La trama oculta de cómo se ejecutó el robo a la joyería del Shopping

Una semana antes del asalto, la banda ya tenía concretada la inteligencia. Los ladrones entraron y salieron por puertas de emergencia. Se llevaron entre 500 mil y un millón de pesos. Hubo dos delincuentes foráneos.

La premisa de la banda era concretar un golpe limpio, sin complicaciones ni contratiempos. No era un grupo de delincuentes comunes, sino que cada uno había estudiado al detalle el papel a cumplir una vez dentro del Mendoza Plaza Shopping. Algunos tuvieron un rol netamente activo; los demás aportaron a la logística de la estrategia diseñada.

 De acuerdo con las imágenes de los videos de seguridad del centro comercial, la gavilla que ayer asaltó la joyería Tersani estaba compuesta por aproximadamente quince personas, pero entre ocho y doce delincuentes estuvieron dentro del shopping durante los diez minutos que duró el golpe comando.

 Sólo tres minutos antes de que un hombre vestido de mujer y un sujeto con cuello ortopédico ingresaran al local fijado como blanco, el resto se había dispuesto en lugares estratégicos del primer y del segundo nivel. Habían ingresado por una de las puertas de emergencia que da al sector oeste del complejo y por el mismo lugar huyeron con un botín calculado de entre 500 mil y un millón de pesos, en joyas y dinero en efectivo.

 Se estima que tienen entre 18 y 35 años, que estaban bien vestidos, que portaban armas de fuego y que se comunicaban entre ellos por radio. Cada movimiento estuvo tan bien sincronizado que se da por seguro que varios días antes estuvieron en el sitio que se transformó en el teatro de operaciones de la banda.

Pura inteligencia
La semana pasada, los autores del hecho tenían un único objetivo: el robo del millón de pesos. Confiaban en los datos recabados y apuntaban a conseguir ese dinero en la joyería. Por eso decidieron flexibilizar el presupuesto inicial y subieron los costos del operativo. Invirtieron mayor cantidad de dinero en informantes y “usaron teléfonos tipo Nextel porque esas comunicaciones son más difíciles de interferir”, explicó un investigador.

Fue un trabajo fino de inteligencia que incluyó el plan de escape y una segunda opción de fuga que se pondría en práctica sólo si la situación se salía de control. La orden era activar las granadas de gas lacrimógeno que la policía encontró en uno de los baños minutos más tarde y que habían sido dejadas por un sujeto de anteojos oscuros y campera de cuero que llegó en moto y que, sin generar sospechas, pasó al lado de los guardias de seguridad privada.
 
La última sutileza del plan fue la amenaza de bomba en la Terminal. Escondieron un paquete con un reloj en un lugar donde, sabían, los especialistas en explosivos iban a buscar. De ese modo lograron el traslado obligado de gran parte de los efectivos de Guaymallén a esa zona y dejaron el camino allanado para la fuga.

 Los investigadores que trabajan en el caso reconocieron que se trató del atraco mejor planificado de los últimos diez años. El único obstáculo que los asaltantes no pudieron eludir fue el alcance de las cámaras de seguridad. Todos actuaron a cara descubierta y algunos de ellos ya habrían sido identificados: la banda estaría compuesta por ladrones conocidos en el hampa local con el apoyo de dos invitados de otra provincia. Y así como llegaron a Mendoza unos días antes del gran robo, inmediatamente después retomaron la ruta para regresar al pago. Según los primeros indicios, el destino sería Santa Fe.

 Los delincuentes tenían en claro dos cosas: el hecho debía ser calificado por la Justicia como “robo agravado” y no como “homicidio agravado”. Por eso, las armas sólo debían usarse para disparar al aire y como último recurso si todo salía mal y la policía los acorralaba. Eso explica por qué el efectivo fuera de servicio que cruzó disparos con ellos no fuera asesinado. Sin saber quiénes eran buenos y quiénes eran malos, el policía sacó su arma y quiso impedir la fuga. Detrás de él, unos asaltantes que se habían camuflado entre la gente que estaba en el patio de comidas, siguieron la escena de cerca. De haber sido necesario, lo hubiesen matado por la espalda.
Opiniones (9)
18 de agosto de 2017 | 06:15
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18 de agosto de 2017 | 06:15
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  1. No recuerdo si era este cronista u otro, de otro diario; el que se quejaba un par de meses atrás, de lo monótono de su trabajo en la sección de policiales. Porque todo era arrebatos, vandalismo, salideras, golpes al boleo, etc... Ahora debe estar de parabienes. Asi que si eras vos Jorge, te digo que muy buena la crónica y demasiado buena la data. Es evidente que este tipo de robos, es muy difícil de prevenir. Lo que queda, es la esperanza de que con toda la información que aparece en la nota y otra tanta, que me imagino, tendrá la policia y los fiscales, puedan engancharlos rápido. Lo que sí es fácil de prevenir, es lo que comenta Raul. Pero ahí no hay cámaras, ni millones en juego; asi que dudo que alguien vaya a hacerlo.
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  2. Es tal cual lo expresa Raúl, las inmediaciones del Shopping son tierra de nadie. Cruzar la pasarela del acceso es ir al matadero. Esto no da para más. Así no se puede seguir.
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  3. El problema de la seguridad dentro del Shopping es de ineficiencia de la empresa de vigilancia pero no es lo más importante. Lo peor es la inseguridad que se vive, cada vez con mayor intensidad, en las inmediaciones del Shopping. A los dueños del Centro Comercial no parece importarles mucho lo que sucede unos metros más allá de las puertas, la Policía brilla por su ausencia y la Municipalidad de Guaymallén se desentiende del problema. Los vecinos quedamos indefensos. Se da la paradoja de que un paseo tan pretencioso, en las primeras horas de la noche ya está rodeado de malvivientes, que previamente hicieron su "trabajo" de inteligencia durante el día. Algunos delitos típicos son: 1º) Los de los arrebatadores en moto, que escapan casi siempre por calle Lincoln hacia el Norte 2º) Los asaltos con armas, abusos y violaciones en la Lateral del Acceso Este, espacio verde y la pasarela peatonal hacia Av. Houssay. Muchas empleadas del Shopping pueden dar fe de ello. 3º) Asaltos con armas en calles Rosario hasta Bandera de Los Andes y Padre Gagliardi hasta Avellaneda 4º) Distribución de drogas en la ex-Playa del VEA, sobre calle Yatay 5º) Asaltos y robos en los comercios de la zona, encabezados por la Estación de Servicio 6º) La última modalidad: la de los arrebatadores a pie, que eligen ancianos, mujeres y niños para despojarlos de sus bolsas de mercaderías Todo esto lo sabe cualquier vecino, que no cobra un sueldo para hacer prevención ni vigilancia. Los que sí cobran para eso, ¿dónde están?
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  4. Che loco, los banner como el de Arnet se cierra clickeando sobre la solapa que encontrás en el vértice superior derecho, en donde está escrito "Cerrar". Tánto te cuesta!! Vos estás para los equipos de inteligencia de Ciurca
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  5. A los que no pueden cerrar el banner de Arnet les digo... SON MUY BOLUDOS!!!
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  6. Pueden tener la certeza si es algo que no compraría, es arnet, porque me tiene recontrarepodrido con el banner que no se cierra, lo mismo me pasa con mdzol.
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  7. Entonces el mapa del delito es el shopping??? Quien se lo iba a imaginar? Perdón Jaque, ahora te creo lo de la publicidad.
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  8. Mediante las cámaras, quedan grabadas, las caras de todas las personas, y estoy seguro de que estos individuos, han estado merodeando por allí, varios dias, y seguro que tienen antecedentes, por eso son muy importantes las cámaras de seguridad, colocadas en sitios estratégicos, en todo el primer mundo están dispuestas asi, y dan un resultado fenomenal,un saludo.
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  9. Si no lo hubieran nombrado Ministro, seguramente una de las caras conocidas que mostrarían las cámaras de seguridad sería la de Ciurca, que hoy debe estar orgulloso de la "inteligencia" usadas por algunos de sus "muchachos". Vamos Carlitos todavía, que escuela dejaste!!!
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