Marcos Patronelli: "Sin Ale anduve más rápido"

El campeón del Dakar en cuatriciclos sostiene que con su hermano se demoraban por estar pendiente uno del otro.

El piloto argentino Marcos Patronelli aseguró que gozó la travesía por los más de 8.000 kilómetros del Rally Dakar, cuya corona en la clase cuatriciclos obtuvo hoy por segunda vez en Chile.

“Fue una carrera dura porque no nos dio respiro. La organización hizo un recorrido que fue exigente de principio a fin. En mi caso, la disfruté mucho. Porque siempre estuve tranquilo", opinó.

La diferencia de 1:50:35 horas con su escolta, el chileno Ignacio Casale, confirman sus palabras lanzadas a la prensa apenas concluida la prueba en Limache al norte de la capital chilena.

Sabía que si tenía un par de etapas buenas, como ocurrió, todo sería más fácil

"Sabía que si tenía un par de etapas buenas, como ocurrió, todo sería más fácil”, explicó.

Patronelli, favorito desde el arranque, cree que contra todo pronóstico este año lo ayudó la ausencia de su hermano, Alejandro, también campeón de la prueba en 2011 y 2012.

“Sin Alejandro creo que anduve más rápido. No miento si digo que corriendo juntos podemos llegar a perder 15 minutos por etapas porque uno está pendiente del otro", reveló.

No obstante, reconoció que en los momentos de dificultad quiso tener a su hermano a su lado "como cuando me quedé atrapado con el cuatriciclo en Fiambala y no lo podía sacar”.

El campeón, tras señalar que su hermano no compitió porque es supersticioso y no confiaba en un año terminado en 13, dijo que otra ventaja fue que no viniera su familia.

“Aunque parezca mentira, fue muy bueno para mí que mi familia no estuviera, salvo mi hermana Clarita. Porque llegaba al campamento y descansaba tranquilo sin perder tiempo. Si venía mi familia tenía que esperar y a veces me acostaba a las 11 de la noche”, sinceró.


"Igual los extrañé un montón", agregó el campeón de 2010.

Patronelli sabe que en el futuro será el hombre a batir. “Todos me quieren ganar. Y esto dicho por mis propios rivales. Pero eso jamás me preocupó porque yo le vengo a correr al Dakar y no a un piloto".

Esa filosofía es la que impregna en su vida. El segundo lugar que consiguió en la clase cuatriciclos en el Dakar 2009 lo convirtieron en un ídolo. Y el triunfo que logró un año después lo consagraron definitivamente como uno de los referentes de su país.

Sin embargo, él resta importancia a la fama y sigue trabajando palmo a palmo con sus hermanos en la empresa de su padre, dedicada a la fabricación de acoplados para camiones.

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4 de Diciembre de 2016|09:10
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