vocablo tiene raíz latina y proviene directamente del italiano ‘carnevale’, término que derivaba de la expresión del latín carnem levare, cuya traducción al español es “quitar la carne”; de este modo, se señalaba la costumbre de suprimir este alimento durante el período de ayuno de la Cuaresma. La Real Academia Española dice que el vocablo proviene de una haplología -proceso fonológico de elisión o eliminación de fonemas, consistente en la reducción de dos grupos de sonidos semejantes a uno-; da, por un lado,  el significado de “los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma”; por otro, dice que es “fiesta popular que se celebra en tales días, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos”.

Es interesante ver que, más allá de la festividad en sí, queda registrada la expresión ‘ser un carnaval’, con el valor coloquial, dicho de cualquier reunión, de “ser muy alegre y ruidosa”: El acto careció totalmente de solemnidad; todo se desbordó y terminó siendo un carnaval. En un sentido similar, pero destacando el carácter despectivo de la expresión, es la que se dice del conjunto de informalidades y fingimientos que se reprochan en una reunión o en el trato de un negocio: No se puntualizaron los aspectos más serios del pacto económico, se quedaron en lo superficial y frívolo del mismo, como si todo fuera un carnaval.

En algunos sitios se celebra esta festividad con el desfile de comparsas, con corsos y murgas. ¿Qué son unas y otros? La ‘comparsa’ es el grupo de personas que, vestidas de la misma manera, participan en fiestas como las carnavalescas. Sale a la calle a interpretar su música y baile. Los instrumentos, el tipo de baile y el carácter del espectáculo es específico para cada país en que existen las comparsas y en muchos carnavales del mundo se realizan concursos donde estas compiten por diversos premios. Alguien se estará preguntando si ‘comparsa’ es lo mismo que ‘cumparsa’: para responder a esta pregunta, consultamos el Diccionario etimológico del lunfardo, de Oscar Conde, que nos dice al respecto que se trata del mismo término, con su variante proveniente del italiano meridional cumparza. Del diminutivo de esa voz de origen italiano, surge ‘la cumparsita’, denominación con que se bautiza un tango de gran difusión, una de cuyas letras, de  Alejandro del Campo, dice así: “Allá viene alegre y muy bullanguera / la cumparsita callejera alborotando el barrio va, / los chicos de las casas salen, sonríen las viejitas / ahí va la cumparsita besando el arrabal”.

En cuanto a ‘corso’, el vocablo no figura en el diccionario de la Academia, pero sí lo registra el de americanismos; él nos dice que el término es muy usado en países hispanoamericanos, como Uruguay, Paraguay y Argentina, con el significado de “desfile de carruajes, vehículos, personas disfrazadas y comparsas, que generalmente se realiza en la época de carnaval”. Traslaticiamente, se dice de una persona o de una situación que ‘es un corso’ cuando se alude a su carácter alegre, jocoso o festivo. Existe también la expresión ‘tener un corso a contramano’, en nuestro país y en Uruguay, con el valor de “tener alguien las facultades mentales alteradas”.

¿Y las murgas? El término ‘murga’ se relaciona en su origen con musga, forma semipopular de música; actualmente, designa a una banda de músicos que tocan instrumentos de percusión y entonan canciones, generalmente en tono cómico y poniendo en ridículo algunas situaciones del momento.

Si algún vestigio había quedado en nuestras costumbres acerca de los hábitos de la época carnavalesca, era el de arrojar agua a alguien, para sorprenderlo y fastidiarlo. En ese sentido, nos sorprende el Diccionario de americanismos, al consignar las voces ‘chaya’ y ‘challa’. La primera forma, según este diccionario, es un término proveniente del quechua con diferentes valores: en Chile y en el Noroeste de nuestro país, es el juego propio del carnaval, en el que conocidos y amigos se arrojan agua y harina o serpentinas; también en los dos lugares, la ‘chaya’ puede designar el ritual que consiste en rociar el suelo con licor, en homenaje a la Pachamama. Nos dice también este diccionario que la ‘chaya’ es propiamente la fiesta del carnaval. La segunda forma, ‘challa’, deriva también del quechua, ch’allay, con el significado de “rociar con agua”; los significados que da el mencionado diccionario coinciden con los dados para el homónimo, pero se agrega también el valor, para Bolivia, de “en la fiesta de carnaval, ceremonia ritual que consiste en rociar con bebidas alcohólicas propiedades inmuebles, vehículos y lugares de trabajo”. En relación con ello, se denomina ‘carnaval chico’ a la ceremonia de challa que se realiza el fin de semana posterior al carnaval tradicional.

En cuanto a la escritura del término ‘carnaval’, se debe diferenciar el uso del vocablo en referencia a la festividad, de su utilización en plural  o en sentido coloquial y despectivo. El nombre de la festividad, como el de otras, va en mayúscula: Se ha revitalizado el feriado para Carnaval. El uso en plural y en sentido figurado, coloquial y despectivo, se hará en letra minúscula: Los clubes rivalizaban en el esplendor de los bailes de los carnavales de antaño. Celia Cruz popularizó aquellas coplas que decían “Ay, no hay que llorar, que la vida es un carnaval y las penas se van cantando”.

El sustantivo ‘carnaval’ da algunos derivados: ‘carnavalear’, con el significado de “celebrar este festejo con todos los rituales de este período”; ‘carnavalero’, referido a las personas a las que les gusta arrojar agua, pero también a aquellas a quienes les agrada ir a fiestas y divertirse; ‘carnavalito’, danza folclórica colectiva que se baila especialmente para esta festividad; ‘carnavalón’, para nombrar al “muñeco que representa esta fiesta”.

Fuentes: Asociación de Academias de la Lengua Española (2010). Diccionario de americanismos. Perú: Santillana; Conde, Oscar (2004). Diccionario etimológico del lunfardo. Buenos Aires: Taurus; Plager, Federico (2008). Diccionario integral del español de la Argentina. Buenos Aires: Tinta Fresca; Real Academia Española (2010). Ortografía de la lengua española. Madrid: Espasa.

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9 de Diciembre de 2016|05:32
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